martes, 16 de junio de 2015

Bones Final "The End in the End". El adiós de Bones.


Querían florecer y florecer es ser bellos,
pero nosotros queremos madurar
y eso significa ser oscuro”.
Rainer Marie Rilke.

Es imposible reseñar The End in the End (10.22), el episodio de cierre de la décima temporada de Bones, sin hablar antes de las circunstancias que lo han convertido, aparentemente, por la morosidad de Fox en decidir la renovación, en el episodio final de Bones.

“Nos dijeron: No os vamos a renovar. Tenéis que escribir el final de la serie”. Lo ha contado Stephen Nathan, hasta The End in the End,  productor ejecutivo, como quien dice el dios de Bones. Una difícil misión, sin duda, para el hombre que estuvo al lado de Hart Hanson, el creador de la serie, desde el episodio Piloto; para el encargado semana tras semana durante las seis primeras temporadas de lidiar con la sala de guionistas; quien estuvo al frente de la serie en la Séptima, la del verdadero “Cambio de Juego”; quien en la Octava se perdió presentándonos a un matrimonio viejo aún antes de decir el sí quiero; quien, sin embargo, en la Novena participó de las bodas, las fiestas y sus vinos, quien puso en boca de Booth en The Woman in White la frase “Bones, podría llevar colmillos de elefante en la cabeza y hacer que un mono oficiara la ceremonia si es lo que tú deseas”; a ese hombre un tanto cínico, un tanto tímido, amante de la buena comida y, sin contradicción aparente, de los cadáveres asquerosos, le ha tocado la suerte de escribir el final de Bones.

Y ese hombre el 11 de junio, previo a la emisión del episodio, tuiteó satisfecho “Misión Cumplida”.



¿La ha cumplido? ¿Ha cerrado apropiadamente Bones, la comedia romántica que Hart Hanson coló de rondón a la Fox en un procedimental forense? Como era de razón hay división de opiniones. En mi opinión, para responder a esta pregunta hay que contestar previamente otra de la que puede que nadie tenga la respuesta correcta: ¿cómo se pone fin después de diez años y doscientos once episodios a la relación de Booth y Brennan con la audiencia? ¿Cómo se dice adiós a la comedia de enredo, a la crimedy, al procedimental, a la historia de amor que comenzó allá por 2005 con un hombre persiguiendo a una mujer y viceversa con el cadáver de Cleo Heller de por medio? Peliagudo ¿verdad? Cualquier elección que se haga, siempre habrá alguien que la considere equivocada, alguien que se sienta defraudado, porque durante diez años cada espectador, cada fan ha generado sus propias y distintas expectativas sobre su final ideal de Bones.



Para mí la ha cumplido. No me ha gustado la elección de fundamentarlo en la recaída de Booth en el juego, lo dije y lo repetiré, que se haya hecho a costa de su personaje, pero los cuatro episodios en que se ha tratado The Eye in the Sky, The Murder in the Middle East, The Woman in the Whirlpool y The Life in the Light han sido brillantes, intensos,  maravillosamente interpretados, dirigidos con ritmo y sobre todo disfrutables. ¿Podría haber sido de otro modo? Por supuesto, pero para que haya sido este el final han confluido múltiples circunstancias.

I.- EL RETO DE LA DÉCADA



La décima temporada de Bones era ya en sí misma un reto. La forma de hacer y ver televisión ha cambiado y los procedimentales de las grandes cadenas han ido quedando poco a poco obsoletos (la CBS ha cancelado esta temporada CSI Las Vegas, sí, el mismo CSI que sirvió de acicate a Fox para encargar a Hart Hanson un procedimental basado en las experiencias de la antropóloga forense Kathy Reichs); Bones necesitaba un gran cambio para tener alguna posibilidad en la dura competencia a la que se iba a enfrentar, sobre todo porque Fox la programó la noche de los jueves, el día en que Shonda Rhimes triunfaba apoteósicamente con sus series en la cadena ABC.

