lunes, 13 de mayo de 2013

PORQUÉ AMÁBAMOS BONES



El final de la 8 temporada de Bones no ha estado exento de polémica; después de una temporada mediocre, con sólo siete u ocho episodios que merecían la pena, llegó TheSecret in the Siege, el último, y justo en el punto de giro del tercer acto (cuando las fans y los personajes tenían listo el chocolate y el vino para celebrar las bodas) le asestó a la serie el que posiblemente será el golpe de gracia. Sonó el teléfono, el villano de chiste lanzó una inverosímil amenaza y, un personaje, que durante ocho años había sido paradigma de hombre bueno y honrado en el que podía confiar una mujer se convirtió en un miserable traidor.

Brillante idea de Stephen Nathan para dinamizar la serie, brillante. Orgulloso debe estar de lo conseguido, tanto que nunca se preguntará parafraseando a Vladimiro, el vagabundo, de “Esperando a Godot” de Beckett “¿Por qué habré estado riendo mientras los otros sufrían?” Y no dudo que haya leído al genio irlandés, sólo que no le importó. Él (ellos) envanecido de tanto éxito consideró llegado el momento de enseñarles a las mandonas monstruas de las cavernas (como llamó Hart Hanson a las fans) que osaban exigirles a los productores tiempos y relaciones, quién era el dueño de Bones.

Y ha sucedido justo al final del camino, cuando ya sólo quedaban las más fieles, las que, a pesar de lo poco que recibían episodio tras episodio aún conservaban la esperanza. Y ha sido tan contundente  el golpe que por fin, ahora ya sí, se han percatado de que cuando se inicie la 9 temporada no habrá nada para ellas, ni siquiera lluvia, sólo el dolor y la ira que la vida reserva a los miserables.



Así que llegados a este punto, y antes de permitir que el calor y el bochorno abonen la venganza, antes de convertir en polvo y olvido los últimos siete años, ahora que Bones está a prueba, conviene recordar las razones por las que la amábamos. No es la primera vez, ni será la última que alguien las enumera. Cada fan tendrá las suyas, las mías, las que me han llevado a la adicción, aún en contra de la razón y mi conveniencia, son muchas, por ahora, por si a alguien le sirven para llegar en paz al otoño, os dejo 206:

La primera no podía ser otra:


1.— Por la apófisis acromial perfecta de Booth.
2.— Pero también por su barriguita.
3.— Porque cuando entró en la habitación y él la vio dijo, “No gracias no necesito Biblias”.
4.— Porque cuando se puso el vestido que él le compró se transformó en Roxy la maestra de escuela que vuelve locos a los chicos. La sexy y cruel Roxy.


5— Porque desde el primer episodio nos ofreció lo que casi todas las mujeres secretamente deseamos.
6.— Un tío macizo persiguiendo a una chica.
7.—  Y porque, al contrario que en otras series procedimentales, los cadáveres ya están muertos, hasta a veces vienen recubiertos de diamantes.
8.— Porque una mujer podía imaginarse que alguien le susurraba cerca, muy cerca eso de “lo que quiero que hagas es que te quites las gafas, te sueltes el pelo y digas: sr. Booth ¿sabe cuál es la multa por entregar un libro fuera de plazo?”


9.— Porque la doctora inocente, antes de soltárselo preguntaba “¿Por qué?” Y el porqué ya no importaba.
10.— Porque las únicas matanzas que se permitían eran las que conmemoraban el día de San Valentín y nunca veías correr la sangre.
11.— Porque cuando ella dijo “Estoy embarazada: tú eres el padre” como en la realidad ocurre, ella estaba nerviosa.
12.— Y él, al contrario que algunas veces sucede en la realidad, sonrió.
13.— Porque muchas de sus enseñanzas nos serán de utilidad si algún día vamos a juicio, por ejemplo esa de que los trajes grises le dicen al jurado que eres una persona seria y con sentido común.


14.— Por el genio del laboratorio de ojos de plato y cabeza de melón.
15.— Porque a pesar de su racionalidad se disfrazó de la parte trasera de una vaca.
16.— Por aclararnos que la primera enmienda no protege la amistad.
17.— Y que si no respondes adecuadamente a las preguntas de un juez estarás obligada a pagar al cobrador.
18.— Pero sobre todo que “Una amiga nunca debe mandar al padre de otra a la silla eléctrica”.
19.— Porque, a pesar de que cuando Charlotte, esa mujer que viajaba a China, a la que le encantaban los misterios, dijo “Cuando tienes que ir tienes que ir”…
20.— … Nunca nos dejaron asistir al examen de próstata del protagonista.


