martes, 6 de mayo de 2014

BONES. Los amores del doctor Hodgins.


Cuando lo conocimos decía: "El estanque no sólo estaba caliente y plagado de microbios que aceleraron la descomposición", una presentación muy descriptiva de lo que luego resultaría ser su ocupación; aunque seguidamente y con una sonrisa seductora preguntó a la doctora Brennan "¿Te parezco lujurioso?" No era una insinuación, sino una referencia al libro que acababa de publicar la doctora.

Hace unos días el doctor Hodgins, mejor dicho, TJ Thyne, el actor que lo interpreta ha dicho en su página web, que cuando se estaba preparando para el casting de Bones se imaginó que la doctora Brennan se enamoraba de su personaje y con esa premisa interpretó el papel, de ahí la sonrisa, en el Piloto aún mantenía la esperanza.



Para entonces no preveía que su destino fuera una salvaje artista a la que sus bichos y sus lodos provocaban nauseas. Ni él ni nadie. Tampoco Hart Hanson quien hizo decir en el Piloto a Angela, hablando a Brennan de su libro, eso de "A quién has calado ha sido a Booth, es un poco parado, pero con toneladas de confianza sexual que me gustaría explorar". Y es que según cuenta TJ Thyne, los planes de Hart Hanson eran que Angela se acostase con Booth para ver la reacción de Brennan.  Sin duda una divertida historia de celos y abandonos que alguien debería contar un día. Por ahora, todo a quedado en un beso robado.



Aclarados los conceptos, el dios de Bones determinó finalmente que el doctor Hodgins sería para Angela, lo que no dispuso fue el cuándo ni el cómbligándonos a presenciar la segunda de las conquistas más difíciles de la historia de la televisión. 


PRIMER ASALTO: 
LA CONQUISTA DE ANGELA 


En un principio, el príncipe clandestino era un poco libertino, se pirraba por las modelos, masajistas y otras clases de pendones. ¿Su navidad ideal? Encerrado en una cabaña en Canadá con una de sus amigas de piernas largas y grandes pechos. Era pues un experto amante: "Algunas cosas que se aprenden haciéndolas: andar en bicicleta, conducir un coche, complacer a una mujer", decía (¿Conoceremos algún día lo que explicaba Brennan en la página 187 de su libro, copiado de la actividad sexual del doctor? Me temo que no, que será una de las cosas que los productores ejecutivos nos dejarán a deber)

Y como por la plataforma del Jeffersonian rondaba Cupido disparando a tontas y a locas sus flechas, una le atravesó el corazón y el buen doctor se enamoró hasta los tuétanos de un elfo revoltoso de vida disoluta, que, cómo era de razón, se le resistió.
Y sin miedo ni cota ni malla Jack Stanley Hodgins IV se lanzó a su conquista. Le costó, pero poco a poco, no sabemos si por los doce coches de su garaje o por los poemas que a escondidas le escribía y de los que apenas si tuvimos razón, el príncipe sin corona que rechazaba el cetro del mundo, fue ganando si no el amor si el interés de Angela por su persona. De su gran inteligencia nos da razón el lugar de la primera cita ¿Cómo se conquista a una mujer que lo ha vivido todo? Con una vuelta en los columpios.


Aparentemente, porque a pesar de que ocupó más de la mitad de su armario el espíritu libre aún bagaba por las calles de París aspirando el olor a trementina del viejo Sena. Quiso seducirla con el perfume más caro del mundo y terminó utilizándolo para sobrevivir.  "Quiero a Angie, estoy enamorado de ella", gritó entre lágrimas cuando se creyó morir. La doctora Brennan fue testigo. Aún así el aroma removió el corazón de Angela.



Y la ilusión de perder definitivamente sus últimos centímetros de armario le llevaron, mal aconsejado por Booth, a hacer la propuesta. Una propuesta con violines, anillo, restaurante y camarero; rodilla al suelo el doctor se lo pidió, y ella, cabeza loca, dijo no. 



