martes, 27 de mayo de 2014

BONES. Historia de una choza. De la ruina a la desolación.


Les costó encontrarla, encontrar unos huesos viejos y resistentes que sustentasen lo que por entonces se veía como un futuro incierto; el que  iniciaron sin un te quiero sin un te amo. Sólo una frase y una sonrisa: “Tú eres el padre”, dijo la paloma. Y no había preparado el nido. Por la sorpresa, por lo imprevisto.

Estoy frustrada, hoy he visto muchas propiedades y ninguna se acerca a lo que queremos —decía en The Code in the Crack.

Embarazada, a menos de seis semanas para salir de cuentas y aún seguían buscando la casa. Nada les convenía. Nada se acercaba a sus sueños. Booth necesitaba su cueva de macho, Brennan la de antropóloga y el bebé, el bebé necesitaba una cuna y media hectárea de terreno para crecer. 


Pero entonces, el palomo la sorprendió:

- Puede que yo haya encontrado una -dijo no muy convencido por cierto.
- ¿En serio?
- Sí, lo malo es que el DUEÑO tiene una historia un poquito cuestionable.
- ¿Cómo de cuestionable?
- Digamos que su nueva dirección es la CÁRCEL.


Y a pesar de la palabra ninguno de los dos sintió comprometido su destino; Booth porque aunque creyendo en él sólo veía el nido, Brennan porque arrogante sólo podía pensar en los Dani de Nueva Guinea. ¿Recordáis la historia?



- Cuando los Dani de Nueva Guinea derrotaron a la tribu Amugne, los Dani consideraron las chozas de los enemigos vencidos como símbolo de su grandeza —dijo Brennan.
- Así que el ladrón que vive en la choza que he encontrado sería como nuestro enemigo vencido —convino Booth satisfecho.
- Sí, sería símbolo de nuestra grandeza.
- Una gran choza.
- Pero no es una choza ¿verdad? -Preguntó Brennan temerosa.

Lo era, en cuanto abrió la puerta, 
a pesar de la oscuridad, no cupo duda, 
aquello no era una choza, era una ruina.

Ten cuidado, no quiero que tropieces, dijo el palomo, mientras tropezando buscaba iluminar la escena.


La choza parece tener goteras, dijo ella, considerada, sin ver los agujeros, los muros derribados, los dinteles sin puertas.

A él sólo le quedó una excusa antes de firmar la rendición, "Tendrás que utilizar la imaginación".

Sin embargo a ella se le escapó un  ¡Oh Dios mío, Booth!, Tal vez porque estaba a punto de parir y su gran inteligencia andaba capidisminuida.


Y él, sordo en su tribulación, confesó: "No vayas más allá. "Esa parte está como si hubiera explotado. 
Es por donde los marshals entraron". 
¿Recuerdo o profecía?

Ella, ignorante, gobernada por las hormonas de la loba que ante la inminencia del parto necesita guarida dijo: "Es perfecta, Booth"

¡¡¡¿Qué?!!!


"Puedo ver los huesos, Booth", le confesó. 
"Los huesos de la casa. Va a ser maravillosa".


Y respiró hondo. Si ella, que carecía de imaginación, podía verla maravillosa, él trabajaría con sus manos
 para cumplir su sueño. Y veía el columpio, la madre y la niña meciéndose y a él contemplándolas arrobado desde la casa del árbol.


Hasta el bebé en su guarida mostró su aprobación. 
Ya soñaba con los cerezos en flor al lado de su ventana.


"Tenemos una casa, Booth. 
Has encontrado nuestra casa", dijo ella arrobada.
"Tenemos un hogar", dijo él en medio de la oscuridad.

Y un día, también por sorpresa, los huesos más pequeños recibieron la bienvenida.

Y aunque hubo tiempos de desolación

Esencialmente, fue un hogar feliz, 
en el que olvidados el humo y la pólvora, 
crearon buenos recuerdos.

Pero ocurrió, ocurrió de repente que al final de la novena, alguien pensó en cambiar el juego en Bones, cuando ya ni ellos ni nosotros recordábamos el origen de la casa, pero no así el dios que los gobierna que nada olvida. O tal vez ni siquiera fue una decisión anticipada en el origen, tal vez sólo ocurrió que alguien volvió a leer la olvidada biblia de Bones y encontró sugerente el paralelismo

Todo comenzó con una llamada matutina


Y lo que antes había sido luminoso, cotidiano, elegante y muy vivido: la encimera charlatana

la escalera del amor

Y el salón de los sueños cumplidos

bajo el impulso del mal

Y los intereses espurios 

quedaron arrasados

Y  en esa estamos, lo que de la ruina salvaron, a la ruina volvió. El destino del enemigo vencido les alcanzó: la casa volada, Booth en la cárcel y Brennan desolada.

Tiene razón Stephen Nathan en sus declaraciones post final de temporada, Brennan no querrá volver a ella. Ante el furor de la venganza y la sangre derramada quién querría volver a vivir entre aquellos infernales huesos. ¿Querríais vosotros?