martes, 17 de diciembre de 2013

GETTING ON. UNA HISTORIA DE NAUFRAGIOS


Y sin orquesta, por lo visto en los primeros episodios, que amenice el "fracaso", que ese y no otro fue el primer significado de la palabra "naufragio". Fracaso y sin posibilidad de mejora al que están abocadas las ancianas "arrecogidas" de la sala de cuidados geriátricos intensivos Billy Barnes del Mount Palms Hospital de Long Beach, California. Plató donde transcurre Getting On la "comedia" de seis episodios que el 24 de noviembre estrenó la cadena HBO. En Canal Plus series la emiten de madrugada desde el 2 de noviembre. El título puede traducirse por Embarcarse de ahí lo del naufragio, un poco de humor negro para ambientar.

La enfermera Dawn, el rostro del amanecer.
Porque de negro, sucio, pecante, cáustico, vitriólico, bilioso, inteligente y hasta epigramático puede calificarse el humor que se gastan en Getting On. Para que os hagáis una idea permitidme que os cuente el comienzo de "Nacida el 4 de Julio", su primer episodio. La serie se abre con el rostro blanco, surcado de arrugas de una anciana, está tendida en una cama de hospital, la boca entreabierta, la nariz afilada. La cámara se desplaza lentamente hacia su derecha y se fija en un pastel de chocolate; lo coronan dos velas, el número 87, y en el centro escrito con merengue se lee HAPPY BIRTHDAY LILIAN. 


Cambia el plano, la cámara espía a una mujer rechoncha, de cara redonda y mofletes airados, el pelo renegro sujeto por una fina diadema. Una Heidy envejecida. Juguetea con un smartphone y se ríe abiertamente, el rostro iluminado, parece feliz; en su mano izquierda reposa la de la anciana; teclea y al ritmo de los dedos mueve la cabeza, luego sus ojos se cubren con una mirada nostálgica, como de quién espera una respuesta agradable. Mira a la anciana y el rostro se le nubla; aparta el teléfono, le toma el pulso aunque parece conocer el diagnóstico. Los cumpleaños de Lilian han finiquitado.



El rostro del realismo.
He dicho comedia y por ahora parece un drama, esperad, la risa está a punto de llegar. Suenan dos golpes en la puerta de la habitación, aparece una enfermera negra, viste un mono rosa, también es entrada en carnes, la nueva dice "Hay una cagada en la silla de la sala de estar". La primera, la enfermera Dawn, la corrige: "Vale, lo primero de todo son heces. No es una mierda, no es una cagada"Denise, la enfermera negra repite "Hay heces en una silla de la sala de estar". Allí se quedarán casi todo el episodio.





Dicho así, sin anestesia, parece como si Getting On fuese una comedía habitada por la muerte y perfumada con heces. Lo es. Un poco rara, sí. Una serie en la que el sexo lo practican octogenarios descarnados y no modelos de Victoria Secret. Seguro que ya os estáis preguntando y entonces ¿cuándo se ríe uno en Getting On? Difícil soltar la carcajada, pero la sonrisa a veces te sorprende. Tal vez sea cierto, como dicen algunos críticos, que el humor de Getting On sea demasiado inteligente para la gente del común que nos reímos cuando alguien se cae, o recibe un golpe inesperado, o le pegan un tartazo. Como en las películas de Charlot o de Buster Keaton. El protagonista tropieza, cae y el público se parte de risa. Pasa continuamente en los dibujos animados. El correcaminos tiene el cuerpo destrozado de tantas carcajadas.

De la familia del Pato Donald.
En Getting On, un remake de la serie de la BBC Four del mismo nombre, también ocurre, es más las tortas y las caídas llegan en tres dimensiones; todos caen, todos reciben una y otra vez sus buenos leñazos. Las primeras en caer, como Lilian, son las “arrecogidas”, las ancianas desgreñadas medio locas o inconscientes y siempre solas que aún respirando el aire infecto de la sala no han perdido la esperanza de abandonarla algún día; las mujeres silenciosas que miran y miran mudas como se les acerca sonriente Anthony con su cajón forrado de rosas rosa que las sacará de allí con los pies por delante. Su fracaso parece definitivo, su proyecto finiquitó cuando embarcaron en la Billy Barnes, aunque alguna como Birdy reciba la visita semanal de un ardiente amante y como si tuviera quince años ande practicando sexo por los rincones. 

