jueves, 9 de abril de 2015

Bones. Micheala Conlin y Angela Montenegro. Tiempo de cambios.


Michaela Conlin, la actriz que interpreta a Angela Montenegro en Bones, es una mujer a la que le gusta divertirse y lo demuestra en la entrevista que Abbie Bernstein publicó hace unos días en  Axignamment (entrevista realizada en la en fiesta de Fox por la Asociación de Críticos de Televisión en Pasadena celebrada el pasado 17 de enero). Michaela Conlin habla de Bones, del episodio The 200th in the 10th, de la salida de la serie de John Francis Daley y de otros proyectos, pero lo que más patente queda es que es una mujer muy positiva y a la que le gusta divertirse:

Se divirtió viendo y rodando el episodio 200 “Fue genial. David Boreanaz hizo un trabajo maravilloso, la música fue maravillosa, todo el reparto hizo un gran trabajo”, dice. Y fue divertido, muy divertido trabajar con vestidos de los años cincuenta y con tacones altos, aunque al parecer “Aguantar la faja era un poco “complicado” después de dos semanas de rodaje, pero fue muy divertido comprobar como de bien se veía todo el mundo. Estoy realmente orgullosa tanto del elenco como del equipo. Fue un gran momento para nosotros”. 


Exacto, el 200 fue un gran éxito como el que durante estos diez años ha obtenido la simpar Angela Montenegro, artista en ciernes, espíritu libre, gran amiga, asesora sentimental, literaria y hasta traductora del pensamiento de la doctora Brennan, y sobre todo según la mitología de Bones, un culillo de mal asiento. Su evolución no ha sido menor que la de Booth y Brennan y de artista callejera, caricaturista de narigones,  a pasado a genio de la informática, con múltiples patentes pendientes de reconocimiento, eso sí. En estos días hasta se está distribuyendo una encuesta en internet sobre las mujeres de las series y la tecnología y Angela Montenegro está en ella.


Booth con esa intuición que dios le dio la caló al instante:
"— Tú eres una de ellos, actúas normal, pareces normal pero en realidad eres como ellosle dijo.
— ¿Cómo quién?
— Como los cerebritos."

Ahora Angela, después de diez años, ya no cambia de novio, de residencia y hasta de orientación sexual como quien cambia de vestido; ahora es una buena mujer, una buena madre, una buena esposa, ama “a su manera” a su marido, le apoya en sus locos experimentos y sobre todo le libró de su ira. Aparentemente lo tiene todo, pero algo dentro de ella se resiente, su espíritu libre que el tiempo, la madurez y tal vez la repetitiva lectura o ejecución de las piruetas sexuales de la página 187, parecían haber amortiguado, de vez en cuando se rebela.


La semana pasada EW anticipó que Hodgins va a volver a ser rico, no tan rico como todo el producto interior bruto de Europa, como lo era antes, pero volverá a ser millonario gracias a un invento de los suyos, un invento que redundará en beneficio del trabajo del Jeffersonian y sobre todo de su cuenta corriente. Y Angela, por supuesto volverá vuelva a revaluar su vida, después de diez años sigue considerando que su estadía en el Jeffersonian como algo temporal.


Y ahora que el espíritu de Angela está predispuesto para una nueva ventolera tal vez no esté de más recordar cual fue la primera. Sucedió en fecha tan temprana como en el episodio 1.05 A Boy in a Bush, un buen episodio, un tanto dramático porque la investigación se centraba en el asesinato de un niño pequeño, Charlie. A Angela le cuesta concentrarse afectada por la naturaleza del crimen.
           

Estás pensando en dejar el Jeffersonian… —le dice Brennan acercándose a Angela que se encuentra sentada en la galería de la plataforma forense (en la antigua galería)
Verás, yo no soy de esas personas… —comienza a explicarle, pero Brennan no espera.
— ¿Qué personas? —pregunta.


— No soy como tú. No me empuja la necesidad de hacer justicia y todo eso. Me gusta pasármelo bien.

Y Brennan que tiene un sentido de la diversión bien distinto al de Angela le contesta.
Nos lo pasamos bien.
—Soltar bromas sobre esqueletos de asesinados no es pasárselo bien —le aclara Angela.
—Sé que es más duro para ti que para los demás.

No es verdad —responde Angela de inmediato, para luego intrigada preguntar— ¿Por qué?
— Porque los miras a la cara. Para nosotros es más clínico, para ti es personal.

— Oye no te ofendas, pero no me apetece nada una de tus típicas lecciones de antropología. Nunca he durado tanto tiempo en un trabajo y ha sido por ti.
— Si se trata de tener más tiempo para tu arte, entonces…


— Deja que me lo piense ¿vale? Soy pintora, antes pintaba a tíos desnudos y ahora los pinto muertos.
— No decidas nada sin hablar antes conmigo ¿vale? —le termina pidiendo  Brennan.

Cuando Brennan se lo contó a Booth, este se asombró que hubiera durado tanto, dejando a la doctora intrigada:
— ¿Por qué?
—Porque no es de Vulcano, es humana. A Angela le gustan los perritos, los gatitos, los patitos, los chupitos y bailar en los bares.



Pero la depresión de Angela era grave de las que parten el alma, hasta que el doctor Doctor Goodman, el por entonces director del Jeffersonian le explicó la verdadera naturaleza de su trabajo. El momento es el idóneo, su comportamiento en la cena con los patrocinadores del Jeffersonian. Zack , el ingenuo le pregunta al doctor:

— ¿De qué vamos a hablar?
— De su trabajo, claro —responde el doctor sin ninguna duda.

Y Angela no lo puede evitar y le responde con una explicación muy gráfica realista de sus trabajos, al menos como ella los ve en ese momento


El trabajo de Zack consiste en quitarle la carne a los cadáveres. Hodgins bisecciona bichos que comen ojos de personas —le responde Angela gráficamente. No son muy adecuados sus trabajos como tema de conversación de una cena.


¿Y cómo ve usted su trabajo? —le pregunta Goodman, porque Angela ha olvidado de mencionar a lo que ella se dedica.
Hago caras de muertos.
— ¿De verdad lo ve usted así?
— ¿Usted no?


Usted es la mejor, señorita Montenegro. Sabe ver la verdad entre las ruinas de un cuerpo humano. Usted les devuelve a las víctimas su cara, su identidad. Nos recuerda a todos porque estamos trabajando aquí. Porque valoramos la vida humana.


Y Angela tras tan emotivo discurso se lanza en brazos del buen doctor. En esos instantes Brennan que llega arreglada para la fiesta, al verlos abrazados pregunta:


— ¿Qué ha pasado?


Al parecer Angela necesitaba oír su perfil profesional en tono afroamericano —la mítica respuesta de Zack.

Un momento inolvidable.