domingo, 25 de octubre de 2015

Bones11. Reseña The Carpals in the Coy-Wolves (11.04). Los desafíos de la doctora Brennan.


Ojala fuera todas las semanas tan fácil de escribir la reseña del episodio de Bones como lo es escribir esta la de The Carpals in the Coy-Wolves, si no tuviera treinta y ocho de fiebre y la madre de todos los trancazos, si notáis que desvarío no me lo tengáis en cuenta. En fin, a lo nuestro. Se puede definir el episodio con una sola palabra, divertido. Pero con serlo y a veces mucho, la presencia de Betty White, interpretando a la doctora Beth Mayer, su experiencia vital, (de la actriz y del personaje), le añade otros significados más, delicioso, evocador, competitivo.


Competitivo, sí. Lo dijeron los productores ejecutivos “esta temporada vamos a desafiar a todos nuestros personajes”, y en verdad que con la doctora Brennan han comenzado pronto. En The Carpals in the Coy-Wolves le lanzan un ataque por todos los frentes, como antropóloga, como escritora y como esposa. Y la pregunta es ¿gana alguno? Para mí que los pierde todos, pero eso, como siempre, la hará crecer, la hará ser mejor persona, mejor escritora y mejor esposa.

EL DESAFIO MAYER

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The Carpals in the Coy-Wolves nos devuelve a una doctora Brennan que a veces los escritores se dejan en el armario, una doctora muy humana, a pesar de su arrogancia; la Brennan competitiva con su propia sombra que tanto juego ha dado en episodios como The Girl in the Fridge (1.08) compitiendo contra su profesor y antiguo amante, The Titan on the Drafs (2.01) contra la doctora Saroyan, Aliens in a Spaceship (2.09) contra la propia muerte, The Feet on the Beach (6.17) con el doctor Filmore y en la última temporada, en The Money Maker on the Merry-go-round (10.07) compitiendo contra el inteligentísimo, super arrogante y condescendiente doctor Wells (Brian Klugman) a quien vence con la ayuda de nuestro Baltazar Gracian “Un hombre sabio saca más provecho de sus enemigos que el tonto de sus amigos”, le llega a decir. Y Wells en este episodio no parece recuperado del todo de la filípica, anda un poco mustio.


La doctora Mayer es una antropóloga con muchísima, muchísima experiencia, en todos y cada uno de los temas que toca demuestra tener una opinión propia, diferente a la de ella y a veces hasta mejor, lo que como no podía dejar de suceder le provoca celos. Aunque al final, nuestra doctora termina reconociéndolos, pidiéndole consejo y declarando ser un honor trabajar con la doctora Mayer y cuando vemos y oímos a la doctora Brennan pronunciar esas palabras al final del episodio, podemos ver también, porque ella nos deja, pronunciarlas a Emily Deschanel.


Para el equipo del Jeffersonian es un honor tener con ellos a la doctora Mayer, para el elenco y el equipo de Bones también ha sido un honor trabajar con Betty White. Pero también Betty White ha quedado encantada de trabajar en Bones y ha declarado a EW que el rodaje fue una delicia, para añadir: Había visto la serie y me dijeron que era uno de los elencos más felices de la ciudad. Y tienen bien merecida esa reputación. Esperemos que se repita la experiencia.

Pero The Carpals in the Coy-Wolves no es solo delicioso y competitivo es también un episodio autoreferencial. La tendencia que se apuntó En The Donor in the Drink (11.03) continua ahora de manera más elegante y sutil. Lo que está por ver es si esta vuelta a los viejos episodios, si esta repentina serialización de personajes y actitudes se consolida como un impulso para avanzar hacia el futuro de la nueva Bones o simplemente se trata de autohomenajes y cierres de ciclo.

