martes, 30 de abril de 2013

BONES: THE SECRET IN THE SIEGE. CRÓNICA DE UNA MEZQUINDAD


Antes de comenzar una advertencia, si alguien no ha visto aún el episodio final de la octava temporada de Bones que no lo vea, ni por supuesto lea después del punto y aparte. Si es una Bonehead que se quede en el episodio 23 The Pathos in the Pathogens, ese sí fue un buen episodio final de temporada.

Dicho lo anterior, hasta aquí hemos llegado, la octava temporada de Bones terminó. Y se ha cumplido para sus protagonistas, Booth y Brennan, lo que profetizó David Boreanaz cuando habló de su renovación (aquí): "Las cosas van a ser un poco más interesantes al final de esta temporada, y la forma en que entramos en la próxima temporada va a ser muy impactante y divertida". 

Impactante desde luego que ha sido The Secret in the Siege, en cuanto a divertido, Boreanaz ha debido hartarse a reír mientras saltaba de coche en coche en busca del asesino. Desde luego, a tenor de sus declaraciones Stephen Nathan y Hart Hanson lo están haciendo ahora, no por los saltos sino por el impacto que ha causado el final del episodio en las fans. 

¡Malhaya quién en palabra de hombre fía! Gemía el viento ante las promesas del amante mentiroso cuando enterraban a la enamorada en el romance castellano. ¡Malhaya quién en palabra de hombre fía! podrían decir la doctora Brennan y las fans.

Pero... un momento, ¿alguien ha incumplido una promesa en The Secret in the Siege? En principio parece que Booth y los productores ejecutivos. Booth porque a la pregunta de Brennan de sí quiere casarse con ella contesta que sí, y en los dos últimos minutos del episodio, con todo el dolor de su corazón en el rostro se desdice; y los productores ejecutivos porque al principio de la temporada dijeron que con lo que había costado unirlos no los iban a separar. 

Pero... la palabra es parece. En un primer momento. Sí, la doctora llora y con ella los siete millones de fans que vieron el episodio. Sin embargo, a una persona tan lógica y racional como Brennan le costará poco comprender que el cambio de opinión de Booth no es propio de él, que ha sido forzado por alguna causa no debida a su voluntad. Y concluirá sin ninguna duda que el culpable del cambio es Pelant y aunque le cueste tragarse su orgullo, en esos momentos herido, descubrirá la verdad, matará a Pelant, perdonará a Booth y todo volverá a ser como antes. 

Tampoco han incumplido los productores ejecutivos porque realmente no  ha habido ruptura, aún viven en la misma casa y según confesión de ambos protagonistas todo está bien. Por tanto, podría decirse que los productores se han limitado a cumplir uno de los rituales de Bones de final de temporada: alejar a los protagonistas uno del otro por las causas más peregrinas, y lo han hecho por tres veces: de la quinta temporada a la sexta mandaron uno a Boston y otro a California, un mal chiste, pero claro escribo sobre Bones, quería decir uno a Afganistán y otro a las Islas Molucu; de la séptima a la octava, convirtieron a la doctora en una fugitiva; y ahora, de la octava a la novena, de nuevo por causa de Pelant, dejan a uno en el bajo y a otra le hacen subir las escaleras. Genial la idea esa de matar a cinco personas si se casa con ella, genial la de Sweets profetizando que Pelant no iba a consentir la boda, porque quiere ser siempre el primero. 

Así pues no hay razón para desconfiar de las promesas de ninguno de los hombres de Bones, no tienen ni Brennan ni mucho menos las fans base legal alguna para preséntarles una demanda por incumplimiento de Promesa. Sólo hay que recordar los spoilers de las últimas semanas  (aquí), (aquí) y (aquí)Y además que ya se ha encargado de decir Stephen Nathan (aquí) y (aquí), cuando se lo han permitido las risas, que Booth sabrá como resolver el dilema.

