viernes, 27 de enero de 2017

Bones. Reseña The Price for the Past (12.04). El último sacrificio.


De acuerdo con lo previsto, en The Price for the Past hemos asistido al principio del final de Bones. En un gran episodio cargado de desolación y tristeza el “último gran malo” ha presentado sus armas y no podía haber sido de una manera más devastadora, a sangre, fuego y ratas, sin reglas ni límites. Ahora ya sabemos de lo que es capaz para obtener su venganza, en el fuego de su infierno un buen hombre se ha inmolado haciendo su último sacrificio.
Pero mejor será empezar.




A menudo en mitad de una discusión que tiene la pinta de que terminará perdiendo, a Booth le suena el teléfono avisándole de la aparición de un cadáver, dándole la excusa necesaria para zanjar la discusión. En The Price for the Past, ha vuelto a suceder, Booth y Brennan mantienen una sana discusión conyugal sobre los beneficios de llevar a los niños al parque acuático o a la biblioteca. 



Cosa rara, Booth había prometido llevar a Christine a una nueva biblioteca, y más rara aún, Brennan es partidaria de ir al parque acuático, ¿sus razones? Científicas, una exposición temprana a la bacteria E.coli que abunda en la materia fecal de sus aguas ayuda a los niños a desarrollar su sistema inmunológico.



A Booth, la palabra fecal no le hace ninguna gracia, ¿Quieres decir caca, caca…? Ante la disyuntiva tal vez sea mejor ir a la biblioteca. En estas están cuando suena el teléfono, ha aparecido un cadáver,  Booth aprovecha para salir corriendo, Hay que llegar cuanto antes”. Brennan sugiere que Aubrey se encargue. Booth se defiende, ”Es importante, Max llevará a los niños a la biblioteca, leer es bueno para el alma.“



Decía el doctor Sweets, que en paz descanse, que los cadáveres siempre salvaban a Booth de enfrentarse a sus demonios, y tenía razón, excepto el cadáver de Aldo Clemens, este le ha llevado a sentir en su espalda las garras del Leviatan y aunque por el momento ha salido indemne, con apenas unos rasguños, no está claro que cuando de nuevo le suene el teléfono, el cadáver que encuentre no lo arrastre al mismísimo infierno.

EL CADÁVER DE ALDO CLEMENS


Conocimos a Aldo Clemens detrás de la barra de un bar “El paraíso perdido” en el episodio “The Secrets in the Proposal” (09.01). Había sido el capellán de la unidad militar de Booth, su amigo y confesor hasta que dejó el  sacerdocio. A Brennan le explicó que Booth fue la razón por la que lo dejó y Dios se convirtió en su enemigo.

Dios es un mito —le dijo entonces Brennan. Aldo no lo creía, para él Dios era un cabrón.
Booth era francotirador ¿te pedía que le perdonaras cada vez que mataba a alguien? —le preguntó Brennan.
A través de mí, en teoría —contestó Aldo y añadió algo terrible—. Te imaginarás porque un hombre puede perder su alma ofreciendo la absolución.


Cuando tuvo lugar esa conversación, eran tiempos de desolación y dolor para la pareja y Aldo, haciéndole ver a Brennan la verdad del alma de Booth, rompió el hechizo en que Pelant los había encerrado y les devolvió el amor extraviado. Luego, como recompensa presidió la ceremonia de su boda. Parece correcto que una persona tan determinante para la vida de una pareja debiera haber permanecido cercana, pero en este caso no sucedió así. Al parecer, Aldo Clemens desapareció de la vida de Booth y Brennan engullido en una espiral de autodestrución.

Y sin embargo, Brennan cuando examina en la plataforma forense del Jeffersonian el cadáver exangüe que han encontrado, libre ya de las ratas que lo estaban royendo, cadáver que por su apariencia pertenecía a un hombre al que había abandonado la suerte, cuando en los huesos van apareciendo residuos de metralla, viejas fracturas que se parecen tanto a las de Booth que sugieren su intervención en la guerra, cuando observa las huellas en sus rodillas de los años de oración, no duda ni por un momento en dirigir la reconstrucción facial de Angela hasta que en el angeletron aparece el rostro de Aldo Clemens.