EL LOBO SOLITARIO DEL DOCTOR WELLS


La más desternillante, el doctor Wells medio desnudo aullando como un lobo para recuperar su hombría, lo que sin duda trae causa del episodio The Fact in the Fiction (8.17), su primera aparición en Bones, cuando rastreó el cráneo de la víctima hasta la madriguera de un coyote y se lo arrebató y del episodio The Lady on the List (9.04) cuando después de pedirle una cita a la doctora Brennan, que esta rechazó, terminó  medio enamorado de VAL el programa de ordenador creado por el FBI para descubrir a los sospechosos de asesinato.


El problema de disfunción eréctil que Wells le confiesa al doctor Hodgins tiene su origen sin ninguna duda en ese enamoramiento del programa de ordenador, en esa soledad a la que su superior inteligencia y su incapacidad de integrarse en ningún grupo le tienen condenado. El doctor es sin duda un friky necesitado de volver a la naturaleza para recuperar el vigor de su miembro, lastima, pensará que es culpa del matriarcado que en el proceso de la evolución de los machos humanos los dejó sin el hueso peneano propio de los grandes primates. Una conspiración de mujeres inteligentes a las que seguro que el doctor en su fuero interno tiene pavor, sobre todo si tienen los huesos recubiertos de carne y hueso. 


Que haya sido la doctora Mayer, mujer sabia no sólo por sus muchos años sino también por sus muchos amantes y maridos (seis) quien le haya olido, sí, olido, el problema, no debería haber puesto celosa a Brennan ella no será tan perceptiva e intuitiva como la Mayer,  quien por su edad conoce a muchos hombres con el mismo problema, pero seguro que fue la última mujer a la que el doctor Wells, en sueños, no tuvo problemas para satisfacer. Y no es necesario que Booth se entere, ya se cobra la pieza y se venga el doctor Hodgins.

LA MUERTE DEL AGENTE ANDY


Trae causa de la luna de miel de la pareja y por supuesto de la competitividad de Brennan. No le gustó a la doctora, no le gustó ni una pizca (más o menos como a los argentinos) que toda la gente con la que se relacionó en Argentina estuviera entusiasmada con el Agente Andy, más entusiasmados con el agente que con la doctora Reichs, la protagonista de sus libros, que lo consideraran una especie de héroe.
Cuando Brennan en The Nazi on the Honeymoon, le presenta su marido al inspector Valenza este entusiasmado dice:


"Agente, Andy, no me puedo creer que por fin lo conozca". Cuando orgullosa Brennan le pregunta si había leído todos sus libros, el inspector respondió: Todos. El agente Andy es uno de los mejores personajes de la literatura”; pero cuando sus celos se encendieron fue sin duda cuando después de haberle aclarado al inspector que el agente Andy sólo ayudaba a la doctora Reichs, este le respondió:Eso es lo que él quiere que ella piense, porque es un hombre de verdad”; entonces fue cuando, en mi opinión, el agente Andy recibió la sentencia de muerte. La prueba, que terminado el caso, cuando Booth solo pretendía “hidratarla”, Brennan dijo: Estoy pensando en matar al agente Andy en mi nuevo libro”, a lo que Booth, convenientemente rehidratado por entonces sólo respondió “lo convertirán en santo”.

Ahora, sin embargo Booth se queda sin aliento cuando después de demostrar su entusiasmo por el nuevo libro de Brennan, por el gran cliffhanger en el que deja al agente Andy (tras recibir un disparo en el esternón con un cuarenta y cinco), Brennan tajante le responde “Booth, está muerto”. Sí, por muy tipo duro que sea poca gente se recupera de un disparo en el esternón con un cuarenta y cinco.

Y se enfada, no acepta la subida a los altares del personaje y  protesta “No puedes matar al agente Andy. El agente Andy no puede morir. Lo escribiste basándote en mí”. Pero Brennan no va a ceder, el agente Andy está muerto, desangrado, para más exactitud muerto por paro del corazón. “No puedo creer lo que estoy oyendo”, dice Booth decepcionado: “No se puede matar al Agente Andy. Es mi personaje,  se basa en mí y  no puedes matarlo.” 