Stephen Nathan ante la disyuntiva de revolucionar la serie o seguir haciendo el mismo procedimental de siempre, optó, y esta es una opinión muy personal, por cumplir sus sueños. Porque la décima era además la temporada de los records, Bones llegaba a su episodio 200 y al 206 convirtiéndose en la serie dramática de más larga duración de los estudios Twenty Century Fox.

El principio de la temporada estaba mediatizado por el cierre del cliffhanger con el que terminó la Novena Temporada, por  la finalización de la trama de “La Conspiración” y por la salida de la serie del actor John Francis Daley, el doctor Sweets. Que mataran al personaje pareció en su momento un gran golpe, parecía que se avecinaban grandes cambios, pero ya se encargó Nathan de corregir las expectativas cuando dijo que Bones sería la misma de siempre, un poco más oscura tal vez, pero con el humor siempre presente, añadiendo que iban a profundizar en el carácter de los personajes, a indagar en la vida de sus maravillosos secundarios, en mundos diferentes, y así fue: Bones volvió por donde solía.




A todo eso se unió la vida conyugal sana de Booth y Brennan. Reparada la parte más visible del trauma creado por la pérdida de fe de Booth en las instituciones, vuelto al redil del FBI, la relación de la pareja fue la de un matrimonio sin grandes problemas. La controversia, la necesaria tensión se dejó en manos de Christine Booth, una genial Sunnie Pelant, en la diferente forma de entender la educación de la niña y a la respuesta de la niña a esa contradicción. Y así las escenas cotidianas en la cocina se convirtieron en la nueva seña de Bones. De esa primera etapa a mí me encantó especialmente el episodio The Money Maker on the Merry-Go-Round, en el que Christine  se enfrentaba a Brennan y la derrotaba con sus propias armas, en un conflicto tan grave como llamar borrico a su conejo de peluche.

En otras palabras, nos creíamos que habían vencido a los dioses pero resultó harto imposible, porque los dioses, incluidos los que rigen los destinos de Bones, barajan, reparten las cartas y se quedan con las apuestas, los dioses siempre ganan, como la banca.

Claro que la felicidad conyugal, las palabrotas y los chistes de astronautas pierden el atractivo con la repetición. Enfadarse, reír, atrapar asesinos de personas indeseables, tratar a la familia, a los amigos y a los compañeros de manera amable es poco atractivo, las series necesitan conflicto, enfrentamiento y oposición, intensidad. Y a eso se sumó que a partir del octavo episodio las apariciones de Emily Deschanel, embarazada, y de David Boreanaz, dedicado a preparar el episodio 200, se espaciaron, que sus personajes comenzaron a interrelacionar sólo en las escenas familiares del principio, del final y ante la barra del diner nada es de extrañar que el desaliento comenzase a cundir entre los fans y las audiencias, aún dentro de la media de la cadena, a caer en picado.

II.- EL CUMPLIMIENTO DE LOS SUEÑOS


¿La culpa? ¿De la Fox por la programación? ¿De Stephen Nathan por no tomar riesgos? ¿Por pretender cumplir su sueño de rodar un episodio como si fuera una película de los años cincuenta, un thriller al estilo de los de Hitchcok? Sea lo que sea, para cuando el brillante ejercicio de estilo que fue The 200th in the 10th, dirigido impecablemente por David Boreanaz, se emitió, Bones ya había perdido casi un millón de espectadores con respecto a The Conspiracy in the Corpse el episodio del estreno de la décima temporada. Y a eso se unió, el hiato. El largo hiato que intempestivamente para los fans, la Fox programó para la serie. Desde el día 10 de diciembre hasta el 26 de marzo, Bones estuvo retirada de la programación.

