domingo, 13 de julio de 2014

Longmire. Reports of my Death (3.06) El final de la huida.


Parece que fue ayer cuando se estrenó la tercera temporada de Longmire y sin embargo ya sólo quedan cuatro episodios para terminarla. Al menos la resolución de la trama, el leiv motive de la temporada, continua demorándose, aclarándose un poco y complicándose un mucho. Eso ha ocurrido esta semana en el episodio “Informes de mi muerte” que no ha conseguido hacer olvidar “Wanted Man”.



A veces cuando la trama se complica a uno le entran ganas de desaparecer, no digáis que no. ¿Quién no ha sentido la tentación, alguna vez, de coger el portante y largarse de su vida sin decir ni adiós? Tal vez algunos lo consideréis una cobardía, otros una sabia decisión. Pero ¿sabéis qué? Cobarde o sabia al final termina siendo una mala decisión. Porque al final, uno siempre termina apareciendo por algún lado. Si no vivo lo harás muerto. Te rajarán, te sacarán el corazón, te pesarán el cerebro, analizarán tus vísceras y los periodistas caerán sobre ti como buitres sobre la carroña. 


Y aún así ¿quién no ha soñado con iniciar una nueva vida sin compromisos ni referencias? Un imposible. Siempre habrá alguien que te encuentre, siempre habrá que volver a huir. En Reports of my Death el episodio de esta semana de Longmire, Walt encuentra muerto en uno de los bancos de la plaza a un sin techo. La sorpresa salta cuando al examinar su documentación descubre su identidad. Welles VanBlarcom, un hombre que hacía más de treinta años cogió el portante sin decir adiós. El heredero de una gran fortuna.

El episodio se vuelve truculento en cuanto Walt con la ayuda de Ferg decide subir al muerto por las escaleras de la comisaria fingiendo que esta borracho. Nadie debe enterarse de su aparición o los periodistas caerán sobre ellos. Y Walt va con su camioneta y el muerto hasta la gran mansión. Conocidos suyos, su padre les cuidaba los caballos, él conoce a Penny, la hija de la familia que a veces bajaba a dibujar  a los caballos mientras Walt ayudaba a su padre. Penny no duda en reconocer al barbudo sin techo como su hermano desaparecido. Un boceto que hizo en su día recuerda el rostro del muerto.


Y como de lo que se huye se encuentra y existen los adolescentes, twitters y selfies antes de que Walt abandone la mansión todo el mundo sabe que Welles VanBlarcom ha aparecido muerto. ¿Y a eso qué puede seguir? A eso sólo cabe oponer más selfies, más bocetos y más cambios de identidad. El justo castigo para un hombre que huyó de su madre y sus pajarracos, un hombre que miró por sí mismo y dio la espalda a su familia, sin remordimientos.


Pero, al desaparecido de repente tiene conciencia y remordimientos, no por los suyos sino, dice,  por la familia del sin techo muerto, porque no sepa que definitivamente “se ha ido”. Y le roen de tal manera  que después de haber pagado al último detective que su familia mandó en su búsqueda, para decir que no le había visto, aparece en la comisaria declarando: Welles VanBarcom soy yo. Y sin embargo, un vez en la mansión Penny no lo reconoce y ante el temor a que se difunda un selfie con su verdadero yo, el nuevo Welles decide que ya está bien de los VanBarcom.


Y la trama se complica cuando en la autopsia se descubre que el sin techo murió de sobredosis, un hombre que no tomaba drogas, según averigua Walt. De ahí a descubrir al asesino sólo media un nuevo boceto y la cuenta corriente del detective privado. Alguien que quedó prisionero tras la puerta que Welles cerró al marcharse se cobró venganza en el inocente que  a pesar del dinero se negó a renunciar a ser quien nunca fue. ¿Jamás has sentido necesidad de volver? Pregunta Walt al que nunca quiso ser quien es. Sólo había un respuesta posible. Y dijo adiós.



Y en cuanto a los personajes de Longmire, en cuanto a la trama de la temporada, en cuanto al asesino del asesino de Martha, en cuanto al asesino de Hector,  en cuanto a Henry Standing Bear ¿qué? ¿Qué? Pues que prosigue el suspense, complicándose y esclareciéndose en pequeñas dosis.


Ambición y venganza, los motivos primarios de la conspiración y en el fondo, a pesar del siglo largo transcurrido desde que oficialmente concluyeran, la continuación de la guerra que en el espíritu de los indios derrotados nunca concluyeron. Malachi, Jacob Night Horse, David Ridges contra Walt Longmire. Henry Standing Bear en el papel de Winnetou, el piel roja con la conciencia equivocad, que siempre será el gran perdedor. El asesinato de la mujer de Walt la cruel metáfora con la que le arrancaron la cabellera.


¿Y Branch Connolly? ¿Y Vic Moretti? De descubierta en busca de David Ridges. Desconfiando el uno del otro, celosos de su relación con Walt. "No tienes ni idea de lo que es saber la verdad y que nadie te crea", le dice Branch. En realidad soldados azules en espera de que suene la trompeta.


Es Henry harto de su prisión en el Pony Rojo quien entra en acción y descubre la relación entre Malachi y NightHorse que lo ha contratado como jefe de seguridad de las obras de su casino. Y descubre a Deena, su novia desaparecida. Ha pasado un tiempo en la cárcel le cuenta, ha reconsiderado su vida y tiene una pregunta para ella, una de las que se hace de rodillas. Deena se ilusiona y  Henry arrodillado le pregunta “¿Dónde coño has puesto mis cuarenta mil dólares?”. La respuesta les conduce a uno de los hombres de Malachi y a Denver.


¿Es ese el hombre que hizo que matarán a mamá? Pregunta Cady Longmire cuando ve la foto de Malachi y su hombre. ¿Lo es? Se admiten apuestas.