martes, 18 de febrero de 2014

Mozart in the Jungle. Sexo, drogas y... música clásica


Seguro que todo el mundo ha escuchado el eslogan de sexo, drogas y rock and roll, se acuñó para definir los años sesenta. No es un eslogan que parezca llevarse bien con la música clásica más propia de viejos pelucas que de jóvenes colgados. Sin embargo, de sexo, drogas y... música clásica va Mozart in the Jungle otro de los pilotos que Amazon distribuye gratuitamente desde su página amazonoriginals.com y que dependiendo de las respuestas favorables que obtenga del público terminará convirtiéndose o no en serie. 


Mozart in the Jungle es una adaptación de la novela del mismo nombre escrita en 2005 por  Blair Tindall  en la que recrea la vida en el Nueva York de los años ochenta de Haley Rutledge, una joven oboe recién llegada desde Carolina del Norte para intentar triunfar en el elitista y cerrado mundo de las orquestas sinfónicas neoyorquinas. De la adaptación para Amazon y la producción son responsables Roman Coppola (hijo de Francis Coppola, hermano de Sofía Coppola) guionista y productor de obras como Moonrise Kingdom, Viaje a Darjeleeng; Jason Schwartzman, actor, productor y escritor visto en Maria Antonieta como Luis XVI y Alex Timbell.  La dirección es de Paul Weitz de Ameriacan Pie.

El piloto comienza  con la pantalla en negro y la voz sugerente de una mujer diciendo: "Es más fácil con los labios un poco mojados". Es Haley y está dando una clase particular, en la actualidad, a un niño pijo de Manhattan, de los de terraza con vistas al Central Park; a ella le interesa sobre todo el cheque de la madre, al adolescente que su pene se pudiese convertir en un instrumento de viento y... mirarle los pechos. A Haley la interpreta Lola Kirke (hermana de Jemima Kirke, la Jessa de Girls).


Ya no tan niño son los protagonistas de las siguientes escenas. En el escenario Joshua Bell, el violinista, acompañado de la que se supone es la Orquesta Sinfónica de Nueva York toca el Concierto para Violín Opus 35 de Tchaikovsky, dirige el maestro Thomas, al que interpreta el actor británico Malcolm MacDowell (El Mentalista, Franklin y Bass). Es el último concierto del maestro como director de la orquesta, va a ser relevado en la dirección musical de la misma según anuncia solemnemente Gloria, la presidenta de la Sinfónica, interpretada por Bernadette Peters (Smash). "Cuando un movimiento termina otro comienza" dice al presentar con un vídeoclic al nuevo genio de la música clásica, al joven, atractivo y revolucionario maestro al que el mundo conoce sólo por su nombre, el maestro "Rodrigo" (no confundir con el compositor de El Concierto de Aranjuez o Fantasía para un Gentil Hombre), Rodrigo Desousa interpretado por el actor mejicano Gael Garcia Bernal, todo pasión y fuego.   



Que la transición no va a ser pacífica da idea la pregunta del maestro Thomás a Gloria "¿Vais al mismo peluquero? Lo vayan o no lo cierto es que el maestro "Rodrigo" es un gran músico, en sí mismo un espectáculo, que trae novedosas ideas para reflotar la orquesta. No todas serán del agrado del viejo director ni por supuesto de los músicos. Haley asiste entusiasmada desde el gallinero a la presentación del maestro.

El enlace entre el mundo de los artistas triunfadores y los que esperan aún la fama, entre Haley y Rodrigo es Cynthia, interpretada por una poderosa Saffron Burrows, segunda chelista de la orquesta y mujer pluriempleada que coincide con ella en el foso de un musical de Brodway. Cynthia parece desear ser su mentora y le explica con todo detenimiento sus descubrimientos tras una vida dedicada a la música y a sus hombres, la correlación existente entre lo que un hombre hace para ganarse la vida y cómo folla, su primera lección de un mundo de hienas luchando por la misma carroña.


Entre los jóvenes que buscan el triunfo están Alex un bailarín que estudia en la Julliard y se gana la vida como camarero al que interpreta Peter Vack y Lizzie (Hannah Dunne) la compañera de piso de Haley entre los que cabe la posibilidad de que haya un triangulo amoroso. Lo que si hay desde luego en el antro en el que viven son fiestas, fiestas con drogas y retos musicales. Una de las escenas más hermosas del piloto es el reto a chupitos y solos entre un chico y su flauta y Haley y su oboe.



Puede que haya quien piense que Mozart in the Jungle es una serie sólo para melómanos, en mi opinión se equivocan. La música es esencial, por supuesto y en los poco menos de treinta minutos que dura el piloto se escuchan pasajes de obras de Teleman, Bizet, Rossini, Mendelssohn, Beethoven, Rimsky-Korsakov y por supuesto Mozart, pero lo que parece que va a contar si llega a convertirse en serie, es el enfrentamiento entre "los artistas" y los poseedores de las llaves del triunfo, el como se conjugan, en un mundo corrupto, las ansias por alcanzar el triunfo de muchos, el dinero de pocos y la capacidad de decisión de unos cuantos menos. En definitiva de los peligros para el "alma del artista", de la corrupción, del nepotismo y la frustración. 

A mí me ha encantado y lo he disfrutado; merece la pena verlo aunque sólo sea para escuchar los solos de oboe de Haley interpretados por Lelie Resnick

Este es el vídeo de la presentación del maestro "Rodrigo"