Booth me contó —les explica Brennanque cuando tuvo problemas Aldo le salvó. Booth le debía la vida.

VENGANZA



Para Booth es devastador,  no sólo siente el dolor de la pérdida sino la culpa por el abandono; no necesita condolencias  ni de Caroline ni de nadie, sino atrapar a quien lo hizo, Aldo siempre estuvo ahí para él, cuando lo necesitaba, para él y para todos los hombres de su unidad. Lo que más le duele, llevaba más de un año sin hablar con él, no saber lo que le sucedía.

Brennan tiene una ligera idea, un comportamiento errático y autodestructivo  puede presentarse años más tarde del trauma inicial. A Booth lo único que le preocupa es que podía haberle ayudado y no lo hizo. Para Brennan eso es pasado, de cara al futuro sólo hay una cosa que pueda hacer.




Sí vas a decir que me perdone a mí mismo, por favor, no lo hagasle pide Booth.
Pero Brennan sabe que en estos momentos el perdón sería ineficaz, ahora puede vengarlo, una venganza legal, por supuesto:

El hecho de llevar a un asesino a la justicia es, antropológicamente hablando, una forma de venganza. El sufrimiento del asesino ayudará a mitigar el dolor por su perdida.

Sabías palabras y escaso consuelo, Booth no podría sentirse peor.

Y peor es porque en el laboratorio descubren por los  pinchazos en los pies que Aldo se había convertido en un adicto a la heroína. ¿Qué le ha pasado a un hombre bueno para haberse hundido en un pozo de miseria? Porque en la miseria estaba, había robado en su trabajo, se había pegado con su jefe, le habían despedido.




Booth una vez me dijo que Aldo nunca dejó de creer en Dios —le explica Cam a Jessica Warren, la interna del episodio—, pero que su creencia ya no lo consolaba, no después de lo que había visto, así que ¿cómo podría convertirlo en el trabajo de su vida?

¿Qué le pasó a Aldo? ¿Su “enemigo” se vengó de su traición, de su abandono? Como dice Cam eufemísticamente…

EL PASADO ES UNA MADRIGUERA DE CONEJOS.


El doctor Hodgins es capaz de descubrir el coctel con el que estaba cortada la heroína y de ahí Angela, haciendo su magia, consigue el nombre y la dirección del camello que le suministraba las drogas. Un pijo con buena casa, que al principio niega todo conocimiento, luego, ante la amenaza de Booth de permanente acoso reconoce que tal vez lo hubiera conocido; aunque él no lo mató, es más la última vez que se presentó se negó a venderle porque descubrió que le seguía un tipo con un coche destartalado. Booth, como premio a su colaboración le arranca el video portero, pueden obtener la imagen del perseguidor.



Y a la noche, Booth comienza a cumplir la penitencia autoimpuesta visitando el lugar de reunión de los veteranos de su unidad para hablar de Aldo, necesita que le cuenten lo que saben de él, es su trabajo ahora, cuidar de las cosas; pero no saben nada, no era fácil de encontrar Aldo. Y aunque algunos se alegran de verle, hay uno, Ted McKinney, que le reprocha aparecer por allí sólo porque uno de ellos había muerto, que no le ayudase a mantenerse con vida.



Estoy aquí, ahora —se defiende Booth.
Demasiado tarde para eso —le replica Ted. Reprochándole precisamente lo que más trabajo le ha costado a Booth, tener una familia.

LA ESQUINA



Y en la madrugada, Booth  contempla a través de la ventana el jardín de su casa, ¿lo contempla o escucha la voz de su conciencia repitiéndole una y otra vez  los reproches de Ted, preguntándole por qué abandonó a Aldo?



Brennan, echándole de menos en su cama se presenta. La escena no puede ser más desoladora, olvidando el gran consejo que un día ya muy lejano le diera AngelaA veces un simple roce es suficiente”, Brennan se sienta frente a Booth e intenta convencerle con palabras, de que él como Aldo, como sus camaradas también ha pagado el precio por lo que pasaron, “también tú sentiste los efectos de la guerra”



Sí, pero tuve suerte —responde Booth repitiendo los reproches de TedTengo una gran familia, una gran vida, he conseguido todo esto —añade señalando con la cabeza su hermosa casa.
Eres un adicto, igual que Aldo—le recuerda Brennan y luego añade —A diferencia de Aldo, tú buscaste ayuda.



