miércoles, 30 de enero de 2013

GIRLS, UNA MIRADA ATRÁS


Antes de que el fásmido os hable de Girls, 
 reproduciré lo que escribí sobre la primera temporada como Marien.
 Se publicó el 13 de junio de 2012 en Frikarte. 
Lo transcribió Mariencita y se tituló:

Girls: La liga de las madres indignadas
 con Lena Dunham

Hola, soy Marien, Marien, hija.


Me explico, mi madre se ha quemado la mano cociendo unos bogavantes y me ha ordenado que le escriba el post. Como en lo tocante al euro es peor que la Merkel y la beca me tiene de continuo en la bancarrota, no me queda más remedio que obedecerla o perecer, así que sin más demora comienzo con el rollo de la vieja:

"Una de las cosas buenas que traen los años es la perdida de la memoria, lo sé, porque ya he olvidado las tonterías que cometí a los diecisiete. Y eso, la pérdida de los recuerdos infames, contribuye más que ninguna de las decisiones del Eurogrupo a mantener la sociedad en calma. Me ocurrió viendo el piloto".
¡XXXDDDD, que fuerte! Que manera más... más de comenzar post. Y luego querrá que la lean. En fin, sigo…

“Creo que no digo nada nuevo, si confieso que cuando desaparecieron los títulos de crédito aún seguía con la boca abierta. ¿Por qué, os preguntaréis algunos, si va de las pijadas de cuatro niñas de Nueva York? ¿Por qué, os preguntaréis otros, si sólo es una reproducción de lo cutre, egoísta e irresponsable de sus vidas? Y otros diréis, “Pues por unas niñas mimadas pegadas a un iPhone, no merece siquiera abrir la boca”; otros, los más concienciados con el medioambiente me regañaréis, “No te quedes con la boca abierta, se te meterá en los pulmones el olor del apartamento sórdido del sórdido novio con el que la sórdida protagonista práctica sus sórdidas sesiones de sexo canino”.

OK, OK, Ok. Descodificando la perífrasis, resulta que la vieja habla de Girls. ¡¡¡Girls!!! La serie de la HBO, creada, escrita, dirigida e interpretada por Lena Dunham y producida por Judd Apatow. Pero… ¡ay, Dios!, ¿qué hace mi madre viendo Girls? ¿Cuándo se ha saltado el control filial? Una madre hace rosquillos o encaje de bolillos, ¿pero ver Girls? XDDDDD. ¡¡¡No!!!




¡Si su serie favorita es Orgullo y Prejuicio, la de Colin Firth! ¡Si no la va a entender! Esto va a ser un desastre, vergüenza me da seguir…, en fin.



Continuo:
 “Me costaba dormir, me acordaba de cuando era como ellas, ¡cómo se parecía lo que acababa de ver a mi historia, incluido el sofá! Y me entró algo así como una nostalgia, como un deseo de no haber conocido tan bien a Elizabeth Bennet, de no haber sucumbido a mi particular Pemberly, de volver a tener veinte años y todas las opciones abiertas para el amor, incluso las del ridículo y la desesperación; pero sobre todo de lo bueno que hubiera sido tener a los veinte años mi propia serie de televisión”.



"Harta de dar vueltas googeleé a Lena Dunham y me quedé de piedra con sus antecedentes, la niña tenía un perfil de seis páginas en el New Yorker. Con sólo veintiséis años, ha dirigido, escrito y protagonizado, además de incontables cortos, dos webseries “Tight Shots” que se puede pillar a través de la página de sexo Nerves.com y “Delusional Downtown Divas”, y dos películas: “Creative Nonfiction” y “Tiny Forniture” por la que recibió el premio en el South by Southwest Festival. Eso si es un currículo".
 "Y entonces lo supe. Pensara lo que pensara sobre Girls, opináramos lo que opináramos los curritos, estábamos equivocados. Girls era la serie del año. No, no, qué digo del año, de la década, si me apuran del siglo.
 Vamos que a partir de ahora, ningún trabajo sobre la condición femenina será válido ni tendrá credibilidad sin una referencia a Girls y una entrevista a Lena Dunham. Y por supuesto, en los foros de internet, en el New York Times, en el Hufintong Post, incluso en su recién sucursal abierta de España (esa de la que si eres blogger te alimentas con el brillo de tu foto y pagas la hipoteca con la tinta de tu nombre), ya no se hablará de otra cosa.
Y los gurús de la crítica televisiva (estos sí bien pagados), los Sepinwall, Poniewozik, etc…, nos deleitarán, hasta hacernos levitar, hablando de lo bien que ha retratado Lena a una generación perdida de mujeres, de la sublime, inteligente, electrizante, genial mezcla que entre sexo, ficción y biografía ha facturado la niña y no dudarán en compararla con el reciente Príncipe de Asturias de las Artes, Philip Roth.

Claro que Roth últimamente con tantos achaques huele a viejo y anda necesitado de una dosis de Prozac. ¿Necesitaría Lena Dunham una de Orfidal y otra de Bromuro para tranquilizarse? ¿A qué me olía Girls? En principio a sexo rancio; aún así me pregunté, ¿si yo tuviera veinte años y estuviera pérdida me engancharía a Girls? Sí, sí, sí, claro que sí. El sexo, el desamor, el ridículo, la frustración, el fracaso, el deseo de encontrar tu sitio, de que te amen es tan fuerte a esa edad que seguro que si tuviera veinte años habría ascendido a Hannah Horvath (el nombre de Lena en la serie) y a sus amigos al santoral.”

