lunes, 14 de diciembre de 2015

Bones. Reseña The Cowboy in the Contest. (11.09) "Las normas son las normas"


Lo dice la doctora Brennan. Y las que hay que aplicar al hablar del episodio The Cowboy in the Contest las estableció el showrunner de Bones, Michael Peterson, en la rueda de prensa que dio al comienzo de la temporada. Cuando Emily Deschanel dijo que su episodio de incognito preferido era el del “Circo”, es decir, Double Trouble in the Panhandle (4.12), Peterson, muy seguro de sí, le respondió que “Tal vez el próximo año tenga que cambiar la respuesta”Para mí que no midió bien sus fuerzas.



No dudo que Emily Deschanel y David Boreanaz se hayan divertido rodando las escenas del concurso de tiro al estilo del Viejo Oeste, montando a caballo, luciendo sombrero y botas de cowboy, antiparas y  revólveres, amedrantando a los monigotes pintados en los blancos con gritos como “”Estas rodeado de guardias, cobarde de vientre amarillo”; y puede que hasta el próximo año Emily Deschanel cambie su respuesta y diga, como pretendía Peterson, que The Cowboy in the Contest es su episodio de incógnito favorito, pero no creo que suceda lo mismo con las fans ni con un espectador neutral. 


The Cowboy in the Contest es a Double Trouble in the Panhandle lo que el sheriff Glen  “Polvo de oro”, el simpático y patoso enamorado de Brennan en el episodio, es a Big River Buck, el asaltador de caminos que interpreta Booth. No hay comparación.


Porque Double Trouble in the Panhandle no sólo es, con serlo y mucho, un episodio divertido en el que Booth y Brennan se disfrazan de Buck y Wanda para atrapar a un asesino, ni tan sólo un episodio emocionante, que lo es y mucho porque por momentos se “masque el peligro” (Booth lanzándole un cuchillo a Brennan y atravesándole una nariz de atrezo, Brennan caminando sobre la cuerda floja...


Sino un episodio originalísimo que conjuga el divertimento y la emoción que la palabra “circo” nos produce a todos con la experiencia, por entonces, cuarta temporada, increíble y única: conocer  a una Brennan irracional, y espontanea que se entrega y disfruta de la farsa con la inocencia y la alegría de un niño. Sin olvidar la connotación sexual que en esa entrega veía la mente retorcida del doctor Sweets.

Y tal vez sea eso lo mejor de The Cowboy in the Contest, ser reflejo de los cambios experimentados por Brennan, del cambio de juego que se ha producido en Bones desde aquella memorable cuarta temporada. La vieja Brennan, la mujer independiente, la que prefería pasar sus vacaciones en excavaciones arqueológicas o ayudando a desenterrar muertos por las represiones de los escuadrones de la muerte, la que no entendía que una mujer pudiera hipotecar su vida, perderla, por el cuidado de un bebé gritón, a estas alturas de la serie ha desaparecido.


Brennan ha florecido, se ha convertido en una mujer “completa”  gracias a la experiencia del amor. Pero aunque aparentemente mantenga su espíritu indómito lo cierto es que ha dejado de ser dueña de su vida en beneficio de los seres que ama, un hombre, dos hijos, una familia. Brennan es ahora una mujer “completa”, sí, pero también tradicional. Una mujer que cuando comienza el episodio le pregunta a su marido cómo quiere la coliflor, sí, la coliflor porque mientras se dirige al trabajo está planificando la agenda de la familia, las comidas, las vacunas de Hank, las excursiones de Christine; una mujer que al abrir la guantera del coche para buscar el permiso para la excursión de su hija, pone el grito en el cielo porque descubre que Booth quiere comprarse una moto antigua.

 —Acepto los riesgos de nuestro trabajo, pero no los adicionales —dice tajante.
 — Me pondré casco —responde conciliador Booth.

Pero va a ser que no, porque de inmediato Brennan le lanza una retahíla sobre todos los huesos de su ya quebrantado esqueleto que se romperá.


La trama comienza cuando Booth decide acudir de incógnito a los Frontiers Games, una competición de tiro al blanco al estilo del viejo Oeste, de la que era campeón la víctima del asesinato que investigan y ella asume sin problemas que no podrá acompañarlo por el mucho trabajo que tiene en el laboratorio. Sin embargo, cuando Angela le pide explicaciones de por qué Booth va a infiltrarse sólo, no sólo admite que le parece extraño, sino que añade que también lo es el comportamiento último de Booth, que quiere seguir poniendo su vida en riesgo por no se sabe qué.


Y es entonces cuando su amiga Angela la confunde, porque le dice que ese no se sabe qué, es, “Emoción”. De lo que Brennan deduce que para Booth su vida juntos se ha vuelto rutinaria, que necesita divertirse lejos de ella.  “Los dos necesitáis divertiros”, dice Angela. Y en el rostro de Brennan aparece una sonrisa maquiavélica.



Y cuando volvemos a verla, para sorpresa de Booth y nuestra, aparece por el saloom del rancho vestida al estilo del viejo Oeste con dos revólveres en la cintura dispuesta a participar en la competición de tiro como Wild Card Wanda, fingiendo no conocerle porque ha decidido "no ser rutinaria”, dice cuando Booth le pide explicación. Según ella Wild Card Wanda está llena de diversión y sorpresas, pero lo dice Brennan, no las acciones de Wild Card Wanda.


