domingo, 25 de enero de 2015

¡GALAVANT, GALAVANT! Una comedia sin igual.



Perdonar mi atrevimiento, no lo puedo evitar, el virus ya se ha instalado en mi sistema central ¡GALAVANT! Qué más quisiera yo, volver a fan de Bones ser, los ripios olvidar y hablar sin parear, ¡GALAVANT! Culpa mía fue, a nadie acusaré del atracón que me pegué. Esclava del rey Richard ahora soy, sus glorias cantaré y al mundo aburriré ¡GALAVANT

Por favor no os vayáis, juro que dejaré de ripiar, pero tengo que presentaros a GALAVANT:

Porque esta noche, en horario americano, las ocho de la noche en la costa este, termina Galavant, y me sabría muy mal que os la perdierais. Galavant ha sido, es la miniserie musical de ocho capítulos, la extravagancia con la que la cadena ABC, de la mano de Dam Folgeman (creador y productor ejecutivo), Alan Menken (compositor de La Sirenita, La Bella y la Bestia, entre otras películas de Disney) y Glenn Slater, han amenizado las noches del domingo en este mes de enero plagado de fútbol, premios, discursos y demás zarandajas. 



Puestos a contar cuentos de hadas la cadena a rizado el rizo, y ha hecho una divertida parodia del camino de un héroe, desde el triunfo, su amarga caída y su recuperación.  Los grandes críticos la consideran... ¿estúpida? pero viral, porque la aventura es musical (perdón). Pero para mí que gracias a los veinte minutos de duración, los dos capítulos seguidos, las melodías pegadizas y la gran interpretación, triunfan sobre la inteligencia y toda razón.



¡Y qué interpretación! El elenco es el mejor. Al héroe barbudo y  cachas, al que los eructos no le huelen bien lo interpreta Joshua Sasse; a Richard, el rey "lascivo y cruel" un genial Timothy Odmunson,que se come con patatas a todos los demás cuando aparece en escena. Las damas porque son dos, la lista y mala Madalena, interpretada por Mallory Jansen y la buena, balbuceante, regordeta y morenita, princesa Isabel, María, Lucía, Ellizabhetta "Betta" de Valencia a la que pone cuerpo e inteligencia Karen David.  



Sin olvidar a otros dos grandes personajes secundarios, Gareth, el guardaespaldas del rey, que también tiene su aquel, interpretado por Vinnie Jones y Sid, el escudero del heroe del que se viste las calzas Luke Youngblood.

Pero además, la serie que ha sido rodada en Gales, por lo que al cartón piedra de calidad se le unen imponentes castillos, bosques lujuriosos y prados de verdor sin igual, cuenta con actores invitados de lujo. A John Stamos que aparece en el segundo episodio, se le une como un pirata con el barco varado en tierra el sin par Hug Bonneville, aunque de Downton Abbey, hay más, Daisy (Sophie McShera), la pequeña ayudante de cocina, es en Galavant una dama de compañía que a pesar del negro futuro que le espera, da rienda suelta al amor por ... un cocinero, si señor. Sí hasta aparece Ricky Gervais, como Xanax, el mago, y Anthony Steward Head, sí, el fabuloso Giles, el vigilante de Buffy y hasta,¡Dios santo!, sí hasta Rutger Hauer, el replicante, aparece como el hermano, oveja negra del pobre Richard.




Como no podía ser de otra manera dadas las fechas con las audiencias le ha ido desigual. Ya dijo Jose Luís Borges que la estupidez es popular, aunque la regla no se ha cumplido con Galavant, en su estreno consiguió más de 7,5 millones de espectadores y 2,1 de share, pero en las dos siguientes semanas se despeñó, 4,4 millones y 1,3 de share cuando se enfrentó  con Los Globos de Oro, y 3,38 millones y 0,9 de share cuando lo hizo contra el partido de los play off de Los Colts versus los Patriots, previo a la Super Bowl



El bufón cuenta la historia, cómo huérfano del amor, GALAVANT nunca amar juró; cómo desde los ocho años con diccionarios y flexiones se preparó para llegar a ser la flor y la nata de los caballeros que sabían idiomas, hasta que un día a ella descubrió, y olvidando su juramento hasta las trancas se encoñó ¡GALA…! ¡Un momento, un momento! “¿De quién?





Madalena. Doncella sin pudor, que en la sima de su escote escondía a un escuadrón.  Tres veces o más al día disfrutaban del amor, podía haber sido peor y aún así se enamoró; pero como no podía dejar de suceder porque si no, no habría historia, el rey vicioso y cruel de ella se prendó, la mano le pidió, como ella vaciló, su secuaz a hombros la cargó ¡No!, ¡GALAVANT!, gritó, ayuda suplicó pero de nada le sirvió. Con un cerdito entre los brazos el héroe sólo se quedó.



Y sigue y sigue la historia, de cómo de Jane Austen todas las damas aprendieron a elegir, primero Pemberley y luego al hombre, Madalena también, eligió al rey y GALAVANT en la hidromiel se ahogó, hasta que un día por su cabaña Betta de Valencia apareció... Pero ya no puedo más, lo he intentado hasta sangrar, tengo que ripiar.

¡Escuchadme infelices bien!, soy una estúpida mujer, perdida para el mundo estoy ¡GALAVANT! Aunque al Sepinwal leí, y el Asesino lo advirtió, a nadie escuché y la historia me atrapó  ¡GALAVANT! Por eso avergonzada público este post, que os sirva de advertencia, si le dais al play el virus os atrapará y no podréis parar de cantar su nombre... ¡GALAVANT!