martes, 22 de octubre de 2013

BONES. THE WOMAN IN WHITE


Hubo una vez en el siglo XIX, en un rincón escondido de Norteamérica una mujer extraña, cerebral, solitaria y sensible que los últimos años de su vida vistió de blanco. Una mujer que miraba dentro de sí y se veía "Como sí... / Yo (fuera) una Raza extraña y solitaria". Una mujer secreta y salvaje que escondió al mundo su intimidad: "¿No sabes que cuando más feliz eres es cuando retengo y no otorgo -no sabes que "No" es la palabra más salvaje que consignamos al lenguaje?", decía a quien durante años fue su amor secreto. 

A Emily Dickinson, porque ella era la "Mujer de blanco" siempre se la tuvo por pura y virginal hasta que se publicaron, ya en este siglo, las cartas que escribió a Otis P. Lord. Que su secreto haya sido el motivo del asesinato del episodio The Woman in White ha sido uno de los grandes aciertos de un guión escrito por Karine Rosenthal, una de las guionistas que más temporadas a estado en la serie, de la tercera a la séptima y mejores episodios nos ha regalado, (suyos son The The Baby in the Bough de la 3T, The Hero in the Hold de la 4T, The Plain in the Prodigy de la 5T por señalar algunos). 

Temperance Brennan, Bones, salvo en lo de escribir poesía, podría ser "la mujer de blanco". Cerebral, sensible, racional y solitaria como Emily. Pero Bones un día se dio la vuelta y se encontró de frente con un hombre guapo y apasionado que la perseguía y perseguía, que inmune al desaliento siguió persiguiéndola a lo largo de los años a través de fantasmas, asesinos en serie y guerras. Un hombre que al fin derribó su "Valla". Emily Dickinson decía que la suya era de Dios y se negó a dejar franquearla a su amigo aunque le aseguraba que era toda suya. "Cuando sea el momento levantaré los Barrotes y te pondré sobre el Musgo", escribía. Bones tardó seis años en dejar que Booth la derribara, y por un tiempo, la temporada ocho, casi pensamos que no valió la pena. Pero ahora, hoy, después de visto el hermoso espectáculo que para una adicta impenitente de Bones ha sido The Woman in White, se puede decir que sí, que ha merecido la pena. Pero sólo hoy. Mañana habrá que volver a las críticas, para que no se acomoden.

 ¿Lo he dicho? ¿He dicho que The Woman in White es uno de los mejores episodios de Bones, si no el mejor? ¿Lo he dicho? 


¿He dicho que me ha parecido un guión casi perfecto? En el que cada paso, cada frase están interrelacionados. ¿He dicho que tenía un ritmo increíble, en el que nada ha sobrado y nada he echado en falta? (En realidad si he echado de menos a alguien, lo comentaré al final). The Woman in White comienza cuando Booth, Brennan, Angela, Cam, el doctor Hodgins y Sweets acuden a la iglesia al ensayo de la boda; que el sacerdote sea David Horsnby, el marido en la vida real de Emily Deschanel es una broma de las muchas que suceden en el episodio, que Max, el padre de Brennan y Parker, el hijo de Booth, estén representados en efigie de cartón, otra. Que Brennan bese a Booth antes de que el sacerdote lo diga, otra, que durante el ensayo comiencen a sonar uno a uno los teléfonos de todos los presentes y ninguno se atreva a responder, otra, que al final sea el sacerdote quien conteste y se lo pase a Booth, la última, y tiene muy mala baba. Un cadáver momificado ha aparecido durante unas obras federales. Es hora de trabajar, dice Brennan.


Y lo hacen, y hacen más, los "doctores entrañables" apuestan, 50 dólares, 25, a ver quién acierta la hora de suspensión de la boda. Ellos no saben que la boda no se va a suspender, aún se hunda el mundo, se queme la iglesia o el padrino se ponga perdido de queso el esmoquin, porque allí están ellas, Cam y Angela, la una en el laboratorio, organizando el trabajo, llamando al doctor Clark, a los internos, ocultándole datos a Brennan; la otra haciendo honor a la amistad de la doctora y a su nombramiento como Dama de Honor, mimándola, consolándola, aclarándole sus confusos sentimientos. Porque la  Brennan de The Woman in White, tal vez por los "nervios", ha intentado ser la de antaño, la científica racional. Angela no se lo ha consentido.


Y entre todos descubren que la víctima era Nancy Handleman, una mujer que trabajó por los años setenta en la sección de manuscritos de la Biblioteca del Congreso. Junto a sus restos han encontrado una bolsa de plástico dónde podían haberse guardado unos papeles y lo que parece una fotocopia de los mismos. Angela es capaz de descifrar lo que está escrito, es una carta "Veo tus manos y mi cuerpo se estremece con el recuerdo. Tu tacto de seda contra mi piel desnuda atrayéndome más aún..." Booth cree que la bibliotecaria tenía una aventura y que la esposa del amante podría ser la asesina, pero Sweets reconoce lo anticuado de las expresiones, no, no es una carta de la bibliotecaria.