Y  a principios de 2015, después de los homenajes y las fiestas, ocurrió lo que parecía inevitable, que la Fox dio orden de escribir el final de Bones, no habría renovación para una nueva temporada. ¿Cómo se enfrentó Nathan a ello? Por lo que ha explicado, modificando un poco sus primeros planes, que no eran otros que en la segunda parte de la temporada dar por finalizada la vida conyugal sana de Booth y Brennan. Porque había previsto crear un arco emocional que terminaría con la separación coyuntural de la pareja en el final de la décima. La única forma, entendían, de revitalizar la serie. ¿Cómo? Valiéndose de la recaída de Booth en la adicción al juego. Un tema al que se hacía referencia, pero que nunca se había tratado. A todos los efectos Booth estaba curado.



Todo un desafío, romper la integridad de tu personaje protagonista a siete episodios del final de la temporada, deconstruir un personaje, convertirlo en un mentiroso, en un perdedor y al mismo tiempo conseguir que la audiencia siguiese viendo en él al personaje integro que conocían y amaban desde el principio. Pero así son los sueños, conseguir lo nunca hecho, un salto en el vacío, un riesgo, romper las reglas del juego. Y así fue como después de una década más o menos amable para los personajes, una década de enfrentarlos unidos al mundo y sus desalmados, les llegó a Booth y a Brennan la hora de enfrentarse a sí mismos, de enfrentarse solos a sus demonios. Porque habíamos madurado y eso como decía el poeta significa ser más oscuro.
¿Con qué beneficio? Me preguntaba nada más terminar de ver el impresionante y tenso episodio que fue The Eye in the Sky, el episodio en el que Booth de cara a cámara engaña a Brennan y hace su primera apuesta, provocando su recaída. Entonces no lo sabía, nadie sabíamos que el final de la décima, que el final de Bones era una vez más cuestión de fe, una vez más un salto de crecimiento en el carácter de la doctora Brennan.

III.- EL FINAL CUESTIÓN DE FE, 


Que Bones es la protagonista de Bones, la doctora Brennan para entendernos, nadie lo duda, pero es fácil de olvidar cuando a Booth lo interpreta David Boreanaz, pero es así y el resto de los personajes, desde el episodio Piloto, están en función del suyo, incluso el de Seeley Booth.  La trama de la recaída de Booth, es, en principio, cuando nos olvidamos de la única verdad inmutable de la serie, arbitraria e injusta para el personaje. Lo es. Pero ya se sabe que los dioses cambian las reglas a su conveniencia.

La calidad de una serie se mide entre otras cosas por como muestra la evolución del carácter de sus personajes, por cómo se les hace madurar con el transcurso de los episodios ya sea que se nos presentasen al principio como héroes o antihéroes. Sin embargo con el carácter de Booth eso no se ha producido. Su personaje había permanecido firme durante 206 episodios tal vez un poco más silencioso, menos bromista, menos sexy, un poco más oscuro conforme el actor envejecía, y de repente, sin una causa  cierta, haciendo recaer las culpas en un supuesto cambio emocional, lo vemos transformarse en un adicto mentiroso. Conmoción y Polémica entre los fans. Bones revitalizada, el objetivo, el sueño de Nathan conseguido.




Es una buena serie, al decir de los entendidos, la que llegado la hora del final del relato no sólo cierra las tramas abiertas sino la que deja a sus personajes en un lugar mejor que aquel en el que empezaron, concediéndoles al mismo tiempo una esperanza en la que fundamentar la continuidad de “sus vidas” al margen de la cámara. Así que parece que para contestarnos si Stephen Nathan ha cumplido su misión, si ha dado un cierre apropiado a Bones habría que examinar dónde comenzaron nuestros personajes y hasta dónde han llegado a la hora del cierre.

IV.- LOS COMIENZOS



Cuando conocimos a Booth y a Brennan en el episodio Piloto allá por septiembre de 2005, eran bien diferentes a los que ahora despedimos. De Booth no se nos dijo mucho, que era un francotirador del ejército reconvertido en agente del FBI, que poseía una gran intuición y era capaz de leer en las personas; pero se le añadió un deseo de trascendencia, Booth andaba  en busca de redención. 
“Cuando era francotirador acabé con muchas vidas y lo que querría hacer antes de morir es coger al menos a tantos criminales como gente maté.”

