sábado, 7 de mayo de 2016

Reseña The Last Shot at a Second Chance (11.15). La segunda oportunidad


 Oportunidad: Momento o circunstancia oportunos o convenientes para algo.
(RAE)  

Y hablando de Bones, una oportunidad es un instante en el que por una conjunción de los cielos y la tierra los fans obtenemos un beneficio inesperado, por ejemplo, la muerte de Vincent Nigel-Murray propició el momento único, en el que en el mismo espacio y tiempo, la cama de Booth, confluyeron sus ansias y el dolor de Brennan y amándose los apaciguaron. Ese instante, esa oportunidad nos ha traído hasta aquí.

En una segunda oportunidad ya no importan los hados ni los dioses, una segunda oportunidad implica una reflexión, un convencimiento de la necesidad de cambio y sobre todo un deseo de superación y de transformación. Por ejemplo, la salida de la producción de Stephen Nathan de Bones y el nombramiento como showrunners de Michael Peterson y Jonathan Collier. La reflexión que hicieron de volver la vista al pasado de Bones, nos ha dado la oportunidad, cuando algunos creían que ya no era posible, de que en la UNDÉCIMA, sí, la UNDÉCIMA temporada, disfrutemos tanto como en las cinco primeras. De que la complicidad, el humor, la empatía hayan vuelto a Bones, con un aliciente más, la serialización de las tramas de los personajes.

¡Qué buenos episodios estamos viendo! ¡Cómo siguen creciendo los personajes! Todos los personajes. Y como dije en la reseña de The Monster in the Closet (11.13), nunca es mejor Bones que cuando homenajea Bones y en The Last Shot at a Second Chance, hay unos cuantos homenajes.


Por supuesto que como su título indica The Last Shot at a Second Chance va de segundas oportunidades, las que los personajes buscan desesperadamente para rectificar su pasado, unos la aprovecharán y conseguirán una nueva vida, otros… otros morirán en el intento, aunque como Bones es Bones, su muerte no será en vano. Pero lo mejor será empezar por el principio y el principio de Bones son:

BOOTH Y BRENNAN

Sucede a veces que los dioses antojadizos, para evitar su olímpico aburrimiento, ciegan los ojos de sus favoritos, a veces con humo, a veces como en el caso de la doctora Brennan con arrogancia. Cuando comienza el episodio Booth quiere ayudarla a preparar su comparecencia ante el comité del FBI que investiga su actuación en The Murder of the Meninist (11.12) cuando en la sala de interrogatorios le pegó un puñetazo a un sospechoso.

Booth conoce bien la forma de actuar del FBI, ha oído rumores de suspensión, de clases de manejo de la ira. Pero Brennan, es Brennan y para ella eso son tonterías, una pérdida de tiempo y de recursos. Le pegó cuando el misógino dijo que Booth le pusiera un bozal, tuvo suerte de que sólo le diera un puñetazo.



Booth que conoce la casa mejor que ella, sus normas y protocolos, le dice que en estos casos es mejor aceptar los hechos y demostrar remordimientos. Pero Brennan no los siente, y como no los siente no tiene porqué mostrarlo. Booth insiste, el FBI no tiene porqué saberlo. Sin embargo Brennan, cabezota, no ve la gravedad del problema y no va a hacerle caso.



Y entonces la escena cambia, la conversación seria se torna en divertida con un guiño a los fans y un homenaje a The Bones on the Blue Line (5.15) y la página 187 (en la que Brennan describía una de las “fabulosas cosas” que Hodgins y Angela practicaban en la cama). Booth le pregunta si aceptaría su consejo en el caso de que le hiciese precisamente eso que ella describió en la página 187. Para nuestra sorpresa, Brennan no tiene el estado de ánimo adecuado para esa cosa en particular. ¡Si a Brennan le encanta el sexo!, ¿qué le pasa que está desganada?

Booth vuelve a intentarlo, en la página 92 hay una cosa que implica un salto y unas orejas de conejo (señor, señor qué cosas escribe). Tampoco le convence.

"— Podrías convencerme para seguir tu consejo con la cosa de la página 214 —le propone insinuante. Menos mal, Brennan aún quiere sexo con Booth, pero qué sexo. Booth busca ansioso la página 214 y se da cuenta de que es algo…
— Ah… muy tribal. Voy a preparar la baraja —dice.  Brennan se levanta, ella va a preparar las máscaras."