Pasan tantas cosas, hay tantos personajes que se puede olvidar algo. La bolsa de Max, el padre de Brennan, que Booth encuentra al llegar a casa, es otra de las circunstancias que contribuye a la ansiedad del novio. Si cuando uno se va a casar ya todo son problemas y obstáculos, encontrarse con un montón de billetes con la pinta de haber estado enterrados, que pertenezcan a tu futuro suegro, que esté dispuesto a pagar la boda con ese dinero, tiene a Booth de los nervios. Teme, y no sin razón que mientras se esté celebrando, lleguen los swats a detener a Max. Y luego está el regreso de Parker y la lista de cosas a no olvidar y que el chico debe recordarle porque será el padrino.


Cuando todo parece estar encarrilado, la novia con la manicura hecha, el padrino nombrado, el lugar de la muerte identificado y por tanto la posible asesina, cuando sólo falta encontrar el motivo y esperar a que llegue el día, el dios que creó Bones, si, ese que se llama Hart Hanson, decide señalarlos con el dedo. Es un dios, está acostumbrado a hacer su santa voluntad y la hace. Aldo y Booth se reunen en la iglesia para un último consejo, tenía razón Aldo, mejor hubiera sido reunirse en el bar, pero no, el dios dispone que es en la iglesia y en la iglesia se reunen "Lo que tu y Temperance tenéis es el motivo por el que respiramos", dice, "si la cagas será peor que cualquier infierno que Dios haya soñado para ti", añade. Y entonces dios manda que aparezca Max y aparece, y entre los tres encienden una vela por la madre de Brennan."


Luego en la casa, mientras celebran una reunión con la familia aparece Sweets, trae la noticia, la iglesia donde iban a celebrar la boda está ardiendo. Ya digo, cosas de los dioses. Parece que los amigos entrañables van a ganar la apuesta. Wells, el interno impertinente y sabelotodo, ha descubierto que la carta era de Emily Dickinson y Sweets y Cam terminan por averiguar que la culpable es una investigadora de la obra de la poeta que se negaba a reconocer, porque echaba por tierra toda su teoría, que la extraña y cerbral Emily había sucumbido al amor, que la poesía de "la mujer de blanco" no era el intento de una  mujer virgen por sentir algo que jamás había sentido. Para que no se hiciese publica la carta encontrada por Nancy, la tira por unas escaleras después de apuñalarla con un bastón de caminante. Es vieja, ha sufrido una embolia y está paralizada en una cama. Nadie la va a detener.


Caso Resuelto y boda pospuesta. Y es entonces es cuando con toda la fuerza del mundo, Angela toma las riendas de la situación. "No importan los detalles, como en la historia de Emily, importa la Poesía, y ahora el poema sois Booth y tú". La boda, esa boda se celebrará en el día previsto, que no queden iglesias libres no importa, el dinero de Max (ganado en Las Vegas) la pagará, sólo es necesario convencer a los novios cada uno preocupado por el otro, confundidos ambos por los motivos del otro para casarse por la iglesia. Booth  sólo quería esa boda  porque Brennan así lo había dicho y Brennan la quería en la iglesia porque lo único en el mundo que le importa es hacer feliz a Booth. "Yo no lo pedí", dice Booth, "Me pondría colmillos de elefante en la cabeza y llevaría un mono ardilla en la ceremonia si fuera lo que tú querrías" "A mí no me importa, le responde, Brennan, siempre y cuando tú estés allí, entonces ¿lo hacemos?" "Lo hacemos", responde Booth.

Y lo hacen.

Y en la boda todo sale perfecto, con esa perfección que dan las cosas imperfectas, la novia habla a destiempo, Avalon habla a destiempo y canta, canta maravillosamente "At Last": "Al fin el hechizo se lanzó y eres mío, al fin". No, no se me olvidan los votos, me han parecido muy hermosos, para disfrutarlos viendo el episodio. Los de Booth haciendo un corto y sentido repaso de lo que ha sido su historia, ya los he mencionado en el texto, los de Brennan entre racionales y emotivos "¿Porque me provoca tanta felicidad que cada vez que te miro de reojo, tú ya me estás mirando?"  Y Aldo, el ángel bueno y feminista les declara "Hombre y Mujer". Y después el novio, a petición de la novia, la besa. Y vaya si la besa.


Cyndi Lauper canta "At Last", escuchadlo y disfrutadlo es impresionante.





P.P. No se me ha olvidado la gran ausente Christine, la hija de la pareja, una Brennan en potencia con ideas propias que se ha negado a asistir. Es de las mías, no le gustan las bodas, no le gustan, seguro que Angela le había comprado un vestido repollo y se ha negado a disfrazarse. (Según ha explicado Har Hanson a TvLine, las gemelas que la interpretan se asustaron ante tanta gente y bullicio y no hubo manera de rodar con ellas).

O.P.P No he comentado los vestidos de los invitados ni el de la dama de honor, pero alguien debería haberles dicho a Cam y a Angela que para ir a una boda una no se viste de negro. Pero eso, seguro, lo comentarán en el Hola.

Vedlo y disfrutadlo. Y si queréis comentarlo aquí estaré.