jueves, 23 de abril de 2015

Bones. Jugando con spoilers, jugando con fuego.


El filósofo y lingüista francés Rolan Barthes (con perdón) define spoiler como la información que adelanta verdaderos nudos de un relato ya sea porque inaugura o porque concluye una incertidumbre.  El contenido del vídeo “I am Strong Enough from”  del episodio The Eye in the Sky que Fox publicó ayer se entiende desde esa premisa. Nos da información que inaugura una incertidumbre: Booth, ante las reticencias de Brennan, decide, para descubrir al culpable del asesinato del episodio, ir de incógnito a jugar una partida de póquer. Sus palabras son:
"Voy a estar bien. Mi padrino está a tan sólo una llamada de distancia. Puedo manejar estoJugué en el pasado porque mi vida era un desastre,  un completo desastre, vamos, ahora te tengo a ti, tengo Christine, tengo a Parker, tendremos al chiquitín que viene de camino... no puedo tirarlo todo por la borda por una partida de póquer".

Que Booth, un adicto al juego en rehabilitación, decida ir a jugar una partida de póquer es de todas, todas, una información que crea una nueva incertidumbre, una nueva tensión en la serie. En la "realidad" de la ficción es un reto que Booth se auto impone, una prueba que superar porque confía en sí mismo, porque se siente lo suficientemente fuerte como para salir con bien. Por eso dice lo que dice no puedo tirarlo todo por la borda por una partida de póquer". Es consciente de lo que se juega.


¿Sería posible que Booth superase la prueba? El hombre que nos han presentado en estos diez años, sí. Booth es un hombre integro, honrado, leal, fuerte, protector y generoso, muy generoso. Es "un buen hombre" marcado por un pasado oscuro lleno de violencia y dolor. Un hombre que  se ha enfrentado solo al horror de su vida (nadie mata a cincuenta y nueve personas y sale indemne, nadie ve cómo todo lo que ha ama está a punto de serle arrebatado por aquellos en quién confiaba y sale indemne), y aparentemente, había vencido. Hasta ahora.



Ya se lo explicó el doctor Sweets en uno de sus momentos de duda en sí mismo. Cuando Brennan en el episodio 6.15 The Killer in the Crosshairs lo comparaba con el asesino Broadsky: "¿Y yo qué?, le preguntó Booth. Y el doctor Sweets le contestó: 


"Creo que eres un hombre sano. Aceptas lo que has hecho y el dolor, la tristeza y el arrepentimiento que conlleva. No todos tienen la fuerza de afrontar esa realidad. Dice mucho de ti que hayas sabido tener una vida con familia y amigos que te quieren y te respetan. Booth, eso no es fácil".
Así nos han contado a Booth, así lo hemos creído, así lo hemos “disfrutado” durante nueve temporadas y media. Salvo que ahora, ahora alguien en los últimos episodios aparentemente ha decidido reescribir la personalidad del personaje. 

Sí el spoiler se quedara ahí, sí sólo dispusiéramos de esa información no estaríamos hablando de ello, Booth habría superado la prueba. Pero la incertidumbre que se nos presenta va más allá. Booth no gana. Booth recae en el vicio, el caballero andante con corazón de león se nos cae del caballo. Ya no es un hombre fuerte, sino vulnerable. Pero puede ser recuperado. Con la ayuda de Brennan, con la ayuda adecuada. Sólo necesita pedirla. No tiene por qué sufrirlo sólo, ahora no lo está.




Si el spoiler se quedará ahí, no habría creado la gran polémica, la división que está generando entre los fans. Pero eso también es un spoiler, ruido, anticipación, discusión, participación, manipulación. Porque esa, la manipulación, es una de las sevicias que hay que sufrir por ser fan de una serie, por estar conectado continuamente con sus creadores, actores y productores. A su interés juegan con nuestros “sentimientos” por los personajes, con nuestras expectativas, con nuestra frustración. Porque lo que no hay que olvidar es que la información de un spoiler sólo es un retazo de información, nunca completa, y es el retazo, a juicio de los productores, más polémico, el que genera más ruido, el que atrae más atención sobre la serie.

Por eso nos han dado más información, para tenernos colgadas del abismo y así  en entrevistas concedidas tanto por Emily Deschanel como por Stephen Nathan (hoy publica otra TVline incidiendo en el spoiler) como por David Boreanaz como en el comunicado de prensa del episodio The Murder in the Middle East (10.19) nos han contado que mientras Booth se encuentra en Irán con Cam para ayudar a Arastoo, un corredor de apuestas amenaza a Brennan y a Christine. Que Booth miente a Brennan cuando le pregunta por sus problemas con el juego, y se autoengaña. Y por supuesto que todo esto creará una enorme presión y peligro para su relación, ya que es algo para lo que no hay solución, que es un problema continuo para ellos.


Y esto sí, esto ya no es una incertidumbre cualquiera. Esta información, que sigue al pie de la letra la que sería la reacción canónica de una recaída en la adicción de un adicto al juego, es la que en verdad genera la tensión y la polémica. Pero, al menos en mi caso, no por que pueda suponer la ruptura de la pareja. No me cabe la menor duda de que en la información que nos ocultan, en la que callan, está la solución, en ese “colapso épico” que tuiteaba David Boreanaz que sufriría Booth. Brennan se enfrentará a Booth, qué madre, que mujer embarazada y con una hija no lo haría, no le recriminaría ponerla a ella y a sus hijos en peligro. Y luego le ayudará, qué mujer enamorada no ayudaría a su hombre a superar el problema, qué hombre enamorado no lucharía para superarlo. Y a su manera lo superará.

Lo que me cuesta aceptar es el porqué de esta revisión de la personalidad de Booth en estos momentos de la serie, cuando está a punto de finalizar. Cuando deberían, en mi opinión, preparar un final feliz que recompensara a los fans por diez años de fidelidad, nos transforman al héroe imperfecto de la serie, en un hombre no confiable, en un perdedor. Porque para Booth la recaída ya no supone la pérdida de la fe en Dios o en el FBI, sino algo mucho peor, la pérdida de la fe en sí mismo, la vergüenza por el fracaso personal. Y Booth ya no volverá a ser el hombre fuerte en el que todos se apoyan, en el que todos confían, sino un hombre de cristal a quien cualquier contratiempo puede resquebrajar. Y eso, amigos, eso no se le hace al protagonista de tu serie en el último minuto.

A no ser qué... 



A no ser que...