sábado, 3 de septiembre de 2016

Bones. El regreso del agente Tim Sullivan.




Lo ha publicado el propio actor, ya es oficial, Eddie McClintock, quien interpretó en la segunda temporada de Bones al agente del FBI Tim Sullivan "Sully" en cuatro episodios: The Girl in the Gator (2.13), The Man in the Mansion (2.14), The Bodies in the Book (2.15), The Boneless Bride in the River (2.16), intervendrá en Bones12. 

El agente especial del FBI Tim Sullivan entró en la vida de Brennan gracias a un disparo de Booth a un camión de helados con un payaso y a un caimán. Y desde el principio supimos que no sería sólo una compañero de investigación como lo era Booth



Le interesaba el chico, tanto como rechazar los consejos de Angela de que por una vez se comportase como una chica y dejase que él tuviera la iniciativa. Como no sé decidía, ella se decidió.



Y disfrutó bajo las sábanas de sus caricias, sus besos y sus atributos masculinos esos que le habían granjeado el apodo de "cacahuete" (porque ya se sabe que los apodos de los policías significan lo contrario).


Y fue con él, con el agente Sullivan con quien por primera vez vimos a Brennan irse de vacaciones, ¡vacaciones!, nada menos que a navegar en un barco, en vez de irse a desenterrar muertos, y estaba feliz. 


Atónito se quedó Booth, que ni corto ni perezoso utilizó todas las triquiñuelas posibles para hacerla regresar, para reincorporarla a la investigación de "La novia sin huesos" que había aparecido en un río.


Sully le prometió comprar el barco si la noche de amor iba bien.


Y resultó que la noche fue inolvidable porque a la mañana siguiente el agente Tim Sullivan "Sully" se presentó  con las llaves del barco en la mano (bueno, del barco no, que no tienen llaves, de la marina donde estaba anclado) y una propuesta para Brennan, se le notaba nervioso, era "algo gordo", se mojaba los labios.


Se iba, se iba al caribe en el barco y... "Quisiera, quisiera que vinieras conmigo", dijo.


"¿En serio?" le pregunta Brennan con el rostro contraído. Abrazándolo para ahorrarse la respuesta que aún no tiene.


"Hazlo", "Hazlo", "Hazlo", "vete". Le aconseja Angela. ¿Qué te lo impide? Es un buen tío.

Os echaría de menosle confiesa Brennan.



Sí, sí… ¿qué es un año en la vida? Una persona tiene que ser libre… esto es como una cárcel. Le contestó un Booth sorprendido, pero con el corazón en la mano, cuando se lo contó, cuando le preguntó: 


— ¿Crees que debo ir?


Y sin embargo..., cuando llegó el momento Sully sólo tuvo que mirarle su rostro compungido para saber que no iba a ir con él. 



— ¿Por qué, Brennan? ¿Por qué no navegar por mares cálidos con alguien que te ama?


Pero Brennan no tenía respuesta, sólo profundos suspiros. Porque incluso usando la razón, aún sabiendo que debería ir, que quería ir con él, no podía...


—Lo que haces aquí es importante, pero no tan importante como para que sea toda tu vida —le dijo como última defensa.



Y aunque la besó, terminó marchándose, sólo.



 Y Brennan lloró mirando la sala de interrogatorios donde un Booth ajeno al drama que estaba sintiendo, contento, detenía a un nuevo asesino, a la asesina de la novia sin huesos del río.


¿Pero es esta mujer que llora, la misma que conocemos ahora?



¿Es la misma que le dijo adiós con desasosiego en el muelle cuando Sully partió hacia mares cálidos siguiendo al sol.



Para mí que no. Que nada tiene que ver aquella Brennan con el corazón encerrado bajo siete llaves con la mujer que conocemos ahora, madre de dos hijos, comprometida con su trabajo, enamorada de su marido


Puede qué a Booth, en principio, no le haga gracia el regreso del hombre que más cerca ha estado de arrebatarle el amor de Brennan, pero todos sabemos que no tiene nada que temer, no sólo porque él sea su hogar, porque la alimente y la sostenga sino porque es un sino de los viejos amores, el volver sólo para decir adiós, para dejarse arrastrar por la melancolía de lo perdido contemplando una felicidad de la que está excluido.