lunes, 2 de febrero de 2015

Backstrom. Reseña del episodio Piloto "Dragon Slayer".



Que la amistad sea uno de los valores dominantes en nuestra sociedad nadie lo puede discutir, hoy en día si no tienes amigos no eres nadie; así que si además uno es un cuarentón hijo de puta, racista, diabético, hipertenso, misógino, vanidoso, patético y grosero no puede resultar extraño que el disponer de "un amigo" le sea impuesto por prescripción médica.

Eso es le ocurre al recién nombrado teniente de la Unidad de Crímenes Especiales del Departamento de Policía de Portland, Everett Backstrom,  a quien para terminar de describirlo  con exactitud hay que añadir los  epítetos de sucio, corrupto, putero, alcohólico y fumador y explicar que sin consideración alguna para quien esté presente sorbe la bebida, hace ruidos al comer y escupe lo que no le gusta.  Un tipo realmente encantador.


Lo primero que conocemos de él es su tripa blanca y fofa, está pasando la revisión médica para reincorporarse a su nueva unidad. Durante los últimos cinco años ha estado relegado al departamento de tráfico por cantar Ten littel indians durante la conferencia de prensa por la detención de un supremacista blanco que había matado a seis indios “de los de Gerónimo, de los de Wu,wu,wu”, explica orgulloso.  El médico no está muy seguro de que pueda desempeñar el puesto, con el ritmo de vida que lleva acabará consigo más pronto que tarde. La solución, encontrar un amigo. Si en una semana no lo encuentra revocará su autorización. ¿Lo encontrará? ¿Lo dudáis?

Si el teniente Everett Backstrom fuera un ser de carne y hueso se moriría antes de seis meses, pero es el protagonista de Backstrom, la nueva serie de Hart Hanson, el creador de Bones. Y como es natural y así ha avisado el propio autor, para cuando termine la temporada (13 episodios) todos amaremos a Everett, porque al final el insufrible, misógino, racista y vanidoso policía experimentará una oportuna epifanía. El propio Hanson rogaba a Dios que a pesar del introito la gente se diera una oportunidad de conocer al maravilloso Everett.



Backstrom es un procedimental de los que se han dado en llamar de personajes, es decir, una serie episódica en la que se investigan crímenes pero en la que importan más los caracteres, especialmente el del protagonista que siempre arrastrará algún trauma, que las mismas tramas criminales. Nada nuevo bajo el sol, porque la sensación que se tiene nada más comenzar a ver el Piloto, "Dragon Slayer", es que los que nos cuentan ya lo hemos visto, ya nos lo han contado decenas de veces y nos lo han contado mucho mejor, incluido el propio autor.

Y aunque parece sacado de un contenedor de procedimentales reciclados (la gabardina, en este caso el chubasquero naranja, y el puro apagado de Colombo; la sempiterna y presente lluvia de The Killing; la trama del niño bueno convertido en caballero blanco que quiere salvar a la dama y termina pagando el precio, del mismo Bones; el mal humor, las camisas de leñador, la barba mal recortada, el sarcasmo de House, el mal genio y el alcoholismo de Rake);  el origen de Backstrom son las novelas del escritor sueco Leif GW Persson cuya adaptación le encargó el estudio 20Th Century Fox a Hart Hanson en 2012 para la cadena CBS, que una vez visto el Piloto no lo compró. Sin embargo el año pasado Hanson recibió el encargo del anterior equipo directivo de la cadena Fox de seguir adelante y transformarlo en serie. Según cuenta  Hanson en la entrevista concedida a Hollywood Reporter con motivo del estreno, el episodio Piloto se ha rodado de nuevo modificándose el guion y algún personaje.


A Everett Backstrom lo interpreta Rainn Wilson (The Office), no debe ser fácil interpretar a un tipo que odia a todo el mundo pero principalmente así mismo y hacerlo atractivo para el público, para ayudarle los autores le han otorgado unas cuantas muletas. La principal, que Everett Backstrom fue un niño maltratado por un padre perfecto y a pesar de su edad, su inteligencia y su trabajo, aún no ha logrado superarlo.



Pero también le han dotado del don de la visión, que no de otro modo puede denominarse su capacidad para resolver los casos y que le permite, a pesar de no sentir empatía alguna por el resto del mundo, ponerse en lugar de cualquiera para descubrir sus secretos y analizar sus intenciones. Nada más ver el cadáver de la víctima dice: “Soy el hijo bonito de un rico senador blanco me levanto antes del amanecer en medio de la lluvia y me cuelgo de un puente, ¿por qué?, se pregunta y se responde así mismo “Porque tengo problemas de virilidad”. Lo que luego se demostrará realidad.  Soy una striper que manda a la muerte al chico que la ama, ¿por qué lo odia tanto? Porque hubo un momento que me hizo creer en él”, le explica a la principal sospechosa sin mirar la bola de cristal. Y es que nada es imposible para el teniente Backstrom, que no nos explique sus métodos deductivos después de todo es de agradecer, porque si algo le sobra al Piloto es información y cháchara.

El resto de los personajes de la serie lo conforman los miembros de la unidad, ellos están en primera fila para convertirse en sus “amigos”, y también para ser objetos de sus puyas y vejaciones. En la consulta del médico conocemos al agente Frank Moto, (un ex luchador cuya misión principal es ser el guardaespaldas de Backstrom y correr tras los delincuentes), interpretado por Page Kennedy. Y en la escena del crimen al resto del equipo, la novata Nicole Gravely, interpretada por Genevieve Angelson, según Backstrom una pequeña y caliente descarada a la que llega a corromper; al sargento John Almond (Dennis Haysbert), aparentemente un tipo normal y razonable que trabaja como pastor en sus ratos libres y al muy especial y orientalista y risible forense Peter Niedermeyer (interpretado por Kristopher Polaha), el hombre de la ciencia y por quien nos enteramos de que las facultades de su jefe para atrapar a los criminales se deben a que Backstrom vive intensamente  en un plano superior de la existencia, en el que él es capaz de escuchar el universo.
El elenco lo completan dos personajes más, Nadia Paquet, la encargada de la tecnología de la unidad, una contratista francesa a la que interpreta Beatriz Rosen quien se convertirá en su amiga “medica” y como buena amiga le aplica un remedio corso para curarle la borrachera, un buen derechazo directo al mentón. Y Valentine, un joven homosexual, con el que inopinadamente comparte casa y con quien le une una relación muy especial “Si no hubiera sido por las putas no hubiera conocido a tu madre”. Él es el confidente que inverosímilmente le conecta con los bajos fondos y le ayuda a resolver los casos, a Valentine lo interpreta Thomas Dekker.
Que a pesar de las críticas negativas del Piloto, el estreno lo vieran más de 7,5 millones de espectadores y aún así, en el segundo episodio, ya emitido en Estados Unidos, sólo perdiera un 34 por ciento de audiencia, permite pensar de que a pesar de lo desagradable del protagonista y lo trillado de la trama, Dios ha escuchado a Hanson y va a darle una oportunidad a Everett Backstrom.
¿Se la daréis vosotros?