jueves, 24 de enero de 2013

¿QUO VADIS, BONES?




Ad gloriam, ad eternum, ad posterius, a la gloria, a la eternidad, al futuro, diría una adicta a Bones parafraseando al doctor Landis Collar, del Instituto Collar :)

Sin embargo una simple fan, una abejita amable y trabajadora que comparte y distribuye las migajas de información que aquí y allá le ofrece la cadena, que sufre y se conduele cuando alguien habla mal de la serie, pero que aún conserve intacta y con capacidad de raciocinio sus neuronas no estaría tan segura. No, viendo como se está desarrollando la octava temporada en emisión. No, después de soportar en un mismo día dos episodios como los emitidos el 14 de enero: “The Diamon in the Rough”, más que divertido, ridículo, con uno de los finales más cursi visto en décadas en la televisión y “The Archaeologist in the Cocoon” en el que lo más interesante había sucedido en el paleolítico. 


Estos episodios han hecho saltar las alarmas en los foros y gritar a más de una fan: “¿Qué está pasando con la serie que adoro que me van a obligar a odiarla?" Y no son trolls, sino leales y fieles seguidoras de Bones desde la primera temporada.

Intentar contestar a la pregunta no obliga a leer las cartas de Avalon Harmonia, la médium, ni siquiera a releer las profecías de Nostradamus. Otra cosa bien distinta sería intentar averiguar el porqué, eso sí implicaría hacer suposiciones e inventar teorías inverosímiles por la falta de información. 


Lo que sí se puede intentar es una aproximación ordenando los datos objetivos conocidos al comienzo de la temporada. Porque no hay que perder de vista que, como dice David Simon, creador de The Wire, The Corner, Generación Kill y Treme, una serie no se debe analizar episodio a episodio sino cuando se ha visto el final.

Y eso también vale para un procedimental como Bones, porque si bien los asesinatos que investigan son autoconclusivos (salvo los del asesino en serie Pelant que forman su propio arco) las relaciones entre los personajes están serializadas desde la primera temporada. Y no hay que olvidar que el éxito  de Bones se debe al tratamiento que hace de sus personajes, principalmente la construcción /deconstrucción de la Doctora Brennan.


Para hablar de lo que está pasando en la octava temporada hay que tener en cuenta la situación, un tanto incierta, con que se encontraron los productores a la hora de planificarla. Principalmente debían considerar que se trataba de la octava y aunque parezca una obviedad señalarlo no lo es, la octava significa que el final de la serie se acerca. Sabían que tendría veintiséis episodios, de los cuales cuatro, los conocidos como bonus, habían sido grabados al mismo tiempo que se emitía la séptima temporada. Por otra parte, también sabían que a los actores secundarios: Michaela Conlin, T.J. Thyne, John Francis Daley y Tamara Taylor se les había renovado el contrato en 2011 para dos años más, es decir que no concluirían hasta el final de la novena temporada. Y, algo importante, que la Fox pensaba renovar la serie; pero… tenían una gran incertidumbre:


David Boreanaz, el agente Booth, finalizaba contrato en mayo de 2012 y había anunciado en twitter su deseo de buscar nuevos retos. Y ese sí que era un factor fundamental a tener en cuenta, como han reconocido los productores ejecutivos, sobre todo a la hora de planificar el final. Si DB no renovaba el contrato Bones concluiría en la octava temporada (¿alguien se imagina que pudiera continuar sin él?). 

Con esas premisas comenzaron a escribir los guiones y a grabar la temporada en julio de 2012 y por supuesto a ellas responden los doce episodios emitidos hasta ahora, los cuatro bonus y ocho de la temporada regular, ya que la renovación del contrato de DB no se supo hasta el 22 de diciembre y la renovación de la serie la anunció la cadena el 7 de enero de 2013.


Normalmente en una temporada de Bones, hay tres o cuatro episodios buenísimos, casi siempre dedicados a la transformación y redención del personaje doctora Brennan, al pasado de Booth o centrados en su relación como pareja, otros cuantos buenos o regulares y el resto episodios basura, que entre veintidós episodios haya unos diez basura lo tienen asumido tanto las fans como las adictas. Pero en esta primera mitad de la octava esa relación ha  cambiado, siete de doce. Una barbaridad que no hay fan que resista. 


Exceptuando los dos primeros episodios del inicio de temporada The Future in the Past,  The Partners in the Divorce y el último emitido The Corpse on the Canopy, los tres de la temporada regular y The Patriot in Purgatory y sobre todo The Ghost in the Machine, de los bonus, los demás han sido esencialmente olvidables; los casos insípidos, su resolución por ciencia infusa y la relación de los personajes B&B rutinaria y sin química, salvo unas pocas y puntuales escenas.




Hay que tener en cuenta que el reto fundamental al que se enfrentaban los productores al comienzo de la temporada no era cómo volver a reunir a la pareja protagonista después del cliffhanger del final de la séptima. El reto era cómo mantener el interés de la audiencia cuando la relación de la pareja se había convertido, por fin, en un feliz y aburrido matrimonio (sin ceremonia) que cría una hija aparentemente sin grandes sobresaltos, lo que unido al también feliz matrimonio (con ceremonia carcelaria) de Ángela Montenegro y el doctor Jack Hodgins, dejaba pocas opciones en cuanto a los intereses románticos de los personajes. 



