miércoles, 26 de marzo de 2014

BONES. The Carrot in the Kudzu. Zanahorias, biblias y fiestas.


Hart Hanson siempre ha reconocido que Bones es un procedimental en el que además de investigar cada semana un crimen, se hace un seguimiento serializado de la historia y las relaciones de los personajes. Y aunque parece que actualmente las audiencias se están cansando de este tipo de programas interesadas en los seriales tipo The Walking Dead, Juego de Tronos,  Hannibal, etc…, Bones sigue siendo fiel a su esencia: un caso por semana y de vez en cuando una profundización en la relación de loa protagonistas. The Carrot in the Kudzu, el episodio de esta semana, ha seguido ese esquema. Tres tramas totalmente instrumentales y un epílogo feliz.



PRIMERA TRAMA: BRENNAN Y LA FIESTA DE CUMPLEAÑOS

El episodio se inicia con Brennan y Booth discutiendo sobre la preparación de la fiesta de cumpleaños de su hija Christine.  Brennan es reacia a celebrarla con castillos hinchables y ofrece estadísticas sobre las lesiones sufridas por los niños en esta clase de artilugios. Una postura lógica para una madre más preocupada por el bienestar físico de su retoño que por su diversión. Pero no así Booth. Booth que quiere que su hija se divierta. Brennan debería comprenderlo ¿Acaso ella no se divertía en su fiesta de cumpleaños? No, porque Brennan nunca tuvo una fiesta de cumpleaños, y no las echa de menos. Confesión que deja a Booth turulato. Sobre todo porque como mas tarde le cuenta a Sweets, su padre, un borracho, le montaba a él todos los años una fiesta de cumpleaños. Único día en el que permanecía sobrio. Christine tendrá su fiesta y será divertida.


Cuando Brennan pregunta a su padre el porqué de no celebrar su cumpleaños, este le confiesa que no lo hacían por no llamar la atención de la policia, porque eran fugitivos. Pero no importaba, se lo pasaban muy bien, ¿No te acuerdas, Tempe, de lo que te gustaba jugar al pilla-pilla y lo bien que lo hacías? Brennan recuerda, pero quiere saber más,  quiere saber por qué llegaron a convertirse en fugitivos. Y entonces Max le dice que no puede hablar de ello, que  deben tener cuidado porque aún hay gente a la que pueden hacer daño si se descubre el secreto. STOP. STOP

LA BIBLIA. Si, la biblia de Bones, ese documento en el que se supone que están reflejados los principales rasgos de los caracteres de los personajes y sus datos biográficos, se contradice con todo lo anterior. En uno de los episodios fundamentales de la serie, The Woman in Limbo,  episodio final de la primera temporada en el que aparecen los restos de la madre de Brennan, Booth al investigar el pasado de los padres de Brennan descubre que sobre el padre, un profesor de ciencias, la policía no tenía ningún archivo. No así sobre su madre, contable, que había intervenido como testigo en dos juicios. Y la pregunta es ¿si eran fugitivos, si no hacían fiestas por no llamar la atención, como es que la madre testificó en dos juicios y no les causó ningún problema con la policía?



Cierto que Sanfor Golden y Karen Wiscarver, los autores del guion del episodio, solo llevan una temporada en Bones, cierto que The Woman in Limbo lo escribió Hart Hanson, ahora dedicado a otra serie, pero Stephen Nathan, quien tiene la responsabilidad absoluta sobre Bones, si estaba allí. Es humano, puede tener lapsus de memoria, aunque... ¿no está para cubrir esos olvidos la biblia de Bones? ¿Recurren a ella alguna vez? Pero hay más.

¿A quién puede hacer daño que Max le explique ahora a Brennan el porqué tuvieron que convertirse en fugitivos? ¿Es que no hubo un juicio ya en que se sacó a relucir todo su pasado en otro de los episodios “fundamentales,” The Verdit in Story de la tercera temporada? ¿A caso no huyeron por la conspiración de unos agentes del FBI que los perseguían porque al asaltar un banco y se llevaron unos documentos que los involucraban en el asesinato del agente que iba a denunciarles por corrupción? En The Judas on a Pole, un episodio de la segunda temporada nos lo contaron.  Pero hay más.


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El padre de Booth. Es cierto, ha quedado dicho que el padre de Booth era un borracho y le pegaba a él y a su hermano, también que si su abuelo no los libra de él, Booth, de niño, se hubiera suicidado (episodio Mayhem on a Cross). Y ahora pretenden que creamos que ese hombre borracho y maltratador se mantenía sobrio un día al año para montar una fiesta de cumpleaños a su chico. Dejémoslo en cosas de Bones.