De Brennan en el piloto también se nos explicó muy poco, que era una mujer muy fría y racional, que era un genio, que sus padres desaparecieron cuanto tenía 15 años, de las razones que la llevaron a la colaboración con Booth realmente no sabemos nada, en su momento la oímos decir que quería ser un pato, que quería ayudarle a conseguir su balance cósmico, a pesar de que no creía que existiese. Una aproximación a sus razones la ofreció el doctor Hodgins, en The Man in the Morgue (1.19). Cuando Angela se queja de que es una estupidez, una locura que Brennan se vaya por ahí a luchar contra el crimen, el doctor Hodgins le responde:

“Está bien, Angela. Brennan comenzó a cambiar el día que te conoció. Ella se fija en ti, eres todo descaro, diversión y desparpajo, brillante. Booth llegó y le dio la oportunidad, pero la idea se la diste tú. Brennan quiere una vida brillante como la tuya”.

Y a pesar de que tal vez sus razones estuvieran un tanto contaminadas por el sentimiento amoroso que empezaba a sentir por Angela, a mí me parece que eran totalmente acertadas, que Brennan en cierta manera intentaba acercarse, todo lo que le permitían sus racionales y empíricos parámetros,  a la vida plena de Angela. Por eso se unió a la lucha contra el mal de Booth.

Luego, con el tiempo a esas premisas previas, lucha contra el mal, personajes marcados por su pasado, ella, una niña perdida, él, un caballero andante dispuesto a salvarla, se le añadieron capas y capas, humor, integridad, esfuerzo, sacrificio, redención, y sobre todo la más importante, una finalidad: La transformación de la racionalista empírica, de una mujer fría, para la quien el corazón sólo era un musculo que no se podía romper, para quien el amor sólo era química, en una mujer completa capaz de aceptar la irracionalidad del amor. Porque al final, Bones ha sido durante estos diez años una historia de amor, una hermosa historia de amor tan bien contada que al mismo tiempo que Booth y Brennan se enamoraban el uno del otro, nosotros nos enamorábamos de ellos.

V.- THE END IN THE END


El final de Bones que nos ha ofrecido Stephen Nathan puesto en ese contexto es un gran final. Han cerrado, el personaje de la doctora Temperance Brennan. Durante muchos años la hemos visto poco a poco enfrentarse a sus problemas emocionales y cambiar. El personaje es mucho mejor cuando acaba que cuando empieza. Cuando en The Life in the Life, dice: Tengo fe en ti, Booth, la vida es incierta y si esperamos a estar seguros para actuar nunca actuamos, cuando acepta el riesgo de vivir sus emociones, de vivir con un hombre que la hace muy feliz pero que en el momento más inesperado le puede volver a romper el corazón como acababa de hacer, el carácter del personaje se completa. Brennan está dispuesta a vivir como vivimos todos en el aire.

¿Y Booth, que ha pasado con su personaje? En realidad la trama de su adicción al juego sigue abierta, aún está trabajando duro, pero… ¿no le han concedido una esperanza? Sí, los dioses no son amables pero suelen ser piadosos, y Stephen Nathan y ahí está lo interesante y disfrutable de este final de Bones, después de convertirlo en un mero instrumento para el cambio de Brennan, después de hacerle caer en un medido infierno, de enfrentarse al monstruo que aparentemente llevaba dentro, le hace levantarse por sí mismo, pero el cierre de la trama no se produce para él en The Life in the Light sino en The End in the End  cuando por fin vemos las huellas que en su alma ha dejado la derrota, cuando paga el precio y encuentra la esperanza. Porque la esperanza de Booth es Brennan, siempre lo ha sido.