Lo quería pero, no. Y él sobreponiéndose a la desilusión siguió amándola, conformándose con lo que recibía. Hasta que..., hasta que, las mentes mal pensantes dirán que, hasta que llegó el final de la segunda temporada y fue necesario preparar el cliffhanger que agarrase a la audiencia para la tercera. El caso fue que un día le escribió:



Y ella, dijo SI, por las mismas razones que había dicho No. Y de inmediato, excitada y temiendo el arrepentimiento quiso a la semana siguiente la boda y por todo lo alto, ¡caprichosa! Como no podía salir bien, no salió. Y no se trató de una conspiración a las que tan a fin "era" el doctor, qué va, sólo el resultado de la vida "loca" que la artista había vivido hasta que se encontró con Brennan y decidió sentar plaza en el Jeffersonian. Angela ya estaba casada, Caroline Julian, la fiscal, dijo que en el Jeffersonian no procedía la bigamia.





SEGUNDO ASALTO: 
EL DIVORCIO DE ANGELA

A la fuerza tuvo que aprender Jack Stanley Hodgins IV que el goce y no la posesión hace la felicidad. Y aunque durante toda la tercera temporada se gastó una fortuna en detectives a la busca del marido que echase una firma en los papeles del divorcio, no consiguió anillarla. El embrujo de las noches del Pacífico, el festival del tiburón, y la bebida del amor, habían desmemoriado a Angela, de su matrimonio solo recordaba, un retrato cubista del desaparecido, una avispa y una flauta.



Birimbau. Un dios. ¿Cómo podría hacerle frente un hombre que al decir de una rastrera huele braguetas (Sabina dixit) sólo era un siete y medio? Se equivocaba como se equivocó Edward John Smiht, el capitán del Titanic. El doctor Hodgins siempre ha sido, es y será un diez con pelo en pecho. Pequeñito pero resultón.



Y lo probó frente a Greyson, Greyson Barassa, que no era una flauta ni parecía un dios y que después de cinco años de olvido se atrevió a cuestionar su amor por Angela postulándose como lo mejor para ella. Pero ahí el doctor estuvo fino "Yo soy lo mejor", dijo.



Obiamente no lo era, lo reconoció "Pero la quiero más que tú", le retó. Y como estaban en un bar le esperó en la salida. El matón lo provocó, que si un beso, que si el universo y recibió su merecido un izquierdazo en el mentón, que por supuesto no consiguió su objetivo. Y a Jack Stanley Hodgins IV no le importó perder la dignidad, si estaba dispuesto a morir por ella, que más le daba el camión de la basura.



Pero..., siempre peros, a veces a los guionistas de  Bones se vuelven ciegos y sordos a las señales del universo. Tal vez sea cosas de brujas, una maldición o un encantamiento, el caso es que cuando el doctor se las prometía más felices, en el diner, después de una absurda conversación sobre confianza, Angela se levantó:
"- Me voy a ir -dijo-, sólo tenías que confiar en mí.- Eres tú la que se va.-le contestó el doctor-. Sí pero tú no me lo impides."



Y Angela se fue. 

 TERCER ASALTO: LOS ESTRAVÍOS DE ANGELA



Y por supuesto sin entender el por qué, no sólo perdió a Angela sino que hasta su empleo estuvo de perder: 
 "No sé cómo actuar con Hodgins. Acabamos de terminar una relación que fue intensa, tanto emocional como sexualmente. Ahora, más que intenso, estamos simplemente tensos. Todo está lleno de significado. Se supone que tienes que decir algo -dijo Angela a BrennanBrennan: Oh. Lo siento. ¿Qué se supone que debo decir?Angela: Algo que me haga que me sienta mejor. Brennan: Huh. Bueno. Tanto Hodgins como tú significáis mucho para mí. Pero, ya que eres mi mejor amiga, supongo que podría despedir a HodginsAngela: ¿Qué? No. ¿Eh? Yo no quiero que lo despides. Brennan: Bueno, eso es bueno, porque me habría desagradado hacerlo."
Pero no quedó sólo en eso, sin más transición que un coche convertido en artístico ataúd pasamos de aquel beso a este otro:


.

Y por una vez el doctor Sweets vio el problema: "Me parece que siempre te dejas una puerta de escape en tus relaciones porque tienes miedo al compromiso", le dijo y por supuesto Angela no lo aceptó. "En realidad me comprometo a todas las personas que amo", contestó. 

