sábado, 1 de febrero de 2014

INSIDE AMY SCHUMER. Descubriendo una serie "golfa"


Desde el principio para que nadie se llame a engaño, Inside Amy Shumer la comedia que emite el canal Paramount Comedy los lunes a partir de la medianoche es una serie diferente. Va de sexo, es obscena, aparentemente sincera y resulta divertida y la protagoniza una mujer de armas tomar.

Ya fue raro que nada más acabar de cerrar Los Diarios de Adán y Eva de Mark Twain encendiera la televisión. Mi intención era desintoxicarme de tanta melancolía como la muerte de Eva había provocado en Adán, y que me había llevado al borde de las lágrimas. Echaba de menos al señor Loboviejo, que andaba por el monte cazando conejos, si hubiera estado a mi lado habría podido enjugármelas y entonces no habría encendido la televisión y menos a tan deshora y no, no habría descubierto a Amy, ni su versión postmodernamanhattiana de la guerra de los sexos.




La pantalla se iluminó y en un escenario azul eléctrico, surgió arrebatadora una mujer rubia entrada en carnes, vestida de negro, que micrófono en mano con todo desparpajo dijo: “Soy más golfa que las demás chicas” y comenzó a contar la historia de su encuentro con un pene enorme. Exactamente dijo:Sí, a mí las p*** ollas (autocensura por respeto a las tijeras googelianas) grandes me parecen superfluas, son como las limusinas Hummer chulas pero… ¿si no puedes aparcarlas para que sirven?”

Eso dijo y su boca sucia consiguió hacerme reír mientras comparaba el cuerno del unicornio y el tamaño desmesurado de lo que cuelga en algunos hombres. Sucia y divertida. Tal vez si no hubiera tenido tan presente la muerte de Eva hubiera apagado la televisión, pero me dejé vencer por la curiosidad y sin ofenderme seguí escuchando obscenidades, verdades como puños y riéndome, sobre todo riéndome. Al monólogo siguió una entrevista con el dueño de un miembro enorme al que llamaba Manhattan y luego un sketch.



El espectáculo no habría pasado el test de Bechdel, porque aunque su protagonista absoluta era una mujer y un montón de mujeres compartían opiniones con ella en ningún momento dejaban de hablar de sexo y hombres. Desde luego no hubiera tenido éxito en un congreso feminista, ni mucho menos en una reunión de ex boinas verdes. Cuando salieron los títulos de crédito, en la parte baja de la pantalla, en letras tan pequeñas que ningún space cowboy por muy buena memoria que tuviese podría leer, me enteré  de que acababa de ver el episodio “Ha Nacido una Estrella Porno”, en inglés suena mejor “A Star is Born Porn” de la serie “Inside Amy Schumer”.

Por supuesto que aquella mujerona, aquella “golfa” era Amy Schumer, ¿de qué me sonaba su cara? La acababa de ver hacia una semana en el primer episodio de la tercera temporada de “Girl”, de Lena Dunham, precisamente poniendo a caldo a Adam, el novio de Hannah, por abandonar a su antigua novia después de tratarla literalmente como a un perro sin siquiera una llamada. Y la había visto escupiéndole,  poderosa, una sarta de verdades que obligaron al macho alfa a doblegar la cerviz.



El caso es que me piqué y me puse a investigar sobre la tal Amy Schumer, así averigüe que no, no era una porno star sino una “stand-up”; en cristiano, una monologuista neoyorquina de 32 años que desde que en 2007 quedara en cuarto lugar en el concurso de la NBC "Last Comic Standing, había ido poco a poco abriéndose camino en el difícil mundo de la televisión norteamericana. El éxito le llegó en 2011 cuando compartió escenario con gente como Seth MacFarlane y William Shatner en el "Comedy Central Roast de Charlie Sheen”. Ahora ya está en el camino del éxito, ha escrito y va a protagonizar la próxima comedia de Judd Apatow,  Trainwreck, que se estrenará el próximo año (leer aquí)

Lo que acababa de ver pertenecía al tercer episodio de la primera temporada de la serie Inside Amy Schumer, creada, escrita y producida por ella y Jessi Klein. Una comedia de una sola cámara, al estilo de las de Louis C. K. y Larry David, estrenada el 30 de abril de 2013 en el canal de cable para adultos Comedy Central con una audiencia de más de un millón ochocientos mil espectadores. Diez episodios de veinte minutos de duración en los que la actriz ya fuese con monólogos encima del escenario, sketchs, entrevistas a personajes estrambóticos, cirujanas o modelos y encuestas a pie de calle largaba y largaba sobre sexo, hombres y mujeres, ya fuese parodiando las malas citas, el sexo oral, las películas porno o hablando de escatología (fisiológica), las dietas, las operaciones de estética o la divinidad de su… (¿vagina?).

Sé que si el señor Loboviejo hubiera estado presente ahí habría acabado mi relación con Amy Schumer pero como buen macho alfa no es capaz de resistirse al imperativo categórico de su condición y cuando anda a la caza del conejo se olvida del calor del hogar, así que me quedé viendo el cuarto episodio titulado “El Horror”, y que horror que cuando una se asuste no pueda parar de lanzar sonoras ventosidades. El ruido y el olor delatando su escondite, el cuchillo cayendo una y otra vez. Y ahí la serie me terminó de enganchar entre el morbo, el miedo y la risa. Claudiqué y busqué en la red hasta que encontré el primer capítulo.



Se titula Bad Decisions y comienza con un sketch en el que Amy se presenta a una entrevista para actuar en un anuncio de marketing viral junto con otra chica titulado “Dos chicas, una taza”. El entrevistador le explica de qué va: “Comienza contigo y con Claudia desnudas”, dice señalando a la otra chica, “suena una música de piano de fondo, nada muy intenso, sólo unos besitos. Amy tú te levantas te abres las nalgas y cagas en una taza, (…) no hay efectos especiales, todo lo que le dice se graba de verdad “somos indis”. A Amy le preocupa si va a ser una obra de arte y ensayo, si va a acabar en el MoMa. No, le responde tajante el entrevistador. Amy insiste “Pero es una forma de métafora” ¿es arte?” La respuesta, contundente: “Es porno escatológico”. Lo que visto lo visto bien podría ser una buena definición de Inside Amy Schumer.

Por cierto, la segunda temporada de Inside Amy Schumer se estrena en Estados Unidos el próximo 1 de abril y contará con las apariciones estelares de actores tan importantes como de Paul Giamatti, Colin Quinn y Janeane Garofalo.


Una recomendación, machos alfas abstenerse. En cuanto llegó el señor Loboviejo y la vio en ligándose al sepulturero me dijo, “Anda, déjate de chuminadas y  apaga el ordenador que vengo cansado y tengo sueño”. Y lo apagué porque no soy feminista militante, pero a la mañana siguiente, antes de ponerme a arreglar la casa terminé de ver el episodio. El sketch de Amy despertándose un sábado por la mañana en la cama de un desconocido y su subsiguiente reacción es una genial parodia del comportamiento que a muchas en pleno siglo xxi aún nos mantiene planchando camisas. Mirad el vídeo y decidme si no tengo razón.