 J…* con el ladrillo de la vieja. Pues sí que se ha puesto intelectual. Un momento…, esto se pone peor. XXXDDD, van a crear la liga de madres indignadas contra Lena Dunham. Ella y la dueña de su peluquería. Lo dice, lo dice:

“Candy, la dueña, que cuando se menciona a la HBO inclina la cabeza en señal de respeto, andaba con cara de sargento de pelotón en misión suicida. En cuanto se percató de mi presencia se vino a mí y me preguntó de sopetón mi opinión sobre Girls.
 - Pues qué voy a opinar, que estamos ante una serie de culto, que las generaciones venideras se parecerán a esas cuatro niñas como la nuestra se parece a Carrie Bradshaw y a sus amigas. Que se ha acabado el reinado de Mad Men, que Juego de Tronos tendrá que esperar a que llegue el invierno de 2020, cuando menos, que Breaking Bad queda descartada para los restos de los Premios de la Crítica, los Globos de Oro, los Emmy y hasta si me apuras de los Oscar; ya verás, ya verás, este año la Academia saca una nueva categoría para premiar a la Dunham.

 - ¿Qué…, qué, estás borracha o te has chutado?
 - Pues no, pero mira, me he pasado la noche viendo los cortos, las webseries y los trailers de las películas de la Dunham y me he convertido en una Girlsadicta. Créeme, créeme, se de que te hablo, va a ser un fenómeno viral… A la niña le sobra experiencia y confianza en sí misma, mira, mira que poco teme al ridículo.
- ¿No te acuerdas de que tienes una hija?
Me quedé helada, ¿mi hija? ¿Qué tenía que ver con Hannah Horvath?

Candy me miró con ojos de asesino en serie, ¿era estúpida o me hacía la tonta? Decían. Y cuando iba a enseñarle los vídeos, Candy me cerró el ordenador con muy mala leche y me preguntó.
 - Mi niña no es como Lena –me defendí. Y entonces rotunda me contestó.
- Todas hemos sido como Hannah. Todas pagamos, ¿ya no te acuerdas?

No la entendí, al principio creí que lo que quería decir era que una antiestrella no podía convertirse en diva de la televisión, que no podía haber una Tina Fey con sobrepeso. Me pareció injusto. Y de pronto el dilema dejó de importarme, mi cuerpo empezó a actuar al margen de mi razón. Los sudores se me iban y se me venían. Y es que en mi cabeza se fraguaba la imagen de mi Mariencita haciendo el perro en el sofá con el maldito Adam y sentí terror, terror de que a mi niña, tan inocente, tan deseando, como la propia Hannah que alguien la amara, permitiera a algún degenerado abusar de ella.

Y entonces me indigné. Vaya si mi indigné. Nadie tenía derecho a dar semejante ejemplo en la tele. Nadie, y menos una niña de papá de Manhattan como Lena Dunham egoísta y mimada. Qué sabía ella lo que costaba sacar adelante a una hija, y no, no era sólo la escena del sofá, también la había dibujado ladrona, mira que robarle la propina a la camarera, sucia, vaya asco de habitación, con los condones usados rodando, e inconsecuente, tan feminista y aguanta que su jefe la manoseé. Y encima decir que todo era por su obra. “Su obra”, ¿las enfermedades venéreas, también? Cuatro insensateces chorras en un papel y ¡ale hop!, la gloria. Lo único aceptable era la actitud de los padres, habían hecho muy bien, pero que muy bien cortándole la paga. La única forma de que madurará era obligándola a valerse por sí misma.

Tenía razón Candy, Girls era un puñetazo en el estómago de una madre. Así que me arremangué cuan Agustina de Aragón, me volví hacia ella y disparé el cañón.

- Basta de manipulación, fuera los hypes. Creemos una Liga de madres indignadas con Lena Dunham. Acabemos con Girls”.
J…*. Vaya cuelgue que lleva la vieja. Ahora entiendo, por eso lleva toda la semana dándome por saco. Es mentira lo de la quemadura, sólo pretende controlarme.  ¡Qué ya está bien, que yo no soy Hannah, que no estoy escribiendo ninguna Obra, que sólo quiero terminar la carrera y marcharme de una vez de este jodido país!

En cuanto acabe de pasar el engendro se va a enterar la Lena de los c….*. Yo y mis tres mil quinientas amigas sí que vamos a crear la Liga de las zorras indignadas. Indignadas contra Lena Dunhan. Por estafa, que ella de perdida nada, mucho sexo subversivo, mucha desvergüenza y angustia pero haciendo caja. J…*. Y ya está bien. Estoy harta de tanta “Mariencita tráeme, Mariencita, toma”. ¡¡¡Quiero ser libre!!! Ya.



Y otra cosa, por si no queréis perder el tiempo, los cortos, las series y las películas son monotema. Sí, del sexo de Lena y el de sus amigas. No os engañéis, en plan charleta y sin Manolo Blahnik, mucho bla, bla, bla, y poca chicha.

Y por si mi madre lo lee. ¡Mamá, no todas somos Hannah Horvath!

(Aunque si alguien le pasa la dirección de mi web al jodido Judd Apatow no me importará desnudarme en hora de máxima audiencia)