Y por supuesto nosotros perdemos la oportunidad no sólo de averiguar qué fabulosa escena de sexo describía la página 187, sino también la de la 214, aunque por el tambor que se pone a tocar Booth y sus gruñidos de mono, podemos hacernos una ligera idea de dónde nuestra antropóloga sacó la inspiración.



Pero… el caso es que… o bien la cosa de la página 214 no resultó tan fabulosa como la habían imaginado o bien Brennan ante el comité se olvida de cumplir su trato, de, por unos instantes, fingir que no se sabe la mejor antropóloga forense del mundo y aceptar que las reglas de comportamiento que rigen para el resto de los humanos también se le aplican a ella. El caso es que cuando el comité le hace ver la gravedad de la situación, cuando le dicen que el FBI no se lo toma a la ligera, ella responde: “Tonterías”. Y en vez de arrepentimiento esgrime las estadísticas de exculpación del FBI a sus agentes.



Y cuando le insisten en que golpeó a un hombre desarmado, su respuesta no puede ser más contundente e inapropiada Se lo merecía”. Y me pregunto ¿dónde se había dejado Brennan la inteligencia esa mañana? Su suerte es que el comité suspende la reunión hasta el día siguiente en que interrogarán a Booth, de sus respuestas dependerá que la suspendan o no.  ¿No podría haber sido lista y mentir un poquito? Por supuesto que no, si lo hubiera hecho no habría necesitado una “segunda oportunidad” y el subtexto del episodio se nos habría ido al garete.

LOLA Y KENNY

Lola Marshall es la víctima del caso, una exdrogadicta que llevaba dos semanas desaparecida de un centro de rehabilitación. Según el director del centro y su compañera de habitación, era una presa modelo, había conseguido un trabajo y estaba decidida a cambiar de vida, a darse otra oportunidad.


El principal sospechoso del crimen, un vendedor de crack contra el que Lola testificó, resulta ser Kenny J, un viejo conocido de Booth y nuestro. El preso que en The Conspiracy in the Corpse (10.01) guardaba la espalda de Booth, el que recibió una puñalada por evitar que le robaran la foto de Brennan y Christine que tanto le consolaba cuando estaba en la cárcel.


Booth, al contrario de Aubrey tiene fe en Kenny lo conoce, es un buen tío. y cuando van a interrogarlo a su lugar de trabajo, un taller mecánico, Booth le trata con consideración. Kenny  se sorprende al enterarse de la muerte de Lola y les cuenta que cuando recientemente se volvieron a encontrar se ignoraron. Cuando la mataron estaba en su casa viendo la televisión. Y ante la actitud comprensiva que Booth muestra hacia él Aubrey protesta, lo trata como un amigo, pero Booth le corta, no permite que le cuestione, conoce bien su trabajo. 


El caso se complica cuando en el laboratorio descubren que Lola había dado a luz. ¿Podría ser Kalani, la hija, la asesina? ¿Podría haberse vengado de su madre? Pero no, la hija no la mató, está embarazada y su madre estaba dispuesta a cuidarlas a ella y a su hija, iban a convertirse en una familia, a vivir juntas. Para sorpresa de Booth, Kalani dice que su madre estaba frustrada por causa de Kenny, que cuando la visitó lo sorprendió esperándola  en el coche.


Booth  vuelve al taller para hablar con Kenny que en principio no sabe ver la gran muestra de confianza en él que eso significa y se enfada porque va a conseguir que lo despidan. Aún así se sincera, hacia un mes que había descubierto que Kalani era su hija. Lola quería que la conociera pero que él no se había atrevido porque se avergonzaba de sí mismo. Por eso se quedó en el coche. Luego la acompañó hasta el centro, la dejó a mitad de camino y no la volvió a ver más.

Y en la habitación de Lola en el centro, Aubrey y Jessica encuentran una lámpara manchada de sangre con el pedestal lleno de bolsas de droga, Wiley Monky “El mono mañoso” (señor, señor). Aubrey detiene a Jazmin, la compañera. Pero ella insiste en que se enteró que Lola estaba muerta cuando se lo dijeron. ¿Podría haber sido su proveedor de droga el asesino? Jazmin se calla, tiene miedo de que él vaya a matarla.