21.— Y tuvimos que conformarnos con rezar una letanía a todos los santos sentados a la diestra de Dios padre.
22.— Porque gracias a los recursos financieros del Jeffersonian siempre hay un paraguas cerca cuando los gases de la putrefacción acechan.
23.— Porque los únicos hombres enfadados que no tienen buen corazón son los productores ejecutivos.
24.— Porque ha demostrado que las falanges, duras y amenazantes, pueden resultar unas simpáticas bailarinas.
25.— Ya se encontraran dentro de un oso o fueran de un pirata del siglo XVIII ¡¡¡Piratas!!!
26.— Por enseñarnos el truco del casco de bombero y la manguera para beber cerveza fría en la bañera.


27.— Porque los hombres serán de Marte y tienen las armas, pero las mujeres con un simple puding los desarman.
28.— Por convencernos de que los extraterrestres son antropólogos cucarachas.
29.- Porque cuando él dijo en la Mujer del Limbo “Sé quién eres”, no mentía, aquel hombre no traicionaba.
30.— Porque ella, dijo “A veces creo que vienes de otro planeta y a veces creo que eres muy bueno”. Y nosotras la creímos.
31.— Por consejos como “A veces hay que coger el cerebro y ponerlo en punto muerto, coger el corazón y acelerar a fondo”.
32.— Porque aunque el deber patriótico de Booth fuera estar al lado de la doctora como guardaespaldas...
33.— ...Nunca fue relevante para que Booth, probo funcionario, volara en primera clase.
34.— Porque nos demostraron como defender a un hombre para que no tenga que morir basándose la acusación en una mera hipótesis.
35.— Por el capitán del Titanic.


36.— Porque no es un notable alto, sino el rey del laboratorio.
37.— Por él que sabía cosas tan relevantes como cuántos palillos chinos hay en el mundo.
38.— Por advertirnos que el hombre perfecto no existe.
39.— Que sólo es el resultado de la mezcla de muchos otros distintos.
40.— Por demostrar que abrir una capsula de tiempo puede resultar hediondo.
41.— Y asistir a una fiesta de antiguos alumnos peligro de muerte.
42.— Por la novia sin huesos.
43.— Por el coche renqueante de Caroline Julian.
44.— Y como no, porque es una chica traviesa amante de los barquitos.
45.— Y por supuesto por el muérdago, el chicle y la flota entera del Pacífico.



46.— Por la mujer que es capaz de ver en los huesos de un cadáver el ser humano que un día fue.
47.— Y en las ruinas de una casa el hogar que un día llegará a ser.
48.—Y por supuesto por el hombre que antes de morir quiere atrapar a tantos malos como hombres ha matado.
49.— Por el ricachón que secretamente abastecía de fondos las arcas del Jeffersonian…
50.— … que robaba a Booth las natillas del hospital, puaff.
51.— Por Él, del que la doctora dijo que nació de una mujer soltera.
52.— Por los padres a los que se les rompe el corazón cuando alguien intenta rompérselo a su hijo.
53.— Por el sistema numérico babilónico de base 60.
54.— Por los caballitos de mar y su ansia por la carroña.
55.— Por los escarabajos sibaritas a los que les encanta el asado.
56.— Por el ruibarbo y la cerveza.
57.— Por las duchas descontaminantes.


58.— Por las estrellas y las constelaciones.
59.— Por Ripley, los cerdos, congelados o no, y los delfines.
60.— Por la prima de Virginia a la que no le gustaban los ojos diminutos de Booth.
61.— Por los dichos de Benjamín Franklin, por mostrarnos que alguien pueda ser capaz de vivir teniendo por única guía un librito tan grande como una caja de cerillas.
62.— Por el dolor de los poetas y las espadas míticas.
63.— Y los podólogos canadienses.
64.— Por las patatas generadoras de electricidad.
65.— Por los guisantes congelados.
66.— Por el humo y el destino.
67.— Por el “brother” que busca huesos junto a la vía del tren.
68.— Por Tanaka y los andróginos.
69.— Por las artistas que ahorran para viajar a París.