SEGUNDA TRAMA. EL ASESINATO DE LA ZANAHORIA

Un caso irrelevante más en lo que va de temporada, una víctima tan culpable de su destino como “¿el asesino?” que lo mata. En una cuneta aparece, entrelazado con una mata de Kudzu, una enredadera para aclararnos, un cuerpo del que el ADN dice es de Joe Starkell, un actor de televisión famoso por interpretar el personaje de “Bill Zanahoria” en un programa infantil en el que se recomienda la comida sana y donde las verduras derrotan a las patatas fritas. Según Booth es el programa favorito de Christine. Brennan no lo sabía, creía que le encantaba el brécol por su alto contenido en fibra.




Y al margen de la investigación, de los diferentes sospechosos y contra sospechosos hay dos temas interesantes: La promiscuidad del personal que trabaja en el programa, matrimonios abiertos, relaciones con las madres de los niños. La víctima pone su vida en riesgo por no tomar la medicina que debía con tal de no sufrir impotencia ya que se acostaba con todas las que acudían al programa y se dejaban, incluida su cuñada. Y la obsesión de los fans por los actores. Al parecer, el que se ha dado en llamar el efecto halo, dota a las personas atractivas, sólo por el hecho de serlo, de todas las virtudes; les hace parecernos buenas, honradas y honestas, sin que importe su verdadero carácter. Eso le ocurre a una de las madres con el protagonista del programa. Su vida mejora por imitación a Bill el Zanahoria. La buena señora, utiliza sus neuronas espejo y  siguiendo la personalidad atribuida al personaje logra cambiar su vida. Pero cuando el actor abandona el programa la obsesión se vuelve peligrosa, la mujer se siente traicionada. Y comienza a acosarle especialmente por twitter.

Oído a navegantes. Cincuenta mensajes en cuarenta y ocho horas a tu actor favorito diciéndole te amo, quiero ser tuya o amenazando con matarle no está bien. El doctor Sweets diría que estás loca.

Por cierto, Bill el Zanahoria murió por ser lo que era y porque le hicieron “Buu”.




TERCERA TRAMA. EL DOCTOR CLARK EDISON AUTOR DE NOVELAS 

Me encantó, me encantó esta trama, conozco lo que se siente al encontrarse en la situación, en ambos lados. El doctor Clark Edison, mientras trabajan con los restos de la víctima y la enredadera carnívora, les cuenta que ha terminado una novela de suspense, trescientas sesenta y cuatro páginas de misterio y muerte.  “Me gustaría que lo leyeras, ya se lo he enviado al editor, pero puedo hacer cambios”, le dice el nobel autor a Cam, Hodgins y Angela mientras les entrega a cada uno una carpeta con el manuscrito (muy de agradecer que se lo dé en papel y no en link, leer una novela en el ordenador es una tortura). Todos lo reciben con alegría (ja). 

El problema es cuando comienzan a leerlo, al parecer, por las frases que entresacan, la novela es un peñazo y claro, surge el problema, ¿quién le dice al emperador que va desnudo? Los tres son buenas personas, se confabulan para decirle la verdad, no pueden mentir, Clark es su amigo. Haciendo tripas el corazón marchan al altar del sacrificio (la galería sobre el laboratorio), van a hablar y entonces, entonces Talia los salva: Clark tiene una noticia, el editor de la doctora Brennan va a publicar la novela. Los rostros de “los amigos” son un poema.



Pero no es suficiente, Clark es un escritor y como todo escritor o aspirante a escritor que se precie quiere saber lo que opinan de su obra (a qué me suena). La siguiente escena es antológica, hay que verla. Por supuesto los “amigos”  le dan su verdadera opinión, por supuesto:
"(Angela, sin convicción) Bueno… a mí me ha encantado.(Cam, salta rápida) A mí también. Es… el mejor libro que he leído en mucho tiempo.(Hodgins tragando saliva) Es fascinante."
Y fascinante, cómo no, es el rostro de satisfacción del doctor Clark Edison, autor en prepublicación del futuro bestseller de suspense "Murder Made Me Do It."


EPÍLOGO

Y al final se celebra la fiesta de cumpleaños y conocemos a la nueva Christine en brazos de su madre. Booth se ha tenido que disfrazar de hombre orquesta como Bert "el deshollinador de Mary Poppins", película que le encanta a la niña, porque Ronnie, el que ha contratado, está derrumbado en un banco del parque. Booth-Ronnie toca la armónica, el trombón y los platillos y a su “ruido” todos cantan el cumpleaños feliz. 


Pero… pobre Booth a pesar de su esfuerzo a Christine no le hace mucha gracia el hombre orquesta, Christine, quiere jugar al recién descubierto juego preferido de su madre, el viejo pilla-pilla, y a eso se ponen a jugar los tres, el resto de los invitados y nosotros mirando.




Por cierto, no nos ofrecieron ni una bolsa de chuches ni un trozo de tarta. Que agarraos.