sábado, 22 de agosto de 2015

Bones11. La nueva vida de Booth y Brennan. Spoilers


Aunque hay muchos fans a quienes The Next in the Last (10.22) no les gustó, no me encuentro entre ellos. Sobre todo por una escena que a muchos les supo a poco y a mí me pareció intensa, hermosa, sobria, una escena en la que entre Booth y Brennan se dijo todo lo que se debía decir para poner punto y final o punto y seguido a diez años de lucha, diez años inmersos en el dolor, la violencia y la muerte.


Al principio del episodio Brennan le había dicho a Booth que debían cambiar de vida y Booth se mostró reacio. “Es nuestro trabajo, es lo que hacemos”, le respondío asombrado de qué pudiera pensar en dejarlo. 


Sin embargo, a la noche, cuando regresa a su casa tras un catártico, por purificador y transcendental, paseo, emocionado le dice “Este es mi último caso”. 

Seguro que para decidirse a dar ese gran paso en el ánimo de Booth no sólo pesaron los remordimientos por sus malas decisiones previas, sino también el cansancio por su agotadora e inútil lucha contra el mal. Atrapado un asesino, otro estaba al acecho, o incluso como en el caso de Pelant a pesar de haberlo matado reaparecía y reaparecería si no en persona, al menos mediante vicarios.

Y entonces Brennan, esperanzada, dichosa, le cuenta lo que podría ser esa nueva vida en la que podrían ser felices


— Podrías coger el trabajo en la Agencia de Seguridad Nacional  y yo podría encargarme del departamento de Fulton, me darían fondos ilimitados.

Sin embargo Booth cansado, muy cansado de sufrir le responde:


— O podríamos tener el bebé, vivir nuestra vida y ser felices.
  

¿Cómo sería esa vida en la que dos seres tan diferentes en educación, carácter y experiencia podrían vivir juntos y ser felices? ¿A qué podrían dedicarse? Brennan a la antropología, claro está, pero y Booth ¿a qué podría dedicarse Booth que no fuese a atrapar asesinos? ¿Os lo imagináis de jefe de seguridad de alguna empresa? ¿De guardaespaldas? ¿A qué otra cosa se podría dedicar Booth?



A enseñar. Sí, en los seis meses que han transcurrido desde que dijeron adiós al Jeffersonian no han cambiado de ciudad, no han abandonado su hogar, según las declaraciones de Michael Peterson a EW, Brennan se ha dedicado a múltiples proyectos, no ha tenido problemas para llenar su tiempo, ha tenido un niño, ha escrito libros, ha estado ocupadísima. Pero ¿y Booth? Booth se ha dedicado a enseñar lo que mejor sabe hacer. Booth es profesor en Quantico, la academia del FBI donde se preparan los nuevos agentes y se imparten cursos al resto de las policías del país.


Por tanto que el FBI mande a una agente a investigar su desaparición no es nada extraño, después de todo se trata de “Uno de los nuestros”. Lo encontrarán, seguro.