70.— Y se abren la camisa para conseguir información.
71.— Por los robots desobedientes con los cables cruzados.
72.— Y la melancolía de las huellas de unas manos, de unos labios, sobre un cristal.
73.— Por los nombres secretos que sólo al oído se pueden pronunciar.
74.— Porque el diablo resultó ser un guitarrista tejano barbudo.
75.— Porque las chicas pueden ser divertidas.
76.— Por “Vamos, Booth, vamos” y Booth se fue. O no, porque después asistió a su propio funeral.


77.— Porque la inspectora Saroyan dijo: “¿Debería calificar a su gente como idiotas o como poco colaboradores?”.
78.— Y la abogada del local le replicó: “Apúntelos como bien representados”.
79.— Porque quien quiera convertirse en escritora de bestseller debe saber que tiene que tener una idea y algo… algo dónde escribirla.
80.— Porque la doctora no sabía, ni consideraba relevante, el orden en que ambas cosas eran necesarias.
81.— Porque él dijo: “La Navidad es el tiempo perfecto para poner tus cosas en orden con el de arriba”.
82.— Y ella mirando el dedo de él apuntando hacia el cielo le contestó “¿Con quién? ¿Con el piloto del helicóptero?


83.— Por recordarnos que un buen negocio, como un buen matrimonio, es en apariencia aburrido.
84.— Porque todo el mundo sabía que la mejor manera de herirle a él era haciéndole daño a ella.
85.— Porque a pesar de ser un genio resultó el típico idiota que va a la cárcel por un asesinato que no ha cometido.
86.— Porque ella dijo “Sabía que no te rendirías”
90.— Y él le contestó: “Sabía que tú no te rendirías.”
91.— Porque él dijo “Hambre”
92.— Y ella respondió “Sexo”.
93.— Porque ella dijo “Niño”
94.— Y él respondió “Bebé”.
95.— Porque ella dijo “Booth”
96.— Y él preguntó ¿Qué… qué, crees que soy un bebé?
97,— Porque ella dijo “Esperma”
98.— Y él preguntó “¿Esperma? ¿No crees que eso es un poco raro?”
99.— Porque Sweets dijo “continúa” y él dijo “Huevo”


100.— Y entonces ella dijo “Quiero un bebé”
101.— Y porque cuando eligió a Booth como donante del esperma lo hizo racionalmente, a saber: porque tenía una mandíbula inferior y un hueso cigomático más prominente que los de Fisher y una mayor relación entre la anchura de sus clavículas y su hueso iliaco.
102.— Porque cuando Ángela le dijo que entonces lo hacía porque Booth era sexy...
103.— ...Ella, sincera pero mujer, contestó que estadísticamente la gente atractiva tiene más éxito. “Sólo estoy pensando en el niño, Ángela.”
104.— Por Stewie, el dibujo animado, él único sincero en todo el episodio, dice: “Tienes una amiga sexy, a qué esperas, ve y haz un deposito directo como un hombre”.
105.— Y resultó que aparentemente él era un dios, que según el recuento espermático de motilidad podía empezar su propio país.


106.— Porque así fue, porque, dos temporadas después, en su primer depósito directo como un hombre, la preñó.
107.— Claro que como todos sabíamos, ella, cuando sucedió, llevaba más de dos años durmiendo sola; por lo que como en su día dijo Ángela Tenía acumulada suficiente energía sexual para mantener encendida a una ciudad del medio oeste”.
108.— Porque cuando el abuelo le aseguró que si necesitaba privacidad para estar a solas con la doctora de los huesos se esfumaría y él le contestó “Bien, pero no hay nada entre nosotros”.
109.— El abuelo, sabio, le preguntó ¿Eres gay?
110.— Porque ella dijo: “No deberías dejarme que te abrace cada vez que me asusto”.
111.— Y él contestó: “Hagamos una cosa, la próxima vez yo me asuste, te abrazaré”.
112.— Porque Booth dijo: “Dios no comete errores”.
113.— Y Ángela, dudando le contestó: “No sé, no sé, eso de poner los testículos por fuera… “ y a Booth como a nosotros no le quedó más remedio que asentir. Fue un error, que a veces, duele.
114.— Porque eran otros tiempos más inocentes cuando ella, picando, le preguntó: “¿Quieres casarte conmigo?”