Pero el Agente Andy está muerto, Brennan no lo salvará “No, Booth, la muerte es el final.”, le contesta; claro que si Brennan fuese española tal vez no lo diría tan tajante, tal vez habría escuchado alguna vez el himno “La muerte no es el final”, que se canta en el homenaje a los caídos por la patria. Booth que después de todo es militar, puede que lo haya oído alguna vez, porque  a partir de ese momento inicia su particular campaña provida Agente Andy.



Y aún en la escena del crimen sigue insistiendo:
¿Sabes qué? Hay mucho que discutir cuando tu esposa está planeando tu propio asesinato.—¡Ah! No eres tú, es un personaje de ficción.
Y cuando Cam pregunta por lo que les pasa Brennan le explica: “Booth está enfadado porque el Agente Andy muere en mi último libro”.  Y la reacción de Cam no puede ser otra “¡De ninguna manera!Booth se siente satisfecho por el apoyo, no tanto el doctor Hodgins que se cabrea por el spoiler. Asesinado”, insiste Booth.

Y aún sigue enfadado cuando Brennan describe a la víctima como un hombre blanco de unos 30 años. En realidad, un hombre blanco sin rostro, y Booth apostilla “Tal vez su esposa y su editor le dispararon en la cara.” 



Pobre Booth, pero aún le queda lo peor, recibir las condolencias de Aubrey, y que además se empieza a relamer pensando que él puede ser  el sustituto del agente Andy. Pero Booth es mucho Booth y su próximo encuentro lo tienen en la galería de tiro, y se vuelve a equivocar Aubrey, Booth no ha perdido su puntería, los primeros blancos desviados corresponden a un transeúnte que pasaba por allí, los que aún cuelgan en la pared, tres blancos en la frente y tres en el corazón corresponden al asesino. Tiembla Aubrey, nunca sustituirás al agente Andy.

Aunque es hora de que hagamos un kit-kat y le echemos un vistazo al caso.

EL CASO DEL JUGADOR DE 
FÚTBOL DE FANTASÍA


Un caso más en el que la víctima y sus alrededores son unos perdedores. Un hombre al que el juego online del “fútbol de Fantasía” (en el que también es experta la doctora Mayer) le había sorbido el sexo hasta el punto de dejar de importarle su matrimonio y su esposa, hasta el punto de negociar con el hombre que se lo hacía con su mujer para conseguir un jugador para su equipo, lo que al fin y a la postre contribuyó a su asesinato. La demostración palpable de que las adicciones se cobran en vida su media libra de carne.

Un caso más y van cientos en el que a nadie le importa la víctima ni su asesino ni sus razones, pero en The Carpals, al contrario que en The Donor in the Drink la investigación del asesinato es la excusa perfecta para las relaciones e interacciones entre los personajes, el escenario perfecto para el conflicto entre ellos. 


Y sí ya he mencionado la pelea entre Booth y Brennan en la escena del crimen, es ahora en el despacho de Angela donde se produce la siguiente contienda, ahora entre la doctora Brennan y la doctora Mayer con Angela y su ¿Angelatron?, por testigos. La experimentada antropóloga (la primera interfaz del Angelatron es suya aunque entonces tenía otro marido y otro nombre) encuentra el método para que Angela y su ordenador reconstruyan el rostro de la víctima, a quien un disparo pulverizó los huesos del rostro haciendo imposible su reconstrucción facial. La idea de Mayer consigue que a la doctora Brennan se le retuerza un poquito el hociquito ¿cómo no se le ocurrió a ella que Angela ampliara los trozos de huesos medio pulverizados para así encontrar su verdadera forma? 1 para la doctora Mayer 0 para la doctora Brennan.


