sábado, 14 de febrero de 2015

Bones y el sexo


Aunque durante diez años he estado chutándome Bones en vena nunca me he considerado una leal súbdita de su creador, Hart Hanson; soy adicta a Bones, pero al igual que el heroinómano que se chuta con el extracto de la amapola no tiene que sentir simpatía por el campesino afgano que la cría, ser fan de Bones no significa que haya que estar de acuerdo con su creador. Pero sí hay una cosa en la que coincido con él, no entender las críticas que se le hicieron y se le hacen desde una parte de los medios e incluso de los fans, porque cuando por fin, después de un largo, largo, larguísimo camino lleno de trampas, rubias y guerras,  Booth y Brennan LO HICIERON, fue en privado.

Hanson se ha defendido siempre diciendo que el sexo que a las ocho de la tarde en una gran cadena se puede mostrar es más frustrante que gratificante. Música en crescendo, encuadres complicados y al final manos entrelazadas.  Y tiene razón, toda la razón, bien está tener una serie en la que no haya desnudos gratuitos que a eso se constriñen las escenas de sexo en la televisión, a tetas y culos de mujer y espaldas de hombres o las más pudibundas a torsos de hombres y albornoces de mujer.



En mi opinión tanto en la televisión como en la literatura con respecto al sexo es mejor sugerir que mostrar.  Y en eso, en sugerir, Bones no lo ha hecho del todo mal, por ejemplo esta imagen de una mujer que llega a su casa en medio de la noche, se quita lentamente el zapato y deja caer la ropa, mientras una voz en of nos anuncia que se avecina tormenta: 


O esta otra de una mano deslizándose arriba y abajo sobre una espalda desnuda son mucho más sugerentes que contemplar los saltos y jadeos de una pareja acoplándose.


Y qué me decís de este hombre que ensimismado mira sin ver a través de una ventana y de esta mujer, que contempla una calavera como si fuera  una bola de cristal que le fuera a mostrar el rostro del amado.


Pero si estas imágenes no os sugieren, si cuando habláis de amor lo que queréis decir es cama y sexo, de esas Bones ha tenido unas cuantas, no son muchas, las más calientes al principio, cuando todos éramos novatos, Temporada dos, a partir de la sexta, Bones se vuelve tan blanca y fría como la Antártida. 

Todos han tenido su ración de cama aunque  el principal protagonista ha sido… Booth “nada menos” que en cinco, cinco escenas y con cuatro mujeres diferentes. Todo un don Juan. Echadles un vistazo. La lejía nunca miente.

Episodio (1.08) The Girl in the Fridge:

Brennan con su profesor Michael Stires

No tenía importancia, sólo eran amigos recordando buenos tiempos. Luego él como tantos otros resultó no ser bueno.

Episodio  (2.05)  The True in the lye.


Booth con su ex mujer, Rebeca.

Fue un error, lo sabía y lo corrigió de inmediato; en el mismo episodio se lo hizo con Cam y en la misma cama. Como siempre con él, el sexo fue muy satisfactorio.



Episodio (2.15) Bodies in the Book

Brennan con Sully

Se lo pasaron muy bien, demasiado para que durara, luego, cuando él le pidió marcharse juntos, ella se asustó y se quedó. ¿Qué podía hacer si estaba enamorada hasta las cachas de  Booth? ¿Que podía hacer? Pues mientras la Fox se negó a hacer de alcahueta, tener sueños húmedos con él o alucinaciones calenturientas, que Hanson, semánticamente hablando, nunca se puso de acuerdo consigo mismo.

Episodio (4.26) The End in the Beginnign


Booth y Brennan, la primera y última vez que disfrutaron juntos del sexo delante de las cámaras. Porque luego, ya fuese en la lavadora...


.... ya fuese en la cama, su amor siempre resultó "interruptus". El culpable, pongamos que fuera el teléfono.



Episodio (2.18) The Priest in the Churchyard


Hodgins y Angela

De dos seres de vida tan promiscua como Hodgins y Angela cabría esperar unas escenas de cama tórridas, ardientes pero no, mucho presumir de experiencia y de especialidades (pag. 187) y sin embargo cuando lo hicieron la primera vez frente a la cámara, en la replica de la cama de la caliente Cleópatra, reina de Egipto, se pusieron a discutir sobre el alquiler. 


Episodio (4.17) The Salt in the Wounds


Volvieron una vez más al almacén de los trastos egipcios pero fue un rebote y duró un suspiro, luego, Angela, se volvió célibe.

Episodio (4.02) Yanks in the Uk

Cam y Grayson Barasa

Y Cam se cansó de ser una niña buena y se buscó a un dios para resarcirse de tanto muerto. Estaba tan vivo que se pasó la noche entera tocando la flauta de Birimbau y disfrutando con ella. Que el despertar no fuese igual de dulce no fue culpa suya. Allí estaba el diablo cojuelo del doctor Sweets para convertir el recuerdo de la dulce melodía de la noche en una estúpida confesión. Y claro, relámpagos, truenos y centellas se cebaron con ella (perdón por el pareado)


Episodio (5.11) The X in the File

Angela y Mister Wendell Bray


Que lo del celibato de Angela no iba a durar era algo que todo el mundo veía venir, incluso ella, lo de la salvación del cerdo fue la prueba de que o bien volvía a su antigua vida o terminaba haciéndole compañía a Zack en el manicomio. Y la verdad es que en brazos de mister Wendell Bray no pareció echar de menos las especialidades de Hodgins, ni mucho menos esa tan famosa que todo el mundo desde Japón a Estambul ya le copia. Duraron lo que tenían que durar, lo que dura un suspiro, un chachachá o un buen polvo.

Episodio 6.02 The Cuple in the Cave

Booth y Hannah

Casi todas las escenas de "cama" en Bones comienzan igual, la cámara entra lentamente desde la puerta y se detiene en el desarreglo que las urgencias del sexo han dejado sobre el piso de la habitación. El zapato del centro es el símbolo, solo hay uno. Ya sabíamos que Booth era un goloso, que le encantaban los dulces y Hannah siempre tuvo para él el postre dispuesto. No hay que culpar a la rubia ni a la higuera de la traición, si lo de Brennan y Booth no cuajó antes no fue culpa suya, sino de la Fox. Hay otra escena de ellos en la cama, la verdad es que lo disfrutaban, pero con una de muestra, para este post basta. 


Si algo criticaría a Hanson en relación con el sexo en Bones es por el flaco favor que hace a la educación sexual de los jóvenes, por preconizar la creencia en la inmaculada concepción (y no me refiero al dogma). Porque no sólo lo hizo con Booth y Brennan, es que lo repitió con el doctor Sweets (que descanse en paz en su Vacation) y Daisy. En The Drama in the Queen vimos al doctor acostarse con Jessica, y resultó que a quién había dejado embarazada había sido a Daisy. No, señor Hanson, eso no está bien. Los jóvenes que ven Bones creerán toda su vida que a los niños los trae la cigüeña de París.