jueves, 10 de marzo de 2016

Bones. El vals del adiós

 

De Elizabeth Rettig

Lo logramos, Boneheads. Contra todos los pronósticos (fiel a su costumbre), Bones tendrá una decimosegunda temporada. Llegamos a la prórroga, y Booth, Brennan y compañía se despedirán de su fiel público a finales de este año o a mediados del siguiente. Una gran serie se merece un gran final, y Bones es uno de los gigantes de la televisión. Lo ha sido desde su inicio, y lo seguirá siendo aún después de que termine. ¿Lo mejor de todo? Se irá en sus propios términos, con todo lo que eso implica.


De las series a las que me he aficionado a lo largo de mi vida, solamente dos de ellas han tenido un final digno: Desperate Housewives y Downton Abbey. ¿Su premio por terminar con dignidad? Publicidad en masa, nuevas sesiones fotográficas, montones de entrevistas y artículos en revistas, portadas en la TV Guide En pocas palabras, y aunque la última temporada de Desperate Housewives fue algo decepcionante (para mí) y Downton Abbey perdió su esencia en el camino, eso no cambia el hecho de que ambas series marcaron un hito en sus respectivos géneros, y el anuncio de su final les dio, irónicamente, nueva vida. Revivió el interés del público y provocó que regresaran al barco muchos fans que lo habían abandonado hacía tiempo. Lamentablemente, algunas de mis otras series no han tenido tanta suerte. Grey's Anatomy permanece al aire, víctima de la ambición y terquedad de su propia creadora que se rehúsa a dejarla ir, aunque la serie ya no es ni la sombra de lo que era; Ghost Whisperer fue cancelada un día después de la emisión del final de su quinta temporada, dejando a los fans desolados y con una historia inconclusa. New Girl, How to Get Away With Murder y Orange is the New Black siguen con vida, pero ninguna serie tiene su futuro garantizado —aunque así lo parezca.


Yo no pensaba que Bones iba a llegar a la décima temporada, mucho menos a la decimosegunda. Si antes era raro que una serie alcanzara la "edad avanzada", ahora lo es más, pues las empresas televisivas ordenan series nuevas a diestra y siniestra únicamente para cancelarlas a los pocos capítulos, sin darles la oportunidad de encontrar a su audiencia. Bones ya pertenece a otra época, en la que la televisión era diferente. Sin embargo, y como mencioné en mi anterior artículo (leer aquí), es el equipo que se niega a dejarse vencer. En esta ocasión parecía que eran derrotados, que se iban a ir al cementerio de las series, pero el milagro se dio. Hace unas cuantas semanas, como también escribí con anterioridad, se vivían momentos de tensión. La incertidumbre reinaba en el ambiente y el panorama era sombrío. Sin embargo, hoy la situación ha cambiado. ¿Hay caras largas? Naturalmente. Como fans nos sentimos tristes de que algo que amamos tanto vaya a concluir, pero también la angustia y el pánico ha dado lugar a un cierto alivio e, incluso, entusiasmo por lo que el futuro nos depara. Las expectativas son altas, por lo menos de mi parte. Bones es la única serie que conozco que realmente respeta a su audiencia. La consiente, la trata con cariño, valora su opinión y toma en cuenta sus opiniones. Quiero pensar que ni los actores, ni los escritores, ni los productores serían capaces de dañar un legado tan hermoso. Lucharon por una última temporada, por hacernos felices, con el único objetivo de que los boneheads tengamos el final que nos merecemos. Tengan por seguro que pondrán su mejor esfuerzo en concluir las cosas como Dios manda.



Bones está por graduarse. Pronto entraremos al último año de la carrera y todo quedará en el pasado. Después de años, al ver los capítulos, no podremos evitar decirnos a nosotros mismos: "Vaya, pero qué diferente era la tecnología en ese entonces" "¡Y pensar que tuve que esperar cuatro meses para saber qué pasaba después!" La nostalgia se apoderará de nosotros cada vez que recordemos los años que vivimos junto con los chicos. Hablaremos de la serie con nuestros amigos, hasta con nuestros hijos. Las buenas series son recordadas durante décadas, y no mueren nunca. Bones se mantendrá en nuestro recuerdo y en nuestra memoria por siempre. Lo único que nos queda por ahora es disfrutar de los beneficios a los que solamente tienen acceso los fans de las series que entran a su año final, a los cuales me refiriera más arriba. Compraremos ediciones especiales de revistas, escucharemos entrevistas emotivas y reiremos con las ocurrencias de David y Emily, hasta que tengamos que regresar al Jeffersonian y despedirnos de él. En ese momento, será tiempo de que bailemos todos juntos nuestro último vals, el del adiós.