Sí, pero tú estás en mi esquina. Esa es la diferencia. Aldo no tenía a nadie.

Una gran declaración. Booth es consciente y lo dice con una gran metáfora de que Brennan siempre ha sido su principio, su centro y su fin. Ella lo sostiene, lo alimenta, ella es su hogar. “Tú estás en mi esquina”. Tal vez Booth no necesite el roce, tal vez le sea suficiente con sentirla frente a él, saber que está allí por él, después de todo es un guerrero, un hombre duro acostumbrado a sufrir en silencio.

Antes de que la emoción nos ahogue, antes de seguir con la investigación de la muerte de Aldo Clemens, antes de que estalle la bomba que reventará en pedazos su calvario, mejor hacer...

UN KIT-KAT, 
EL REGRESO DEL PADRE DE AUBREY


Primero fue Karen Delfs, la analista del comportamiento, quien le avisó en el episodio The Fight in the Fixer (11.15) de que su padre,  huido a Croacia cuando iba a ser detenido por malversación de fondos, había vuelto a Estados Unidos y había contratado para que lo siguieran. Ahora, la mismísima Caroline se presenta ante él y le muestra una foto, le han visto entrando en el país. Aubrey a pesar de los cambios lo reconoce, es su padre y ante las dudas de Caroline de que sucedería si se le acercase, el agente es tajante, ya lo entregó una primera vez, puede hacerlo una vez más.


Su aparente despreocupación nada tiene que ver con la zozobra que siente Jessica quien se atreve a preguntarle a Brennan como fue capaz de perdonar a su padre, otro delincuente huido. La doctora es muy sincera. Le costó, tuvo que cambiar, aceptar que lo que hizo, que la abandonase a ella y  a su hermano no sólo fue culpa de su padre sino también de las circunstancias. Y mira por donde ha resultado ser un buen hombre, mucho mejor que el que ella pensaba que era, termina diciéndole con una sonrisa cariñosa en el rostro, que nos deja claro que Brennan ha olvidado su pasado dolor y disfruta queriendo a Max.


Y Aubrey en la última escena, paseando, le reconoce a Jessica que también está preocupado por la situación de su padre, pero ante todo quiere que sepa, que él no es su padre, que él cumple sus compromisos y nunca, nunca a abandonaría a los que ama.

UN COCHE DESTARTALADO Y UN SECUESTRO



En el laboratorio una vez más el rey y la reina extienden ante nosotros su manto mágico y poco a poco con la ayuda generosa de Jessica y con la inteligencia de Brennan van rasgando el velo del misterio.

Primero Angela quien a pesar de las dificultades consigue extraer de las imágenes del video cajero las del coche que perseguía a Aldo.


Resulta a ser precisamente el de Ted Mackinley quien en el interrogatorio ante Booth se viene abajo. Era cierto que le perseguía, necesitaba hablar con Aldo, necesitaba hablar con alguien,  pero este le rehuía. No lo mató pero hizo algo peor que matarlo. ¿Qué puede ser peor que matarlo? Comportarse como un cobarde, presenció cómo lo secuestraban y se quedó paralizado, no hizo nada para impedirlo. Booth le cree. Entre otras cosas porque el modus operandi demuestra una premeditación y una planificación de la que Ted es incapaz.


Luego Hodgins, quien en un ácaro del cadáver logra extraer la clave que les conducirá al lugar dónde le asesinaron, un antiguo estudio de sonido abandonado.

UNA TORTURA MEDIEVAL,
 UNA BOMBA Y UN SACRIFICIO



Pero aún falta lo peor, Jessica descubre en los huesos de Aldo huellas de los dientes de las ratas, pero no sólo las hay postmorten sino también, en las costillas, marcas hechas mientras aún vivía. Brennan sabe a qué se deben, un cruel método de tortura medieval en el que se colocaba una jaula llena de ratas sobre el prisionero, se le prendía fuego por arriba y las ratas huyendo se abrían paso a dentelladas a través del cuerpo. Y hay muchísimas, larga fue la tortura de Aldo. Y sin embargo su muerte en cierto modo fue rápida, tenía las vértebras del cuello rotas.