Y puestos en esa tesitura necesitan más pruebas del laboratorio y por supuesto las consiguen, en las costillas de Lola hay unas partículas que Hodgins descubre como pertenecientes al maletero de un BMW, según Brennan, el asesino la golpeó, la llevó al maletero para desprenderse del cadáver, cuando lo abrió se dio cuenta de que estaba viva y entonces le disparó (otro homenaje). ¿Quién es el asesino? Quien debería de haberla protegido, el director del centro de rehabilitación, que aprovechándose de su circunstancia traficaba con drogas, cuando Lola lo sorprendió la mató.

En fin, que a Lola le robaron su segunda oportunidad, pero allí está Booth y su innata fe, a pesar de todo lo vivido y sufrido,  para conseguir que su muerte no sea en vano. Brennan le acompaña y asisten, asistimos a una hermosa escena. Cuando Kenny conoce finalmente a su hija. A ellos sí, la vida les va a dar una segunda oportunidad, ellos sí van a poder ser por fin, una familia.

AUBREY Y JESSICA


Y una oportunidad tienen, al principio del episodio, Aubrey y Jessica de consolidar su relación y la pierden. Cuando no está de los dioses que las cosas sucedan se chocan las cabezas, la nariz sangra, los coches cruzan rápidos los charcos, las parejas se empapan, el teléfono suena, un cadáver aparece y el momento pasa. Pero el amor está en el aire y ambos a lo largo del episodio se lamentan de la situación. 


Aubrey se lo comenta a Booth, quién mejor que él sabe de momentos perdidos en una relación, seis años le llevó consumar su amor por Brennan. Aunque para mí que intenta ser amable cuando le dice que el primer beso es siempre difícil. En realidad para él y Brennan no lo fue, se besaron con lengua al poco de conocerse y cuando las cosas se les torcieron tuvieron en Caroline el hada madrina de la flota del Pacífico.



Jessica por su parte se lo cuenta a Cam, está frustrada,  un glaciar se mueve más rápido que su relación. Piensa que los sentimientos están ahí, pero eso no importa si físicamente no se no se exteriorizan, tal vez nunca vuelva a tener otro orgasmo y entonces la vida se convertiría en un inútil ir de un maratón de cine a otro”, se pregunta histérica. Y Cam, más madre que jefa, le responde lo que Jessica en su fuero interno sabe, que Aubrey está loco por ella. Que las relaciones, las complicaciones que acarrean a veces asustan, y que es más fácil huir que hacerles frente.

Y al final del episodio, los dioses se conduelen de su infortunio y nos vuelven a guiñar el ojo a los fans. Aubrey y Jessica pasean por la calle, se despiden como amigos, pero… en esas que aparece un coche, Aubrey grita, “Jessica”, Jessica se vuelve, desencajada, sus temores de pasarse la vida de un maratón a otro van a acabarse, su vida va a acabarse, pero… no, allí está su caballero andante que saltando sobre ella le salva la vida. ¿Y que hace una princesa cuando su caballero le salva la vida? Pues eso. Lo besa.

ANGELA Y HODGINS

Se veía venir, si ya en The Monster in the Closet andaban nubes de tormenta, el viento del norte ha terminado cuajándolas de granizos, suele ocurrir en primavera. Se veía venir y finalmente ha estallado el turbión. Granizos como piedras han caído sobre la cubierta de cristal de la plataforma forense del Jeffersonian y La crisis larvada entre Angela y Hodgins por fin ha estallado.



Según internet la palabra crisis se representa con dos ideogramas, uno  significa peligro,  otro oportunidad. Durante los últimos episodios hemos sido testigos de cómo el dolor enquistado, la pérdida no asumida puede terminar destrozando a un ser humano, destrozando una relación. Hodgins hasta ahora, había sido incapaz de sobreponerse a su ira, a su dolor. Y pagaba contra quien se paga siempre, contra quien lo quería. Angela convertida en un muñeco del pimpampum recibiendo sofióntras sofión. ¿Quién se cansaría primero? ¿Hodgins de pegarlos? ¿o Angela de recibirlos?



En la tercera pregunta parece en estos primeros momentos estar el peligro para la relación. En que Angela cayese en la tentación. ¿Qué tentación? Los productores han jugado sibilinamente con fans  a cuenta de  las tentaciones de Angela y el guion del episodio lo hace abiertamente con los personajes. La visita que Sebastian Khol, el fotoperiodista, hace a Angela en el Jeffersonian es una trampa, que le proponga que su próxima reunión tenga lugar en su estudio, otra y la más tremebunda, que Angela vaya al estudio, que se besen y que terminen en la cama quitándose la ropa...