Pero... un momento, ¿en serio pretendía la doctora Brennan que una proposición de matrimonio podía hacerla como la hizo? Cierto que es torpe socialmente pero... ¿no es antropóloga? ¿Desconoce el ritual? De rodillas y con un diamante. Hasta Hodgins supo que esa era la manera adecuada de pedírselo a Ángela cuando le dio calabazas la primera vez, claro que cuando lo hizo tampoco lo consiguió. ¡Ahora caigo! Ángela dijo sí cuando finalmente Hodgins le escribió I Love You con unos langostinos, tal vez de ahí le ha venido la idea a la doctora de utilizar la cecina como símbolo de compromiso. ¡Cecina! Lo de la cecina era para que cualquiera hubiera dicho no y sin embargo Booth, hombre enamorado, dijo sí. ¿Por qué sentirse traicionada si han utilizado con ella su misma lógica? ¿Por qué las lágrimas si al principio del episodio decía convencida que para ella era suficiente estar juntos?

Para mí sólo hay una explicación: mezquindad. La palabra mezquino tiene seis acepciones en el diccionario, las cuatro del medio le vienen que ni pintadas  a lo que han hecho los productores de Bones en este final de temporada, a saber: falto de nobleza de espíritu; pequeño, diminuto; pobre, necesitado, falto de lo necesario; desdichado, desgraciado e infeliz.

Han sido pequeños y diminutos, faltos de lo necesario. Sí, les ha faltado inteligencia y valor para dar un giro realmente creativo a la serie. Un giro que necesitaba. La octava temporada ha sido incoherente, mediocre e insulsa y, salvo ocho o nueve episodios, decididamente mala. Bones necesitaba un cambio, es cierto, un gran cambio que tal y como se promocionó parecía a punto de llevarse a cabo. Si la novena iba a ser la última podían haberse arriesgado. Pero no lo han hecho. Han promovido la traición en la pareja para introducir el conflicto en la relación. Es más fácil escribir sobre conflictos que sobre relaciones normales, se necesita menos inteligencia, imaginación y trabajo. Ya han anunciado que la novena tendrá 24 episodios, ¿realmente creen los gerifaltes de la Fox que, ahora mismo, eso, le importa alguien?

Pero sobre todo les ha faltado nobleza de espíritu. ¿Era necesaria que hubiera una proposición de matrimonio? No. No lo era. Algunas fans estaban empeñadas sí, pero como los productores dicen la audiencia no es única. Podía perfectamente no haberse hecho. En el contexto del episodio está traída por los pelos. Nada la hacia necesaria, nadie del Jeffersonian ni siquiera Booth se sentía en peligro. Y no hay que olvidar que la campaña sobre el compromiso la han orquestado con mala fe los productores ejecutivos en episodios como The Party in the Pants y The Pathos in the Pathogens, creándoles a las fans una ansiedad que sabían que no satisfarían. Luego la han metido con calzador en The Secret in the Siege y la han deshecho con una llamada idiota dejándolas destrozadas. Objetivo conseguido, se felicitan, siete millones de espectadores y las fans locas por ver la novena temporada y... y la décima en perspectiva.

¿En serio? ¿Qué dice esa actitud de la inteligencia y de la calidad personal de Stephen Nathan, Hart Hanson, David Boreanaz y Emily Deschanel? Tal  vez  al final resulten ellos los desdichados,desgraciados e infelices, tal vez deberían haber recordado de las clases de catequesis la frase de San Pablo que dice: 
"Mirad: el que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; el que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia".

En fin, para terminar, por si alguien quiere saber que ha ocurrido en el episodio decir que ha habido muertes muy mal explicadas, un gran hermano que todo lo ve y todo lo oye porque posee una gran red de satélites espías de los que nadie en ningún momento y lugar está a salvo. Que Sweets involuntariamente es su ayudante... en definitiva muchas cosas cogidas con alfileres en busca del impacto. Este tuit, ejemplo de otros muchos, lo explica a la perfección:


Y no, no creo, y desde luego no me importa, que Brennan se encierre en su soledad como pronosticó la doctora Saroyan que ocurriría si Booth cambiaba de opinión y no la amaba, era otro contexto. Aunque tal vez alguna Bonehead desconsolada que lea estas líneas agradezca oír una hermosa canción que habla de la soledad, la cantaba George Moustakis:

 Ell' ne me quitte pas d'un pas
Fidèle comme une ombre
Elle m'a suivi ça et là
Aux quatre coins du monde

Non, je ne suis jamais seul
Avec ma solitude

Quand elle est au creux de mon lit
Elle prend toute la place
Et nous passons de longues nuits
Tous les deux face à face
Je ne sais vraiment pas jusqu'où