Cuando Booth y Brennan acuden al estudio de sonido encuentran los registros militares y parroquiales de Aldo, una radiografía de un cráneo con una bala de precisión en la mitad del cerebro con el texto en serbio, la jaula y la mesa donde fue torturado, en la que quedan rastros de sangre y de las ligaduras con las que lo aprisionaron.




Mientras Brennan hace las fotos, Booth se percata de que el lugar es una trampa, hay una bomba lista para estallar. Y estalla cuando Booth y Brennan se encuentran en plena huida y son lanzados por el aire.




De la escena del crimen nada queda salvo las fotografías que hizo Brennan quien dolorida, como Booth, vuelve al trabajo. Y lo que muestran las fotografías, sobre todo los restos de las ligaduras rotas, es que Aldo intentó escapar, que arqueando su cuerpo logró arrastrarse hasta que su cuello quedó sobre el filo de la mesa, entonces con un gran esfuerzo levantó el pecho y se dejó caer rompiéndose el cuello y la médula espinal. Aldo se suicidó concluye Brennan, un gran pecado para un creyente, recuerda Caroline. Booth no está de acuerdo:




— No fue un suicido —dice categórico— Fue un sacrificio. Él trataba de proteger a alguien.




Y en la última escena, una vez más Booth y Brennan están, en la noche, en su casa, sentados frente a frente,  en sus rostros se perciben los estragos de la explosión, sus cuerpos doloridos se mueven lentamente. Booth ya sabe por qué murió Aldo, trataba de protegerle. Sabe a quién pertenecía la radiografía que vieron en el estudio de sonido.  Brennan se extraña la radiografía no tenía nombre.



Murió de una herida de bala en la cabeza, un disparo efectuado a más de 900 metros. Yo hice ese disparo —le explica Booth. Y no atiende a las protestas de Brennan de que pudiera haber sido otro francotirador.


... Bosnia. 1995. El general… ¿recuerdas? Te hable de él.



El señor de la guerra al que había que matar. Salvaste muchas vidas haciéndolo.




Lo maté... Yo y lo maté enfrente de su propio hijo. Tenía aliados, familiares. Esto es una venganza.
No puedes saberlo, Booth. Sólo era una radiografía—protesta Brennan, inútilmente. Booth, el instinto de Booth ya ha extraído de la madriguera del conejo el móvil y las consecuencias…


Aldo sabía que yo era el tirador. Se suicidó para no tener que delatarme. Esa es la única cosa que tiene sentido. Y no van a parar hasta…



¿Qué debemos hacer?



Estar listos…

Y con esta incertidumbre funden a negro. Y la pregunta es ¿estar listos para qué? ¿Para matar o para morir? ¿Para defender su vida, su familia o para ver como esa vida, esa familia son alcanzadas por las repercusiones de sus actos del pasado? Un niño vio morir a su padre y el odio y la ira lo han alimentado durante más de 20 años. Se ha preparado a conciencia para obtener venganza, para devolver el  dolor a quién tanto daño le hizo. Aún no sabe quién mató a su padre, pero es listo, tiene paciencia y ya ha encontrado la boca de la conejera. 




Aldo el más desprotegido fue el primero en caer en sus redes y en un supremo acto de valor, quien ya había perdido su alma por el bien de la de Booth, en un último sacrificio entregó también su vida para protegerle. Ahora iniciará la cacería. No sabe el hijo quien mató a su padre, e irá a por todos los que quedan de la unidad militar. Booth es un hombre con suerte… ¿le durará? ¿O cuando el asesino en su búsqueda comience a sembrar a su alrededor el dolor y la muerte se encontrará solo y perderá su vida, su familia, todo aquello que tanto trabajo le costó lograr? Tiempos interesantes les esperan. Se admiten apuestas.

Esta vez ha tardado una semana, pero por fin Fox ha publicado el vídeo del episodio contado en 12 segundos:


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