domingo, 12 de enero de 2014

BONES. The Ghost in the Killer. La doctora Brennan, por supuesto.


No, al final no ha sido necesario que el New York Herald organizase una expedición de socorro, ni resucitar a Henry Stanley para dar con la doctora Brennan, ha bastado con que una de las guionistas de Bones hiciera bien su trabajo para reencontrarla. A la mujer arrogante, competitiva, generosa y vulnerable que siempre ha sido, y a la que últimamente habíamos perdido. Gracias Nkechi Okoro Carroll y enhorabuena.

Que The Ghost in the Killer lo promocionaran como el episodio de presentación de la nueva asesina en serie, que se la vinculara al anunciado clifhanger de final de temporada, que se grabase al mismo tiempo que David Boreanaz preparaba The Big in the Philippines, el episodio del que es el director, y que quienes lo habían visto previamente sólo dijeran que los protagonistas estaban en la cama y no era un sueño, predisponía a pensar que sería un episodio olvidable. Error. Esto es lo que tiene Bones, que una semana te hacen un episodio tan manipulador como The Spark in the Park, buscando infantilmente el aplauso con el “movimiento de los ángeles”, y a la semana siguiente, al mes para ser exacto, te hacen The Ghost in the Killer, en el que la emoción está precisamente en lo que se calla, en las luchas entre las personalidades de los personajes, en las contradicciones de sus caracteres.  



El mayor acierto de Hart Hanson al crear Bones fue sin duda construir unos personajes tan carismáticos que desde el principio prevalecieron sobre la trama. Si Bones fuera un procedimental típico en el que la trama fuera el eje de los episodios, no hubiera durado nueve temporadas. Sin embargo, en la octava temporada, los productores crearon a Pelant un personaje sin base ni carisma y con una arrogancia mayor que la de la doctora lo convirtieron, al decir de ellos, en el  más inteligente, cruel y manipulador asesino en serie de la historia de la televisión y no contentos con ello, lo convirtieron en el dueño y señor del porvenir de Booth y Brennan; no podía salir bien y no salió. Pero…, pero no sería Hart Hanson quien es si diese su brazo a torcer y se olvidase para siempre de Pelant, no después de las críticas recibidas. Pelant está muerto y en de The Ghost in the Killer nos lo hacen presente elevando el castigo hasta el infinito.


Claro que tampoco sería Hart Hanson el creador de una serie que lleva nueve temporadas emitiéndose si no supiese rectificar sus equivocaciones y sacarles beneficio. Y lo saca. Antes de morir en The Sense in the Sacrifice, Pelant intentó manipular a la doctora Brennan haciéndole creer que le necesitaba para descubrir a una asesina en serie de la que sólo él tenía noticia. Y aliñó sus cuentos maliciosamente con un reto, los restos de las víctimas se encontraba en poder de Brennan en el limbo del Jeffersonian. Ella los había examinado y en un tremendo error había sido incapaz de detectar siquiera la existencia de la asesina. Si Pelant no hubiera muerto no habría tenido importancia, pero Pelant murió porque Brennan dejándose llevar por los sentimientos pidió a Booth que le disparará. Y con su muerte resolver los casos se convierte para la doctora en todo un desafío.

Y efectistamente de The Ghost in the Killer comienza con una pesadilla de la doctora, sueña con un Pelant que se burla de ella, que le roba los restos, que la entierra bajo miles de huesos, trastornándola porque esa arrogante e hiper competitiva mujer que no está acostumbrada al fracaso después de meses de trabajo no sólo no atrapa a la asesina sino que ni siquiera es capaz de convencer a los demás de su existencia.



Pero The Ghost in the Killer va más allá del fracaso de la doctora Brennan, Nkechi Okoro Carroll aprovecha la pesadilla y reta a la audiencia al mismo tiempo que al equipo del Jeffersonian no sólo a preguntarse sobre la existencia real de la asesina fantasma sino sobre la propia cordura de la doctora. Y lo hace con una trama muy bien estructurada, más densa de lo que es habitual en los guiones de Bones. A través de dos muertes relacionadas entre sí de diferentes épocas, una hace dieciocho años, otra en el transcurso de la investigación de la primera. Las de Lana Brewster y Trent MacNamara, aunque la de este último, para complicar más las cosas, se disfraza de suicidio. En ambos casos sólo la doctora cree que la culpable es The Ghost Killer.