115.— Y él le contestó, “No lo sé, debo pensarlo un poco, es una situación que no debe tomárselo a la ligera”.
116.—  Porque Max, padre preocupado, le preguntó: “¿Te acuestas con mi hija?” 
117.— Y como Booth lo negó, le preguntó: “¿Eres gay?”
118.— Por las notas de despedida archivadas en el limbo.
119.— Por que los agentes sexys del FBI no pueden, no pueden, repito, cambiar lo que son, por mucho que los productores se lo propongan a última hora.
120.— Por los mensajes cifrados.
121.— Por los golpes de maletín de la doctora.
122.- Por el abuelo, su amiga Margaret y el crochet.
123.— Por el trasero grande de la abuela de Booth
124.— Porque Booth estaba convencido y a todos nos convenció, de que cuando dos personas hacen el amor  se funden en una.
125.— Y no le importó, no nos importó, que ella, racional como siempre, contestase que era imposible que dos personas ocuparan el mismo espacio físico.
126.— Porque ese es el milagro del amor.
127.— Por los paladines, los padres que lloran y los hijos.
128.— Por la caravana de Buck y Wanda.


129.— Por las pelucas de Buck y Wanda.
130.— Por los sonidos del mar lamiendo la arena de la playa de Nerja.
131.— Por Cher y Cat Woman
132.— Por la visión doble de Booth en el vestuario del equipo de Hockey.
133.— Porque el Hockey es Hockey
134.—Por la rabia bajo control de Booth.
135.— A pesar de que debería haberla dejado salir y no permitir que Sweets siguiera sólo estremeciéndose en esa escena.
136.— Por el cabo Teddy Parker y su reencuentro con la realidad.
137.— Aunque a la hora de salir, las personas reales sigan saliendo primero.
138.— Porque nos convencieron de que no sólo la gente de 20 años no sabe decir “Te quiero”.
139.— Por las limpiezas de primavera.
140.— Por la muerte de los fantasmas.
141.— Por la hebilla coky.
142.— Por las stripers que estudian criminologia
143.— Por los chupetes.
144.— Por la chica del bate.

145.— Por el arma de Booth.
146.—  Por las gafas de sol de Cam en el rostro del difunto Hank
147.— Por los funerales y sus “cosas normales” como el enfrentamiento entre la amante y la esposa.
148.— Pero también por los “hermanos” que desafinando te incitan a cantar, con voz de tenor constipado, Sweet Love
149.— Porque uno de los más divertidos episodios terminó con Booth y Brennan abandonando un cementerio,  y él dice: "Si muero quiero que me hagas un favor". Y ella responde: "Bueno, vas a morir, eso es inevitable".
150.— Y él le contestó: “Bien, cuando inevitablemente caiga muerto ante ti, me gustaría que vinieses aquí y pasases algún tiempo conmigo y ya sabes… me hablaras”.
151.—Y ella responde “Me sentiría tonta sabiendo que no puedes oírme”.
152.—Y él con cara de pena le pide, “Prométemelo”.
153.—Y ella de repente convencida, dice: “Te lo prometo.”
154.—Y él feliz por haberlo conseguido, añade, “No pensé que estarías de acuerdo ¿Por qué lo estás?”
155.—Y ella dice: “Porque si creyera que sigues aquí me sentiría mejor por un momento. A demás, hablando figuradamente como me pides me miraría temporalmente a través de tus ojos y creo que eso me haría vivir mi vida más satisfactoriamente”.


156.—Y él echándole la mano por el hombro dice: “Sabes Bones, es la mejor cosa que nadie ha dicho sobre mí”, para pedirle después, bajo el paraguas, que se asegure antes de ponerlo bajo tierra de que está muerto, que lo deje un par de horas.
157.— Y ella pragmática dice: "Mejor refrigerarte o de lo contrario empezarás a oler".
158.— Por las fotocopias, tan abundantes, de los traseros.
159.— Por la frente de los ingleses.
160.— Y por las Opalescencias maltratadas que no tienen un Ciudadano 14 a mano para rescatarlas.
161.— Por los asesinos retirados.
162.— Por las sandias y las botellas rompe cabezas.
163.— Por Pat la gorda, sí, también por Pat, sus calcetines y su disparo.
164.— Por Avalón, sus cartas y sus uñas.
165.— Pero sobre todo por el aspecto de trabajador de una empresa de mudanzas con barba de tres días de Booth.
166.— Por los gatos, su alimentación y sus cacas.
167.— Por los libros para dummies y las tuberías viejas.


