lunes, 9 de diciembre de 2013

BONES. Reseña THE SPARK IN THE PARK. .


BRENNAN Y EL MOVIMIENTO DE LOS ÁNGELES

Al principio me costó encontrarle el sentido a este episodio. No entendía la necesidad de que para mostrarnos la belleza matemática de los movimientos de los ángeles fuera necesario convertir al agente Seeley Booth en un hombre enfadado y odioso, ajeno al bondadoso, dulce, sexy y cañero que en realidad es. 


Pero no es él quien está fuera de carácter sino la doctora Brennan. Por primera vez en ciento setenta y ocho episodios la doctora antepone sus instintos a las pruebasla presunción a los hechos; y eso no sólo me despista a mí, mera espectadora, sino que ha descolocado totalmente a Booth, "Esta no es mi Bones que me la han cambiado" parece pensar cada vez que la mira interactuar con el padre de la victima. Que al final sea él quien pida disculpas por su comportamiento no tiene más sentido que las ecuaciones de los giros perfectos en el aire de la víctima con la que nos han manipulado al final. Una brillante manipulación, por cierto.



Si algo deja claro el episodio es que cualquier ciudadano de Estados Unidos y de la Unión Europea, por supuesto, menor de cincuenta años es consciente de que no basta con ser testigo de la historia, que es necesario ser elemento activo, documentar y por supuesto difundir esa participación de la manera más rápida y eficaz posible.Y se equivocan los malpensantes que llaman a eso vanidad; la participación ciudadana es uno de los grandes ítems de nuestra época y los guionistas de Bones siempre atentos a los acontecimientos consuetudinarios que acontecen en la rúa no han dudado en “documentarlo”.


Y así The Spark in the Park comienza con una pareja que bajo una gran tormenta, de noche, en medio de un campo de centeno, se está haciendo fotos con un cadáver por medio. Sus intenciones son la de todo buen ciudadano; dejar constancia de cómo lo han encontrado no vaya ser que la tormenta altere la escena. Hacen las fotos de rigor y antes de irse cubren el cuerpo con su paraguas, lástima que éste atraiga un rayo y  el cuerpo acabe carbonizado. ¿Qué probabilidades hay de que a un cadáver lo parta un rayo? Una gran pregunta que el episodio a pesar de tanta fórmula matemática deja sin  respuesta.
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Para los protagonistas el episodio comienza con la visita de Cam al FBI, va a encontrarse con Haley Kent, la supuesta amiga que le robó su identidad y su reputación. Booth no entiende la necesidad pero Cam es una buena amiga; el encuentro resulta como cabía esperar:



La salva la llamada de telefónica de rigor, tienen un cadáver. Del examen de los restos el equipo del Jeffersonian deduce que la víctima, una adolescente, ha sufrido un maltrato continuado, sus huesos están llenos de fracturas algunas aún no remodeladas. La reconstrucción facial se hace difícil hasta que incrustado en los huesos aparece un relicario con dos fotografías, posiblemente de los padres. Angela construye el rostro de la chica a partir de las fotos. La víctima resulta ser Amanda Watters. 


De la documentación facilitada por los buenos ciudadanos, el doctor Sweets deduce y así se lo hace saber a Booth que la víctima había sido maltratada y además asesinada por uno de sus padres, otro posiblemente se había encargado del traslado del cadáver. Porque ¿quién si no alguien que la quisiera habría colocado sus brazos tan cuidadosamente?, ¿quién le habría cubierto el rostro sino alguien para quién mirarla muerta fuesese demasiado doloroso?


Y el agente Booth le cree y actúa en consecuencia cuando interroga al padre, el doctor Leon Watters (interpretado por Richard Schiff), en presencia de Brennan. El doctor, un físico teórico abstraído en su nebulosa de ecuaciones e infinitos, sigue con sus cálculos de vectores y movimientos a pesar de que le acaban de comunicar la muerte de su hija. Booth no entiende el despego, Brennan, en cambio le pregunta si prefiere terminar su trabajo antes de hablar, pero Booth no lo consiente, tiene que hablar ahora. El doctor les explica que su esposa murió hacía un año, "Una terrible coincidencia" apostilla Booth y entonces el científico autista después de explicarles que Amanda era una gimnasta de nivel nacional, que recibía sus clases por internet, sin solución de continuidad añade que Booth tiene una mente estrecha y una visión muy limitada del universo. Y cuando Booth, frustrado, reacciona escribiendo en la pizarra la palabra "Hija", Brennan le pide, increíblemente, que pare.


A partir de esa escena, todo cambia. Asistimos, como Sweets a la primera pelea del matrimonio. Brennan, atenta al estrés del doctor Watters se olvida de Amanda, de su necesidad por encontrar la verdad y en contra de lo que ha sido el personaje durante toda la serie, lo considera inocente, sin más pruebas que el puro instinto. Todo porque es un genio como ella y Booth es incapaz de entenderlo

“Si os perdiera a ti y a Christine en menos de un año, la única forma en la que podría sobrevivir sería trabajando y ni siquiera estoy segura de que eso funcionase”, dice. Y cuando Booth le contesta “Estás diciendo que no la ha podido matar porque es un intelectual”, ella en vez de cuestionarse sus razones le dice. “Estás siendo muy duro con él”. Y a partir de aquí toda la trama gira en torno a la identificación de Brennan con Leon Watters.