Y todo se pone en marcha la mañana después de la pesadilla. Booth y Brennan siguen discutiendo, la doctora no se explica por qué Cam no cree en la existencia de la asesina, por qué no pone a su disposición los medios necesarios para encontrarla. Booth insiste en que lleva meses estudiando y no ha encontrado evidencias que determinen su existencia, que lo que parece, es que Pelant juega con ella, que no puede iniciar una investigación por un fantasma. Y entonces ante la inquietante pregunta de Brennan: “¿No me crees?” y para evitar una respuesta directa que le comprometa, Booth se escapa en busca del periódico, abre la puerta y se encuentra una gran caja de cartón. Sorpresa. Dentro hay un esqueleto humano, perfectamente embalado y envuelto en seda con una nota “Por favor, averigua lo que me pasó.”



La víctima es Lana Brewster, una regatista, que en su día se hizo famosa porque siendo adolescente dio sola la vuelta al mundo en un barco de vela, que su hazaña fuese inspiradora para el resto de la gente la doctora no lo comprende, su viaje, en realidad no supuso ningún logro y por supuesto para ella Lana era una desconocida. Para algo sí sirvió, durante la travesía se rompió la pierna y ella sola se la arregló. El que esta rotura, así como otros daños óseos sufridos perimorten no se mencionen en la autopsia que se hiciera en su día y que dictaminó que Lana se había ahogado accidentalmente, llevará al equipo del Jeffersonian a determinar su muerte como un asesinato.


Y mientras en el Jeffersonian la doctora explica que han dejado el cadáver en su puerta porque ella es la mejor antropóloga forense del país, y ordena arrogantemente al doctor Clark que limpie los huesos, en el FBI, Booth y Sweets hablan de lo sucedido. Booth, muy enfadado porque alguien se ha atrevido a dejar unos restos frente a su puerta, le cuenta que Bones ha vuelto a tener pesadillas. Sweet le responde con su jerigonza psicológica. Pelant le habló a la doctora de la asesina en serie porque quería que ella pensara él le era necesario y ahora ella siente la necesidad de demostrar que no era cierto. Booth insiste en que Pelant está muerto y le pide que repase el caso, que encuentre algo que le haga pensar a Bones que se equivoca. Entonces el doctor le explica que el hecho de que el cuerpo estuviera cuidadosamente envuelto en tela y la nota que lo acompañaba significa que lo que le pasó nunca se supo y que a alguien se arriesgó demasiado desenterrándolo porque la víctima le importaba. Y ante la crucial pregunta de Booth de cómo pueden saber que no hay ningún psicópata jugando con ella un juego macabro. El doctor responde que por desgracia no pueden saberlo.




Y esta es la primera clave del episodio. A partir de esa respuesta comienza el juego. Ni la doctora, ni nosotros, los espectadores podremos estar seguros de si lo que vemos en el episodio es obra de una asesina en serie o sólo es otro asesinato más cometido por alguien que quería mal a la víctima. De si los restos de cuero hallados en la muñeca del cadáver se los puso el asesino o quien la desenterró, de si los rastros de polen trillium pusillum que también se hallarán luego en la otra víctima proceden del jardín de la casa de Trent o de otro lugar, si los puso la asesina  o por señalar a alguien, esa jardinera que inverosímilmente, con tijeras en mano, se enfrenta al doctor Hodgins diciendo eso tan impresionante de I know who you are. Conjeturas y más conjeturas. Intriga y suspense.


Y como en cada episodio comienza el baile de los sospechosos y los interrogatorios. El hermano de la víctima, celoso, porque para sus padres entusiasmados con su famosa hija él no era nadie. Ni le gustaba su hermana ni sabía mucho de ella, pero lo que sabía no le gustaba. Cuando le muestran la nota y le dicen que quien la escribió no pensaba que su hermana había muerto ahogada responde que había un chico. Un novio del que ni siquiera sabía su nombre.