168.— Por los luditas y las citas por internet.
169.— Por los bomberos.
170.— Por las búsquedas booleanas y los pueblos llamados Parker, las calles llamadas Parker y los negocios llamados Parker.
171.— Por los cadáveres, los antídotos y la necesidad de él de “Arreglar el mundo”.
172.— Porque nos enseñaron que un héroe está jodido si tiene que explicar que lo ha sido.
173.— Por la rosa de Shakespeare y las bolsas de basura de los niños de acogida.
174.— Por el chico más divertido “Bebé Andy”
175.— Porque iba a estar con Bones hasta el final.
176.— Por los platos de patatas fritas del “diner”, ¡qué hambre!
177.— Por Jasper, la estúpida pitufina, el pitufo inteligente y Keep on Tryin
178.— Por John Wayne, Clara Bow y la Momía
179.— Por las serpientes que sólo dan miedo cuando Booth está presente.
180.— Por el suspiro contenido, tanto, que hay que estar muy atento o corres el riesgo de que te pase desapercibido, que deja escapar Booth cuando Brennan le pide disculpas por no haberle pedido que la acompañe al ginecólogo.
181.— Por Staple, el hueso más pequeño de la familia Bones.
182.— Por los experimentos con mortadela, los cañones, las sandías y el globo que simulaba ser la cabeza de Wendel destrozado.
183.— Por los colines con ajo.
184.— Por las fotografías de la caca de Christine (esta es de pega)
185.— Por las madres Chupasangres.


186.— Porque Booth cree en el cielo.
187.— Y Brennan cree en Booth.
188.— Por los caballitos de cerámica y las águilas de origami (habilidades secretas de Booth)
189.— Por las batas del laboratorio y los nombres bordados sobre el bolsillo.
190.— Por "Has perdido, es mi turno”.
191.— Por el español que habla Brennan, el farsi, el alemán y los otros tres idiomas de los que dos nunca hemos oído hablar.
192.— Porque “Mi nombre es Gordon, Gordon Gordon Wyatt”.
193.— Por la niña que nunca dejará el orinal.
194.— Por Jack Hodgins, exitoso escritor de novelas policiacas
195.— Porque nunca aciertan nada, esos, los escritores de novelas policiacas.
196.— Porque Zack gritó como una putilla en una película de terror adolescente.
197.— Porque el psicólogo, en realidad, era sólo un camarero.
198.— Porque decían que ella era fría como el tempano.
199.— Pero no, resultó ser de Islandia, fría al tacto y por dentro un volcán.
200.— Porque él no usa la cabeza y piensa que todo lo que siente es verdadero.
201.— Porque la gente dice “Sólo se vive una vez”


202.— Pero la gente está equivocada en esto como lo está en todo.
203.— Porque la idea de perder el control de la felicidad personal es insoportable.
204.— Porque él dijo: "Fue un sueño extraño… lo sentí tan real…"
205.— Porque amas a alguien y te expones al sufrimiento.
206.— Porque tal vez te rompan el corazón, tal vez le rompas tú el corazón y entonces nunca serás capaz de mirarte a ti mismo de la misma manera.

Entonces, en aquel episodio perfecto que fue “The End in the Beginning” no le dimos importancia, sonaba a frase hecha. Y sin embargo los productores lo guardaban en la recamara: “tal vez le rompas tú el corazón y entonces nunca serás capaz de mirarte a ti mismo de la misma manera”. En el final de la octava cumplir esa predicción ha sido una bravuconada, pero ya sabíamos que Bones y sus creadores no son perfectos.



Lo único que las viejas adictas podemos decir, con palabras que Keats, el poeta irlandés, dedicó a Lord Byron es: “¡Still warble dying swan! Still the tale, the enchanting tale, the tale of pleasing woe”. O en traducción libre “Sigue contándonos Bones moribunda el cuento encantador, el cuento del dolor amable.