Booth va donde le llevan las pruebas, al gimnasio donde entrenaba y conoce a la mejor amiga de Amanda, Ellie Pitera la que interpreta la campeona olímpica de gimnasia McKayla Maroney, ella podía ser una sospechosa, la fractura no remodelada de Amanda se la produjo en un entrenamiento porque Ellie no la sujetó en una voltereta, podía haberlo hecho por celos, Amanda era la mejor; pero no Ellie no la mató, además les da una información muy valiosa. Amanda salía con otras gentes y tomaba drogas.



Y justo en la mitad del episodio se produce una de las escenas más emotivas. Brennan, sin ninguna razón aparente, regresa al despacho de Watters, la escena no tiene desperdicio. La doctora intenta salvar al hombre convencida de que al quedarse solo si abandona el  trabajo (al llegar las ecuaciones de la pizarra han desaparecido), terminará suicidándose y esa es una opción sentimental y no racional que llevará a las autoridades (entiéndase Booth) a creer que ha sido el responsable del asesinato y a dejar de buscar al culpable. Lo convence, lo convence, sí, y el hombre termina pidiéndole que encuentre al culpable.



En ello anda Sweets que espiando los chats de la escuela de Amanda encuentra a su camello MabMolly, el interrogatorio es divertido:
"— ¿Diecinueve años? —dice el doctor—, ¿un poco raro que sigas en el instituto.— ¿Cuántos tiene usted, veintidos? Es raro que lleve traje —le responde MabMolly."

A través de él tienen noticia de Rachel Hewes, la amiga de Amanda con la que compartía la afición a las drogas. Rachel llega al interrogatorio cubierta de moratones. Su padre la tiró por la escalera cuando le informó de que estaba harta de ser un genio, que iba a abandonar el chelo. Les cuenta que hicieron un pacto, que ambas iban a dejar de hacer lo que hacían para vivir la vida. Amanda iba ir a decírselo a su padre la noche en que murió.


En el laboratorio mientras tanto Angela y el doctor Hodgins han conseguido averiguar que una tarjeta de acceso que apareció con el cadáver y que el rayo había destrozado, pertenecía al edificio de la Universidad dónde trabaja el padre de la víctima. Amanda fue a verle la noche de su muerte. 

Y hete aquí que el padre, increíblemente dice que no vio a su hija. Y una vez más Brennan le ayuda, le pregunta qué cenó aquella noche y eso remueve los recuerdos del olvidadizo padre. Si, debió ver a su hija porque cenó, era jueves y tocaba pollo. Y entonces Brennan, con su vieja voz, confiesa, mientras Booth apesadumbrado oculta el rostro entre las manos, que “A veces cuando "estamos" trabajando incluso la presencia de alguien a quien queremos puede ser una distracción y añade mirando a Booth "Incluso una molestia". Y Booth se levanta y dice "Ridículo", e insiste que podría haberla matado y de nuevo, increíblemente, Brennan interviene "Yo nunca te haría daño, Booth"



En fin, el asesino resultó no ser alguien que la quería, con lo cual toda la ciencia del doctor Sweets devino en meras paparruchas. Amanda murió porque prefirió seguir siendo quién era e incumplió un pacto. Las pruebas estaban en sus huesos y Arastoo y Brennan las escuentran. Y el doctor Watters por muchas fórmulas matemáticas que escriba en la pizarrá vivirá el resto de su vida sin “recordar” que una vez tuvo una hija a la que dejo morir por no ser capaz de verla.


Por cierto, que no se me olvide, Arastoo, un hombre de paz y perdón, consigue que Cam se reconcilie consigo misma y sea capaz de dejar atrás el crimen que su amiga ha cometido contra ella.



Emily Silver, la guionista, nos ha mostrado a una Brennan aparentemente como la de las primeras temporadas, capaz de sentir empatía con alguien de su misma experiencia y la ha llevado hasta el extremo de identificarse con un sospechoso, olvidando la esencia del personaje, su racionalidad y su amor por la verdad. Y no ha sido gratuito.


"Sus patrones de conducta son como los míos, Booth", le grita a su marido cuando le reprocha que se haya puesto de su lado en la sala de interrogatorios. Pero  esa Brennan ya no existe o al menos eso pensábamos después de ver lo que va de la novena temporada, la Brennan de ahora no se habría olvidado de Christine ni del amor que dice sentir por Booth. Ella habría visto a su hija.


Y no, no ha sido gratuita la identificación. Lo han hecho adrede. A nadie le importa el doctor Watters, lo importante era que viésemos como se sentiría Brennan si fuera ella quien perdiese a Booth y a Christine, a ella encerrada en el trabajo y ciega al mundo. Un golpe directo al corazón de los espectadores en busca de la emoción y claro está del éxito.

Pero aunque las formulas matemáticas del movimiento de los ángeles, sus primeros pasos, sus volteretas, sus saltos gimnásticos,  eran una hermosa imagen, mientras el padre dibujaba el infinito y Amanda descansaba en paz, yo me preguntaba ¿de verdad era necesaria tanta manipulación para conseguir el éxito del episodio, o es que este es el preámbulo al final de la serie?


¿Qué pensáis?