Y a partir de ahí el episodio se transforma en un doble duelo entre la pareja. El de la competición de tiro, y el de las miradas, retadoras en el caso de Brennan, de enfado e incomprensión en el caso de su marido. Un doble reto exento totalmente de emoción, porque su ligero coqueteo con Glen “Polvo de Oro”, apenas logra arrancar de Booth una media sonrisa de incredulidad.


"—Me siento tan tonta—, le dice finalmente Brennan a Booth—Todo, todo esto es tan irracional, ¿cómo he podido pensar que coquetear con otro hombre, superarte en un concurso de tiro, tendría un efecto positivo en nuestra relación?

Espera un segundo. En primer lugar si piensas que estoy preocupado por ti porque te vas con un tipo patoso que viste un traje de sheriff demasiado estrecho, te equivocas —le contesta Booth."

¿Entonces dónde está la diversión del episodio? Para mí que la diversión, que la hay, está en el patoso, simplón y buenazo de Glen Polvo de Oro, al enamorarse de Wild Card Wanda, al creerse con derecho a su amor porque la ha llevado de bracete a la barbacoa… Atizándole un derechazo a Booth cuando lo pilla besándola en la pista de baile…



En Booth arrastrando a Glen por encima de la barra del bar como en las peleas de las viejas películas del oeste…



En Brennan botella en mano golpeando en la cabeza a uno de los contrincantes de Booth

En Aubrey, sin guitarra, metiéndose en la refriega “Porque soy de tu banda”.



Y finalmente en la sorpresa que se lleva el pobre Glen, en su rostro desolado cuando Booth muestra su placa y dice que hay un nuevo sheriff en la ciudad, se llama Seeley Booth y es agente del FBI, cuando Brennan finalmente se presenta como la Doctora Temperance Brennan del Jeffersonian y cuando añade señalando a BoothTambién la madre de sus hijos”.



¿Y la emoción? ¿Dónde está la emoción? ¿En lo feliz que se siente Angela por cuidar a Christine y a Hank Booth todo el fin de semana? ¿En su sueño de conseguir una gran familia? ¿En la “inconcebible” negativa del doctor Hodgins a tener más hijos porque está feliz siendo sólo ellos tres? No por cierto. No puedo creerme ni por un momento que el bendito doctor Hodgins que besa el suelo por donde pisa su mujer, ese hombre generoso con todos, se niegue a ampliar su familia y lo haga por un motivo tan sumamente egoísta.



Tampoco en las dudas de Cam sobre la profundización de la relación casual con derecho a roce que mantiene con el fotoperiodista Sebastian Khol. En todo caso en las palabras de Daisy, cuando le dice que comprende lo difícil que es abrir su corazón después de una gran pérdida. “Lleva tiempo y requiere coraje”, dice y añade “Si no lo hace se irá encogiendo poco a poco por dentro”, esas son sabias palabras.


Cuando Michael Peterson presento The Cowboy in the Contest dijo que el episodio mostraría el estado de la relación entre Booth y Brennan. No sé si era necesario, porque a la vista de lo visto en lo que va de temporada no hay duda de que son un matrimonio feliz, de que a Booth no le importa que Brennan no sea una mujer espontánea en el día a día teniendo en cuenta que sí lo es en su cama “¿Eres así de espontanea en el  sexo real?”, le preguntó Booth en The Double Trouble in the Panhandle cuando descubrió asombrado lo bien que respondía a sus movimientos sincopados fingiendo sexo en la caravana de Buck y Wanda. “Sí, siempre”, respondió Brennan.


Todo el episodio se sustenta en un malentendido, en una apreciación equivocada de Angela, que lleva al error a Brennan. Booth no busca emoción fuera de su casa. Es un hombre feliz, está casado con la mujer que ama, con su rutina familiar, bañando a sus hijos, metiéndolos en la cama, contándoles un cuento. Él quería comprarse una moto simplemente porque es “cool”.


Ahora bien, por nada del mundo, por mucho que diga Brennan que las normas son las normas aceptará que su descalificación como ganador de la competición de tiro convierta la convierta a ella en la ganadora; ni mucho menos cambiará su sueño de la moto por conducir la bicicleta, ni mucho menos a usar el casco que Brennan, en compensación le ha comprado.


"— Buck era más lanzado que tú, montaba en motocicleta.
Y Wanda más graciosa que tú, me dejó quitarle una nariz de goma de la cara con un cuchillo. Tú nunca harías eso, eres demasiado racional."

Se dicen el uno al otro cuando al final de Double Trouble in the Panhandle contemplan el camino más allá del horizonte por donde ha desaparecido el circo. Y visto The Cowboy in the Contest esas afirmaciones siguen siendo válidas, aquel Buck y aquella Wanda eran mucho, mucho más divertidos. Alguien tendría que decírselo a Michael Peterson.



Por cierto, que la víctima del caso haya sido un contable (como yo) a quien el asesino le frustra el cumplimiento de su sueño no ha contribuido demasiado a mi disfrute del episodio. Ni tampoco que su jefe le entregara la contabilidad de una empresa ficticia (¿quién quiere contabilidad profesional de una empresa ficticia?) porque tenía que terminar una novela. Pero no ha estado mal, sólo que tenía que haber sido muchísimo mejor para superar a Double Trouble in the Panhandle.


¿Qué os pareció a vosotros?