El palenque del siguiente enfrentamiento, una vez más entre Mayer y Brennan es la sala de huesos, con el esqueleto articulado de la víctima por medio. Faltan huesos, los coyotes los dispersaron, así que la doctora Brennan manda a Hodgins y a Wells a recuperarlos. Wells se niega, por supuesto que está mejor en el laboratorio, pero Mayer insiste, debe salir al campo, todo su problema está en su cabeza, ella lo sabe, si sale al campo mister feliz volverá a ser feliz, dice fijando la mirada en salva sea la parte de Wells. Brennan ni se entera de qué están hablando, pero finalmente comprende la cuestión y Hodgins empuja a Wells fuera de la sala. Las miradas de Brennan a Mayer son de las de 2 a 0 a favor de la experimentada antropóloga. Pero nunca reconocerá que siente celos. No sería nuestra Brennan si lo hiciera tan a primera hora.


Y puesto que se trata de un juego, lo utilizan para hacer, por ahora, punto y final en la recaída en el juego de Booth. Es Brennan quien cuando se dirigen a interrogar al comisionado de la liga de fantasía, quien debía a la víctima 15.000 dólares, cuando Brennan le pregunta a Booth si el caso ha aumentado su nivel de endorfinas. Y Booth, sincero, se lo explica. Sí, siente cierta comezón por el juego. No es la respuesta que esperaba Brennan, pero Booth no va a volver a ocultar esas cosas. Cuando siente el impulso de jugar lo reconoce, piensa en los pros y los contras que el juego  puede añadir a su vida y entonces lo deja ir. Buena respuesta, sí, señor. Parece que por ese lado no tenemos nada que temer, al menos hasta que se aproxime el final de la temporada y alguien piense que necesitan añadirle más tensión dramática a Bones.


Y una vez que el doctor Wells y Hodgins regresan de su aventura en el bosque cargados de caca de coyote en la que aparecen los últimos huesos que necesitaban, la doctora Brennan y la doctora Mayer descubren la causa de la muerte y al asesino. 

A LO QUE INTERESA: BOOTH Y BRENNAN


Y es entonces cuando la doctora Brennan, nuestra doctora Brennan reconociendo la experiencia vital incontrovertible de la vieja dama, le pide disculpas por su comportamiento celoso y le pide consejo personal. Booth cree que estaba enfadada subconscientemente con él y por eso mató al agente Andy. Pero no lo estaba. Y entonces la doctora Mayer le explica la verdad de las cosas: “Tenemos que ser desafiados, dice, por eso me encantó veros a Booth y a ti juntos”. “Pero discutíamos,” le responde Brennan. “Exacto”, le replica Mayer, “Y ese es el fuego del que te enamoraste, el que os mantendrá juntos, cualquier otra cosa sería aburrida… y cuando las cosas se ponen aburridas se termina matando personajes”, le dice la sabía señora. “Lo que tú y Booth teneis es especial. Abraza el fuego”,  añade.


Sin embargo no parece estar dispuesta a hacerlo a la noche, cuando en una imagen doméstica Booth fregando platos y ella secándolos saca de nuevo el tema a colación. Sin embargo es Booth quien ahora reconoce que no es mala idea la muerte del agente Andy, serían nuevos principios para ellos ¿no? Pero la doctora tiene una idea para traerlo de vuelta. ¿Por qué querrías hacerlo? Le pregunta Booth. Lo ha pensado un poco más y hay un montón de maneras creativas para que Andy sobreviva. ¡Alguien a quién le dispararon en el esternón ¿sabes cómo es eso de fatal?, le dice Booth. Y Brennan replica. ¿Estás poniendo en duda mis conocimientos sobre una lesión en el esternón? Y Booth contrarreplica ¿Y tú pones en duda mis conocimientos sobre disparos? Y zanja la cuestión con una rociadita de agua de grifo y entre rociadita y chillidos de loba feliz, con una pelea de amantes funden a negro. 


Y sí, estoy segura que el agente Andy aparecerá en el nuevo libro de la doctora, porque si tiene problemas creativos para que alguien a quien le han disparado con un cuarenta y cinco en el esternón sobreviva debe entrevistarse con Hart Hanson, después de todo, el trajo a la vida a Booth en The Paint in the Heart (3.15) después de que Pat la Gorda le disparase en el esternón en The Wannabe in the Weeds (3.14). 

¿Verdad que es una muy buena autoreferencia?