En el Jeffersonian Angela descubre que la forense que realizó la incompetente autopsia de Lana recibió sospechosamente una transferencia de casi dos millones dólares justo después de que declarase la muerte como accidental y aunque la mujer está muerta la investigación de la procedencia de los fondos la lleva a la Corporación McNamara. Y Hodgins, uno de los protagonistas de la noche los conoce, su padre jugaba al golf con el patriarca de la familia.  Pero además sabe que Trent, el hijo, era una mala persona, de los que disfrutan haciendo daño a los más débiles, él era el novio secreto de Lana. Booth les manda a él y a Sweets a entrevistarlo cuando descubren que justo dos días después de que encontraran el cuerpo de Lana su padre envío a Trent a estudiar a Suiza, eso es lo que hacen los muy ricos cuando quieren tapar un desaguisado, un asesinato. Los MacNamara, Trent y su hermana Stephanie los reciben encantados, él confiesa rápidamente que era el novio secreto de Lana, pero cuando Hodgins lanza la insinuación de que su padre pagó la forense para encubrirle, la hermana se levanta y pone fin a la visita, tiene que llamar a su abogado.

Otro de los sospechosos es Erika, una competidora de Lana, a la que ésta denunció por hacer trampas en las regatas de la Copa Paxton, una denuncia que terminó por hundirle la vida. Pero ella pagó con la cárcel sus errores, ella no quiere saber nada  ni de Sweets ni de Lana.




Este es el planteamiento de la trama principal de The Ghost in the Killer. Tres sospechosos y dos muertes y de la investigación nada concluyente que las relacione. Porque la doctora Saroyan contra el convencimiento de Brennan dictamina la muerte de Trent como suicidio, la prueba definitiva de la culpabilidad del exnovio en la muerte de Lana. Y aunque Brennan acepta la decisión de la jefa, sarcástica como si fuera Galileo “Y sin embargo se mueve” cuando sale del despacho va diciendo que a pesar de todo las dos víctimas temían la misma lesión, que a ambos les arrancaron una uña. Ella está convencida de que a los dos los mató la asesina fantasma.


¿Y Booth? ¿Qué hace Booth? Nada y todo. Nada en lo concerniente a la investigación, recordad que preparaba The Big in the Philippine, y todo con respecto a Brennan. Él es pese a su propio escepticismo sobre la existencia de la asesina el único apoyo que tiene Brennan, él y luego Hodgins que ni se plantea la posibilidad que la doctora pueda estar equivocada. La postura de Booth es más complicada porque él la ama y sufre viéndola tan trastornada. Y lo intenta, lo intenta una y otra vez quiere que vuelva a ser ella, que se olvide de Pelant y que tome las riendas de la investigación y no se deje controlar por el recuerdo del asesino. Que siga las evidencias como siempre lo ha hecho, las pruebas eran lo más importante, ella se lo enseñó a él. Él la cree a ella, es ella quien se ha olvidado de sí misma. 



Pero aún hace más, intenta por todo los medios obtener el apoyo de Cam para la investigación de Brennan, debe facilitarle los fondos, proporcionarle los medios y aunque ella se muestre reticente porque puede costarle el despido, al final se rinde ante su viejo amigo y acepta ayudar a Brennan. A su manera claro, y pone enfrente de la investigación de los casos de la asesina fantasma al doctor Clark. Lo que provocará un nuevo enfrentamiento con Brennan y otro con Clark que inopinadamente se resuelve con un estallido emocional de Clark, sí, el doctor Edison Clark tiene problemas sentimentales y ha estado durmiendo y duchándose en el laboratorio. Al final los dos se ponen de acuerdo y Brennan le pide que la llame Temperance. A Clark le costará acostumbrarse.


Cuando al principio de la temporada escribí que se acercaban tiempos de fe, lo hice pensando en que la doctora debía de creer en el amor de Booth para superar el rechazo de su propuesta, y ahora superado el problema, celebrada la boda, el problema de la fe vuelve a estar presente. A partir de ahora a quien se le exige la fe es al equipo del Jeffersonian, y a todos nosotros, en la doctora. Booth no tiene dudas, Booth la cree, la doctora encontrará, si existe, a The Ghost Killer y si no también lo descubrirá. mientras tanto hace su trabajo.



   " - Abrazame fuerte, más —le pide la doctora cuando despierta de la pesadilla. 
            "- Ven, estoy aquí, todo está bien —le dice él encerrándola             entre sus brazos."
Bones.