martes, 8 de octubre de 2013

BONES. Y BOOTH ACABÓ CON PELANT



Estaba escrito en el libro del destino que la muerte del asesino Pelant sucediera el 7 de octubre del 2013. Estaba escrito y así ha sucedido.

Perdón, a lo mejor no era en el libro del destino. A lo mejor lo que ha sucedido ha sido que los productores ejecutivos de Bones han acabado con Pelant, cuándo, cómo y dónde han querido. Tal y como han planteado la trama The Sense in the Sacrifice podía haber resultado otro episodio más en el que el equipo del Jeffersonian, después de descubrir cómo ha cometido el asesinato, son incapaces de detenerlo.

Porque siguiendo un plan del doctor Sweets, ¡un plan del doctor Sweets!, el equipo prepara y despelleja un cadáver para exponerlo como Pelant suele hacer con los que asesina, pretenden hacerle creer que tiene un competidor y que enrabietado salga de su escondite. Todos están de acuerdo excepto Booth, el único que sabe algo de asesinos y la vida. 


El encargado de colocar a la vista el cuerpo, un cadáver donado al Jeffersonian por su antiguo dueño para experimentación científica, es el agente Flynn, que resultó gravemente herido en el episodio The Corpose on the Canopy, y arde en deseos de venganza contra Pelant relegado como está, a consecuencia de las heridas, a trabajar en un escritorio. Angela es la encargada de la escenografía, un cuadro de Prometeo Encadenado, el que robó el fuego a los dioses y es condenado a que un águila le arranque vivo todos los día el hígado. Y el plan falla, cuando llegan a la escena del supuesto crimen se percatan de que Pelant ya ha estado allí, y Brennan, además, descubre que el cadáver no es el que ellos han preparado. Booth con gran disgusto comprende que es el de Flynn.


Pero estaba escrito que la muerte del agente Flynn no fuese en valde. Que el agente Flynn, la víctima propiciatoria, el inocente calumniado, el considerado por momentos cómplice de Pelant, por todos salvo por Booth, se tragase parte de uno de sus dientes para que el doctor Hodgins encontrase el escondite de Pelant. Y Booth fuese a encargarse de él. Gran sacrificio el del buen agente. Gran hombre Booth que conoce y confía en la integridad de su gente. 


Entre medias nos han intentado liar, Pelant está enamorado de la doctora Brennan. La idea es de Sweets; piensa el doctor que lo que él había escrito sobre la pareja había llevado a Pelant a la creencia de que la doctora podría amarlo. Que cambiaría de opinión con respecto a él como cambió con respecto a Booth y terminaría aceptándolo como pareja. ¿De verdad el doctor Sweets tiene doctorados en psicología clínica? No hay respuesta. 



La ofrenda de amor de Pelant a la doctora Brennan era la nueva asesina en serie de la serie. Qué se le va a hacer. Ni Brennan, ni el FBI, n todas las policías estatales, ni todos los sheriffs de los condados, ni todas las policías metropolitanas de los Estados Unidos se han percatado de que hay una mujer asesinando en serie. Tal vez porque las muertes sean en estados distintos, con distintas clases de víctimas y diferentes métodos de asesinato. A todos se les ha pasado menos a Pelant. Brennan a pesar de su racionalidad con buen criterio no lo ha aceptado.

Pero ya nos enfrentaremos con ella cuando el libro del destino lo disponga, si Dios no lo remedia. 



Sólo unas preguntas en relación con el episodio que para algunos, los que no sabían nada de la boda prevista en el episodio seis, habrá estado lleno de tensión. 

— ¿Por qué después de tanto sigilo como habían mantenido en el laboratorio en la preparación del cadáver trampa para Pelant nadie se preocupa del rastreo del coche del pobre agente Flynn en busca de micrófonos?

— ¿Por qué la doctora Brennan tiene que andar preguntándoles a unos y a otros sobre las reacciones y pensamientos de Booth?, ¿después de ocho años luchando juntos no lo conoce todavía?


— Cómo es que Pelant, que lo controla todo, y sabía por dónde caminaba la doctora Brennan en su guarida no se percató de la llegada de Booth a la zona donde se encontraban?

Las respuestas en el libro del destino.

A lo importante, Booth y Brennan. En The Sense in the Sacrifice nos hemos enterado de que Brennan cuando tiene varios orgasmos duerme mejor y de que Booth no tiene problema, siempre está dispuesto para procurarle felices sueños. Lástima que sonaran los teléfonos. Pero sobre todo de que confía plenamente en Booth y acepta sus decisiones como válidas aunque no comprenda el porqué de las mismas. 

Me encantó especialmente una escena del episodio. Esa en la que Booth, después de que Brennan dijera que creía que Pelant estaba inculpando a Flynn y que lo creía porque él lo creía, en un arranque de pasión, coge a la doctora y delante de todo la oficina del FBI la besa, pero la besa como se besa de verdad, no esos besitos tiernos de pareja que llevan 30, 40, 50 años juntos que es lo que se suelen dar, sino un beso de amor, de esos que no se dan a cualquiera que decía la canción. “Al demonio con el FBI” dice Booth cuando Brennan le recuerda que habían acordado no hacer demostraciones amorosas en el FBI. 

Y lo importante, lo verdaderamente importante de este episodio, lo que todo el mundo esperaba. Muerto Pelant, Booth le ha explicado a Brennan las ganas que tenía de matarle y por qué. Pero no ha sido eso lo que me ha conmovido, sino su miedo, la inseguridad en la respuesta que obtendría cuando ha preguntado “¿Sí te pidiera que te casaras conmigo me contestarías que sí? A lo que la doctora, siempre racional, y en “The Sense in the Sacrifice” más que nunca, ha contestado: “Si me pidieras que me casara contigo respondería que sí”. Y los dos se han fundido, ahora sí, en un tierno abrazo, ante la atenta, lejana y digital mirada del resto de los miembros del equipo: Cam, Angela, el doctor Hodgins, el doctor Sweets y Caroline, que por falta de audio no se han enterado muy bien de qué iba la cosa, sólo que iba. 



Y me gustó que fuera tan sencilla la proposición, me encantó el temor de Booth a ser rechazado, es bueno que aunque se amen no estén seguros el uno del otro, que quede siempre margen para lo imprevisto. Hará su vida más emocionante y su amor duradero. 

Después de todo un episodio para disfrutar. Hacedlo.