martes, 26 de marzo de 2013

BONES, THE BLOOD FROM THE STONES. Y LAS CAMPANAS REPICARON



No a boda, sino a arrebato.

Ayer lunes, la Fox, los productores ejecutivos, los guionistas, las estrellas y los artistas invitados se acordaron, por primera vez en la temporada, de los fans de Bones y a golpe de repique de campanas 2.0 los convocaron a asistir a la emisión del episodio The Blood from the Stones.

Tenía su razón de ser. Ayer, a las 8 de la tarde la competencia de los programas en emisión era durísima. Después de su parada en boxes para la apuesta apunto, volvía a la programación La Voz, lo que sumado a Bailando con las estrellas y a la comedia Como conocí a vuestra madre, auguraba  que Bones perdería los espectadores prestados que, durante los últimos meses, han apuntalado su share. Ya se vio la semana anterior, con la aparición de los bailarines bajó la audiencia.

El primer repique lo ejecutó su vicesantidad Stephen Nathan quien el pasado miércoles  tuiteó animando a ver los próximos episodios "porque el final de la temporada estaba cerca y habría pistas":



Luego, durante toda la semana se inició la campaña de busca y captura de  fans. Y los voceros especializados, a los que se les permitió ver el episodio, comenzaron a asaetearlos con spoilers y promociones intentando encandilarlos, que si compra de diamantes, que si anillos, que si proposiciones de matrimonio; Marisa Roffman de Give Me Mi Remote decía que "en The Blood from the Stones aquellos que se han quejado de la falta de momentos de pareja entre Booth y Brennan no quedarán decepcionados”.

Pero debieron, con razón, tener dudas sobre su poder de persuasión, de sobra saben, tanto productores como guionistas, lo decepcionados que están una inmensa mayoría de los fans con el desarrollo de esta octava temporada y decidieron que, para obtener su apoyo masivo, debían concederles algo más que un momento de pareja, sobre todo porque en más de la mitad de los episodios emitidos hasta ahora, Booth y Brennan han terminado sentados cada uno en una parte del sofá, cuando no dándose directamente la espalda en los “momentos de pareja”.

Le pregunté directamente a su santidad Hart Hanson, a eso de las cuatro y media de la tarde hora española, si las boneheads tendrían premio. ¿Fue premonición? No creo.


El caso fue que a eso de las cuatro cuarenta y ocho de la tarde las campanas 2.0 comenzaron a repiquear; primero suavemente, como si no lo tuviera del todo claro Marisa Roffman twiteó esto: 


Exacto, al abrir el link se descubre el misterio. Si eras norteamericano y tuiteabas #BeOnBones en el horario establecido podías obtener un premio. Y qué premio. ¡Un papel, nada menos que en #Bones! 

Un poco más tarde Stephen Nathan se unió a la campaña, y poco a poco fue haciéndose viral. Los fans norteamericanos entusiasmados... 

... Los del resto del mundo cabreados. Sin razón. No se trataba de premiar a las boneheads, se trataba de los porcentajes de audiencia.



Porque la empresa Nielsen, que mide las audiencias en televisión, ha realizado un estudio (aquique cuantifica la relación entre el aumento de comentarios en twitter sobre un programa y la audiencia final del mismo. Y se concluye que en los episodios emitidos durante la temporada, un aumento del volumen tuits durante la emisión del 4,2 % (para los espectadores de 18-34 años) supone nada menos que 1% de aumento de la audiencia, y del 8,5% (para los de 35-49).

¿Y ha servido de algo tanto arrebato? En principio para ser tendencia durante la emisión del episodio.


 @harthanson #BeOnBones is trending #1 Worldwide!!!!!!twitter.com/marisaroffman/…

Aunque los primeros ratios de audiencia publicados (aquí), y en espera de que se ajustasen al final del día (al alza), decían que la audiencia había bajado dos décimas en relación con la semana pasada, del 2,1 al 1,9 y  que los espectadores no habian llegado a los siete millones. El ajuste final al alza ha resultado insignificante. Así pues ¿Qué ha pasado con la cacareada base de siete millones de fans de Bones?¿Cuándo la ha perdido? ¿Esta temporada? Ya tienen en que pensar sus santidades.



Pero basta ya de audiencias. Hablemos de The Blood from the Stones. Un episodio, en el que los protagonistas ¡por fin! han sido Booth y Brennan (no el doctor Sweet) y Caroline Julian, la sarcástica fiscal con apariencia de bulldog y corazón de peluche. Increíble, por forzada, su interpretación de mujer derribada por un flechazo de Cupido, su rostro un poema, su voz pura melcocha. El enamorado, un documentalista que no cree en el amor y que se encuentra en el Jefersonian rodando una película sobre cómo trabajan los científicos forenses en la resolución de los casos criminales. 

¿Los científicos ante la cámara? Como críos. No sólo el doctor Hodgins que lo lleva en el ADN y que presume delante de la cámara de ser el “rey del laboratorio”, sino también el doctor Clark, al que llaman porque es más simpático que la doctora Brennan y dará mejor... en cámara. Y el colmo, Brennan (ante la cámara) comportándose como una mujer mezquina porque ella es un genio


Cuando los guionistas, en este caso Pat Charles, no saben qué hacer con la doctora la hacen comportarse estúpidamente buscando la comicidad, a mí me causa vergüenza ajena. No se lo merece el personaje. La  doctora Brennan puede resultar torpe socialmente, pero nunca mezquina. Rasgo de comportamiento que por cierto ha aparecido de la nada en esta octava temporada.

Una cosa que agradecer, sin que sirva de precedente, para la resolución del caso, han sido imprescindibles tanto los hallazgos del laboratorio como la actividad policial de Booth, de nuevo abriendo a patadas las puertas e interrogando duramente a los sospechosos. La víctima, un policía que trabajaba en un caso de incógnito. Que el caso se resuelva por un olor y un bolso  de cuero que en ningún momento vemos en el episodio va a beneficio de inventario como tantas otras veces.

En cuanto a los momentos de “pareja”, de la pareja, han estado bien. Sobre todo las dificultades que tiene Brennan al intentar explicar a un joyero, sospechoso, por qué no va a comprar un anillo de pedida a Booth y no sabe cómo definir la relación que les une “¿Novio?” Qué tontería llamar novio al padre de su hija. “Entonces, prometido”. Tampoco prometido. En fin, que ante la indecisión de la doctora, Booth saca la placa y resuelve los parentescos llamándola “partner”.




También al final cuando la doctora, viendo una copia de la película rodada por el documentalista, dice que se ha comportado envarada, arrogante y grosera con Clark, y entonces, Booth, como siempre, le explica las cosas. Que no era verdad, que sólo se sentía mal por afinidad con él dado lo estresante del caso al ser la víctima un policía, porque ella no es esa persona

Y entonces la doctora le pregunta algo nuevo (¿una de las pistas para el final de las que avisaba Stephen Nathan tal vez?). Brennan le pregunta a Booth que si la dejaría por otra persona más agradable, si fuera una persona mezquina. Y Booth responde. “No voy a dejarte por una persona agradable, porque tú eres una persona agradable. No eres mezquina”. Y ante la insistencia de Brennan, Booth la calla con un beso.

¿El regalo para las boneheads? ¿Demasiado tarde?

¿Qué pensáis? Espero vuestros comentarios en el blog.