Sólo quedaban la doctora Camille Saroyan y el doctor Lance Sweets. Y es lo que han hecho. A la doctora Saroyan se le ha buscado un nuevo novio, Arastoo Vaziri, el squinter musulman (lo que no tiene sentido más que por la economía de medios, el ahorro en la contratación de otro actor recurrente), pero que cubre tramas durante tres o cuatro episodios: cuando se da a conocer la relación, en The Bod in the Pod, cuando se haga público para todos los personajes y cuando se den cuenta de la imposibilidad de mantenerla y rompan). Con el doctor Lance Sweet se ha optado por lo contrario. Se le ha hecho romper la que mantenía con Daisy, en The Tiger in the Tale. Nada que objetar.



Pero lo que tiene a la inmensa mayoría de las fans airadas y a los productores ejecutivos disfrutando como enanos ha sido el original enfoque que le han dado a la vida del doctorcito tras la ruptura. Desde el episodio cinco, precisamente uno de los bonus,  Method To The Madnes, Sweets ha pasado a compartir casa y bañera con Booth y Brennan; porque los productores se dieron cuenta de que era algo muy divertido, tanto que no se lo podían creer. Ni que decir tiene que así evitan las escenas amorosas de la pareja y obvian la parte romántica de la relación. Y eso les permite continuar con la falacia de “somos un procedimental que resolvemos casos de asesinatos”.

Eso es lo que dicen, aunque saben que no es cierto, que los siete millones en Estados Unidos que aun siguen fieles a la serie y otros tantos en el resto del mundo, les importa un pimiento los casos de asesinato, que por otra parte nunca han valido mucho. Sí sacamos una carta de Avalon podemos conjeturar que han considerado que introduciendo  un testigo incordiante en sus vidas y su relación obviarían la maldición de Luz de Luna, que en realidad sólo es pereza y desidia a la hora de escribir los guiones. Lo que no se entiende es como tan brillante idea no se les ocurrió antes a los showrunners de Luz de Luna o a los de Expediente X. 


Pero claro, no podía quedarse sólo en la parte romántica la exaltación del personaje. Desde su incorporación en la tercera temporada como psicólogo encargado de la terapia de la pareja, el doctor ha ido poco a poco involucrándose en la resolución de los casos. Ya en la séptima temporada se convirtió en agente de campo, tirador certero y experimentado interrogador. Y es que los productores han debido pensar que ya era hora de acabar con la acientífica forma en que el agente Booth resolvía los casos. Los squinterns, la doctora Brennan encontraban las pruebas, él, el motivo. En la octava el doctor Sweets identifica el móvil, interroga a los sospechosos, da órdenes a Booth de cómo proceder en la investigación y termina señalando al culpable, como en The Diamond in the Rough.


Y la serie se resiente del cambio de papeles, que digan que Booth es ahora el jefe de la Unidad de Delitos Graves no lo soluciona, lo que se percibe es que al personaje se le ha postergado en varios episodios, los mismos que las fans perciben como basura. Y aunque John Francis Delay tenga una brillante trayectoria como exitoso guionista de películas veraniegas,  para las fans ni pincha ni corta. ¿Por qué los productores han actuado así? Ellos sabrán. Es bien sabido lo poco que les importa la opinión de las fans. Pero como sigan por ese camino puede que para cuando llegue la novena se encuentren con que su suelo de siete millones de leales seguidoras se ha visto reducido considerablemente. No seamos agoreras, en The Corpse on the Canopy, el último episodio hasta ahora emitido las cosas han vuelto a ser más o menos como antes.



De todas formas, como es divertido jugar a pitonisa (y por supuesto equivocarse), y para intentar responder a la pregunta del título ¿Quo Vadis, Bones?, partiendo de lo que llevamos visto esta temporada, lo que sabemos de la serie y lo que cuentan los spoilers interesados, se podrían aventurar unas cuantas preguntas  sobre el final de temporadaJ.
         
Spoilers de los productores ejecutivos:

— Lo que queda de temporada, la relación entre Booth y Brennan será muy tensa.
— Pelant regresará para el final de la temporada, aunque no tiene porque ser en el episodio final.
Brennan recibe un disparo y tiene una experiencia cercana a la muerte en la que la visión de su madre muerta le hará de cambiar su forma de ver y relacionarse con el mundo.
Booth y Brennan discutirán sobre cómo les gustaría que fuera su entierro (ep 13).
Booth hace visitas secretas al hospital (ep 14).

Lo dicho por Emily Deschanel:

— Que en uno de los casos discuten sobre asuntos personales.
— Que en otro al ver cómo murió la víctima se pregunta qué es lo que está volviendo del futuro.

         Por su parte David Boreanaz en la entrevista concedida a Matt Mitovich dice:

— Que cuando se le acabó el contrato tenía oportunidades de ir a áreas nuevas (¿series, actividades, negocios, hockey?).
— Que en la reunión con los productores, estos lo convencieron de proseguir al llegar a un término medio (entre los intereses personales del actor y los de la serie).
— Que van a centrarse en el núcleo duro de la verdad interior de Booth.
— Que los problemas de salud van a llegar a buen puerto (signifique lo que signifique)

Y teniendo en cuenta todo lo anterior, y para divertirnos:


— ¿Volverá a vivir el doctor Sweets en su despacho? ¿O seguirá bailando con Bones eternamente? ¿Lo nombrarán director del F.B.I?
— ¿Pondrá Pelant una bomba en el Jeffersonian?
¿Se separarán Booth y Brennan al final de la temporada?, ¿acrecentarán la familia? Si es así ¿veremos los preliminares?
¿Volverá, cual oscura golondrina, el tumor cerebral a reproducirse? ¿O aumentará el líquido sinovial mañanero?
— Y por otra parte, ahora que la doctora habla ya con los muertos y acepta, como real, la visión de su difunta madre, ¿se levantarán los muertos de temporadas anteriores?, ¿la ayudarán a resolver los casos?