Lo de ella y Roxie era real. 


       "Hodgins: Esto con Roxie… Angela: Es algo real, si.  Hodgins: No, eso lo entiendo. ¿Es lo que se interpuso entre nosotros? Angela: Me gustaría decirte que si porque creo que te haría sentir mejorHodgins: Pero si puedes enamorarte de un hombre.  Angela: Lo siento pero, si".
Luego, como era de razón igual de rápido que empezó, acabó. Y de aquel beso, pasamos gracias a un cerdo a este otro.



Lo de Angela y Wendell fue un calentón. Angela en estado puro, hasta..., hasta que Cam fisgoneó dónde no debía y encontró un test de embarazo. Y claro Wendell reacción como el caballero que es. Asumiré las consecuencias, dijo. En cambio Hodgins, Hodgins como el hombre enamorado que siempre fue, le dijo: "Soy tu hombre". Y ella cuando se enteró que el embarazo había llegado a termino, respiró hondo, no era el hombre ni el momento. Jack Stanley Hodgins IV dijo "Estoy aquí, para ti, para el niño", pero Angela sólo quería sexo, al doctor eso,el sexo, ya no le era suficiente e increiblemente dijo, No.





¿ASALTO FINAL? 
LA RENDICIÓN DE ANGELA

Y llegamos a la quinta temporada, el doctor seguía allí y Angela, Angela seguía sola. Absteniéndose de sexo y relaciones para averiguar lo que quería. Las boneheads clamaban por una boda, no precisamente la del doctor Hodgins y Angela; pero el dios de Bones, que no iba a dar su brazo a torcer tan fácilmente,  dispuso un encantamiento con centeno y un sheriff amante de la ley ofició el embrujo.



Y como por ensalmo todo lo pasado desapareció y los amantes se encontraron el uno al otro repitiendo la misma conversación, sólo que el final sería distinto, Angela le pregunta por qué la dejó marchar y él, él responde "Me entró pánico. Perdí la fe en mantener esa felicidad". ¿El doctor Hodgins

Y llegó la boda, entre rejas pero boda. De los votos mejor no hablar, de los anillos pues qué decir, una arandela y... ¿Y? "¿De dónde lo has sacado? le pregunta Angela mientras el doctor le pone el anillo. Respuesta de Jack Stanley Hodgins IV "Lo guardo en la cartera desde nuestra primera boda".



Lo dice, lo dice, id al episodio. ¿Cómo un hombre que pierde la fe en mantener la felicidad sigue guardando el anillo, símbolo de esa felicidad en el bolsillo? Las preguntas a Hart Hanson y compañía. 

En fin que se casaron y con alegría y retransmitido en directo vino al mundo, con dos ojos perfectos y la suerte de tener un padre con una voz como té caliente y miel Michael Stacatto Vincent Hodgins


EL VERDADERO AMOR DE JACK HODGINS

Pero no penséis que la historia de los amores de Jack Stanley Hodgins IV  se circunscribe a su mujer y a su hijo y ahora a su hermano recién descubierto. Los ama, sí, por supuesto, pero... pero dentro de su alma hay, arraigado tan profundamente como el amor por ellos, otro amor que le viene de lejos, un amor que le ha llevado hasta el Jeffersonian y que lo ha alzado por encima de la ruina, la rabia y la traición. Su amor por los bichos.



¿Quién si no alguien que ame profundamente la entomología podría racionalmente dejar crecer dentro de su cuerpo, alimentarse de su carne a una larva de mosca? ¿Quién si no un genio un poco loco podría parir una mosca

Y de lo que no me cabe duda es de que tal vez Angela, que ahora necesita duchas de agua fría cada vez que se le pone un tío bueno por delante, algún día lo abandone; que tal vez ese niño llorón que es Michael Vincent, algún día recogerá el cetro del imperio que su padre no quiso siquiera tocar y creará un imperio económico, pero de lo que tampoco me cabe duda es de que Jefferson, su mosca, le amará hasta la muerte y aún más allá. 



Sí queréis saber más de TJ y del doctor Hodgins, podéis suscribiros en TJ Thyne Sitio Web Oficial