sábado, 22 de diciembre de 2012

BONES: MISIÓN SECRETA




De acuerdo, los mayas se equivocaron de fecha; aún así creo que es mi deber recordar que la única verdad, la única certeza incontrovertible en la vida es que un día, de fecha incierta, el fin del mundo llegará. Que todos vamos a morir. 

Y si no se nos da sepultura como es debido o se nos incinera, terminaremos así:


Pero reconocida la certeza, afirmo categóricamente que el mundo, la realidad e incluso nuestra propia identidad son antojadizas e inestables.

Y si no mirad lo que ha pasado con la economía, el mundo que caminaba inexorable por la senda del bienestar, el progreso y el desarrollo se ha colapsado ante el exceso de avaricia de unos pocos trayendo miseria y pobreza para todos los demás. 

Si echamos un vistazo al ámbito político, todas las opciones, incluso las más corruptas, en busca del triunfo, abanderan el cambio; sólo la segunda enmienda de la constitución americana resiste. En el cultural no digamos, después de alimentar por siglos raíces, historia y ficciones propias, hemos aceptado con desparpajo, en honor de una interculturalidad supuestamente solidaria, la cultura común del imperio y estamos a punto de consolidar un saber en red, una inteligencia superior tan consoladoramente humana como la que Jean Auel describió en sus novelas del Clan del Oso Cavernario como propia de Neandertales. 


Y así en este mundo tan lleno de opciones y urgencias, en el que los compromisos se mantienen mientras persiste el impulso y la pasión dura lo que se tarda ir de la barra del bar a un rincón oscuro, qué de extraño tiene que nos sea más sencillo elegir que decidir.

Pero elegir significa renunciar. Y al socaire de una realización personal prometida por los gurús de las muchas logias, que nos elevaría a la cima de la relevancia social y en busca de una autonomía exenta de responsabilidad renunciamos a compartir penas y almohadas, cuenta corriente y enfermedades, vejez y sonrisas y cambiamos conceptos tan obsoletos como sentimiento y romanticismo por miradas habitadas de vidrios de colores. 

Y así en este mundo cambiante se han quedado sin sitio la poesía que ahora es arma arrojadiza de revolución o palimpsesto pasto de termitas. Se ha quedado sin sitio el amor que siempre exige límites y compromiso. Y duele. Y se han quedado sin sitio las frágiles Penélopes que a pesar de su apariencia de chica de portada mantienen el corazón esperando en la estación vestido de domingo, incluso las Penélopes que, abandonado el sillón de la presidencia del consejo de administración, cuando regresan a sus casas, tejen y destejen el mismo inacabado patuco y, se han quedado sin sitio, también, las Penélopes olvidadas que noche tras noche se sientan en el sofá frente al televisor y atiborran su soledad con salsa guacamole y nachos.

Decía nuestro insigne vate, el Fénix de los ingenios, nuestro excelso Lope de Vega que el amor es: 
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:

No hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

Huir del rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave, 
olvidar el provecho, amar el daño;

Creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño,
esto es amor: quien lo probó lo sabe.

Pues ese amor resultó química. Y ahora es dopamina y luminaria en el lóbulo frontal del cerebro. ¿Cierto?

¡¡¡NO!!!

En una remota aldea llamada Los Ángeles, en una colina situada al pie de un blanco cartel,


 un irreductible galo, digo, zorro canadiense, resiste al lobo.



Su nombre Hart Hansonix

Cuentan los tantanes que un día se cayó en la marmita en que una multinacional jabonera cocinaba sus perfumes de amor y desde entonces con un toque de piedad no exenta de malicia reparte a diestro y siniestro raciones de límites y compromiso.

Para pasar la censura ha montado una singular estrategia. Usando como tapadera una serie procedimental de capítulos autoconclusivos en la que con humor y ciencia investigan asesinatos, descubren a los culpables y castigan a los malos, llamada BONES, ha creado un cuerpo de élite encargado de devolver la química a las redomas. 


El sargento mayor y líder, conocido por su nombre en clave como Boothyx, es un hombre humilde y tranquilo a pesar de gozar de la apariencia de un dios. Un hombre experto en compromiso y heridas, capaz de vivir con el corazón roto y aún así entregarlo una y otra vez. 

¿Su misión? Asaltar con sigilo, nocturnidad y alevosía, cual Santa desnortado, las salas de espera de las estaciones deshabitadas. Para convencer a las Penelópes de que no necesitan tanto saber que alguien las quiere como pensar que algún día, antes de que los sauces pierdan las hojas, alguien lo hará. 



Sus acciones se cuentan por victorias. Ante su sonrisa inocente y sus ojos diminutos hasta las más racionalistas se rinden. Si a pesar de todo, alguna de mirada dormida insiste en buscar rincones oscuros, desnuda su arma y lanzándole directos al corazón cuchillos de amor la rinde. 




¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

¡¡¡ Y QUE LOS REYES MAGOS EN 2015 NOS TRAIGAN BONES11!!!