… Para despertarse en su despacho y con un Hodgins más desagradable que nunca a su lado. Todo ha sido un sueño, pero… dormida ha pronunciado su nombre. Se lo dice su marido que lo ha oído.

Y Parece como si todo el amor que otrora sintiera Hodgins por Angela se hubiera desvanecido, como si la cubierta del Jeffersonian  estuviera a punto de caer sobre la cabeza de la malcasada. ¿No intercederá nadie por ellos?



Brennan lo intenta, está preocupada por él, le dice pero a Hodgins las palabras de apoyo no le importan

—A veces no importa que todo el mundo te apoye si el éxito queda fuera de tu alcance —le responde.

Pero Brennan es Brennan y dice justo lo que tiene que decir. Si él éxito queda fuera de nuestro alcance entonces el éxito tendrá que redefinirse hasta el punto en hacerlo posible.

En realidad lo que le dice es algo que él ya sabe, adáptate, acepta quién eres ahora, deja de lamentarte por lo  que has perdido y lucha por construirte otro yo más acorde con tus circunstancias, estás vivo, tienes otra oportunidad.

Pero no está que Hodgins lo oiga. Sobrevivir no necesariamente significa vivir, dice, se da la vuelta y se marcha con su ira y su frustración.



Y llegados a este punto se hacía necesaria una conversación entre amigas. Angela se sincera con Brennan, le cuenta el sueño erótico que ha tenido con Sebastían y que Hodgins lo sabe. ¿Tienes intención de engañarlo con Sebastian? Le pregunta Brennan. Pues claro que no, Angela quiere a su marido, el problema es que ya no son un verdadero matrimonio y eso que según Brennan, Hodgins físicamente puede tener sexo. Pero da igual, Hodgins ha renunciado y Angela está destrozada. Un abrazo de Brennan es un pequeño consuelo.


Pero no, el mayor peligro para la relación no es Angela, el mayor peligro es Hodgins, su huida hacia delante. Y cuando la jornada termina, cuando  es la hora de irse a casa Hodgins le dice que él no irá. ¿Esto es por el sueño? No es por el sueño, es por todo, le responde y  le entrega los documentos con todo lo que le pertenece, el dinero, las propiedades, todo es de ella. Angela no entiende lo que significa y Hodgins es muy claro. “Hemos roto”. Es su culpa, es un miserable y lo peor es que se lo está haciendo pasar mal a ella.


Angela se niega a aceptar el fracaso. Cambia, le pide, lucha. Porque así es la vida, dura, dolorosa, pero hay que luchar, tienen que luchar juntos. “Es mi decisión”, le responde un Hodgins desarbolado. Y no, tiene razón Angela, no es su decisión, es la decisión de un cobarde. Ella no quiere nada de la carpeta. Lo quiere a él. Y recogiendo sus cosas le devuelve los papeles y le dice. Te veo en casa.


Y lo ve, porque Hodgins, el bendito doctor Hodgins vuelve junto a la mujer que lo ama, vuelve para luchar. Aunque la lucha la veremos otro día, hoy su historia termina cuando Hodgins se acerca a la cama donde Angela llora su desgracia, la coge de la mano y la acaricia. Angela y Hodgins tendrán una segunda oportunidad.

BRENNAN Y BOOTH


Sí, al final Brennan tiene su segunda oportunidad. Y en la nueva audiencia, en presencia de Booth  por fin asume la responsabilidad de sus actos y dice estar dispuesta a acertar el castigo.


Y Booth ante la pregunta de si lo volverá a hacer, responde que Brennan cometió un error, que todo el mundo los comete, pero que lo importante es aprender de ellos. Booth no sabe si Brennan volverá a pegarle a alguien pero se merece una oportunidad.



Y se la dan, se la dan y la polémica se desata entre ellos, porque lo que el comité dice es que estará seis meses a prueba bajo la supervisión de Booth, que un fallo de ella será considerado un fracaso de Booth¿Lo aceptan?  Y lo que son las cosas. Booth dice de inmediato que aceptan, Brennan que no, que "Booth no hizo nada malo. No debe ser considerado responsable de mis acciones". Booth insiste, lo aceptan, Brennan que no, y así seguirán hasta el infinito para desesperación de la presidenta del comité y para nuestra diversión.