Birdy es una anciana muy, pero que muy salida.
Pero quien de verdad recibe las tortas es el personal que las atiende, pongamos la enfermera Dawn, a la que interpreta Alex Berstein, la voz de Louis Griffins de "Padre de Familia". Dawn lleva escrito en el rostro "Born Losser," lo es. Engañada por su último marido, siempre ansiosa por conseguir el siguiente, Dawn  se deja pisotear, a pesar de sus hermosas botas vaqueras, por todos, la dirección del hospital, la de la sala y aún por el nuevo coordinador de enfermeras, el "hada gorda" conocida en el mundo como Patsy de la Serda, quién a pesar de mamársela la llama sándwich de mierda sin pan, y eso sólo porque no ha rellenado convenientemente el formulario de auto-evaluación. Ni siquiera las botas la salvan del tortazo. Lo cierto es que aún está a tiempo de fracasar mejor. Seguro que en los próximos episodios lo intenta de mil maneras diferentes.


Dawn, al decir del de La Serda un sandwich de mierda sin pan.
Y qué decir de Denise, Didi, para los amigos,interpretada por Niecy Nash (Hombre sin alma), la negra entrada en carnes con dos hijos a la que la crisis ha obligado a volver a trabajar y que también recibe tortazos y bilis de todo el escalafón, desde Dawn a la doctora James, pasando por De La Serda, sobre todo de las enfermas, racistas o medio locas y que sin embargo derrocha cantidades ingentes de sentido común, paciencia y ternura. Sólo tiene un defecto para el Mount Plams, es políticamente incorrecta.

He estado tan enferma...
Si hablamos de la directora de la sala, la doctora Jenna James, lo primero que hay que decirle es que debe leer a Samuel Beckett, sobre todo su poema sobre el fracaso, el que termina conPrueba otra vez, fracasa otra vez, fracasa mejor. O en su defecto a Miguel Albero  y seguir sus Instrucciones para Fracasar Mejor. Degradada por sus histerias y sus polvos para la nariz, se entrega en cuerpo y alma al estudio de las diecisiete clases geriátricas de heces, estudio con el culminará su carrera al parecer repleta de "naufragios", mientras tanto se niega a seguir las normas del "Pato Donald". La interpreta Laurie Metcalfe, más conocida últimamente como la madre de Sheldon Couper de Big BanTheorie.


Y quien desde luego fracasa en cada intento, aunque por ahora sea él quien pegue las tortas es el coordinador de enfermeras, ese león marino misántropo, implacable con los débiles y un gatito compasivo consigo mismo. Míradlo bien en su esquina del ring: El hada gorda de lo politicamente correcto, con casi doscientos kilos y ninguna derrota ¡¡Patsy de la Serda!!, como suena. Lo interpreta Mel Rodriguez de Community. 


¿Naufragará Getting On? Se sobreentiende que a  la HBO no le "interesan” las audiencias, que la televisión que la cadena de cable ofrece es una televisión de “calidad”. Con Getting On podrían haber estado a punto de conseguirlo de nuevo. Al parecer va a ser que no, que el fracaso del "embarque" es tan imparable como el de la tripulación. A los críticos americanos no les ha gustado la descarnada imagen, apenas iluminada con unos tubos neón de la decrepitud y el abandono. Los muertos y los ancianos apestan, mejor se esconden, vienen a decir los críticos americanos, no se hace una comedia con ellos.

El personal a cargo del embarque
Y la pregunta es: ¿en qué pensaba la HBO cuando encargó la serie, a  Mark V. Olsen y Will Scheffer, los creadores de Big Love? ¿En el éxito o en el servicio público? ¿Esperaban que el personal menor de cincuenta años disfrutase viendo a unos viejos arrugados, secos u obesos masturbándose? ¿O que alguien de más de cincuenta, que posiblemente tenga a su padre o a su madre en una sala parecida, perdiese su ocupadísimo tiempo contemplándolos mientras vomitan o simplemente se mueren? Seguro, seguro que pensaba en el servicio público, en la necesidad de educar a sus clientes en las "verdades" de la vida.



Si la veis y merece la pena que lo hagáis, comprenderéis que su humor no es que sea diferente, es incomodo. Echadle un vistazo a este adelanto del quinto episodio, os haréis a la idea.