martes, 21 de marzo de 2017

Bones. Ante la inminencia del adiós, análisis de la temporada de despedida.



Hoy se emite The Day in the Life (12.11) la primera parte de las dos en que se divide el final de Bones. la otra es The End in the End (12.12). Hoy se emite el antepenúltimo episodio de Bones y por lo visto en los vídeos previos no puede comenzar con mayor felicidad. 

Parece pues oportuno hacer un balance de lo visto hasta ahora y determinar si podemos dar por cumplidas las promesas que Jonathan Collier y Michael Peterson nos hicieron en su día sobre la temporada de despedida. Porque como anoche tuiteó Peterson, los episodios finales no son episodios típicos. No pueden serlo, son el final de Bones.



Por supuesto una fan de Bones, una bonehead de corazón nunca estará  preparada para el adiós. Es el gran mérito de la pequeña maquinita que pudo, atraparnos en la relación de dos personajes tan dispares y al mismo tiempo tan necesitados el uno del otro; mérito de Hart Hanson, su creador, de Emily Deschanel y David Boreanaz, sus entregados intérpretes, de todo el elenco y del equipo de producción. Pero será mejor empezar por el análisis de una temporada que ha tenido momentos brillantes y muchos otros no tanto.

LOS OBJETIVOS DE LOS SHOWRUNNERS…

Según contaron, Collier y Peterson planificaron la temporada de despedida con dos objetivos. Uno en relación con los personajes, resolver cuestiones claves que para Booth y Brennan habían quedado inacabadas. Y otro en relación con los fans, para quienes la temporada sería una carta de amor, un regalo.

Teniendo en mente estos objetivos establecieron tres tramas centrales:



— La reivindicación del doctor Zack Addy que quedó pendiente en The Nightmare within The Nightmare (11.22), el episodio final de la Undécima Temporada.

El regreso del pasado de francotirador de Booth en el ejercito  que implicaría la muerte de dos personas de su entorno.

La repercusión emocional en Brennan de esas muertes que le afectarían profundamente hasta el punto de que al final de temporada estaría preguntándose quién es.



Me encantaron. Para mí Bones siempre ha sido una serie de redención y no sólo porque en el Piloto, Booth le contó a Brennan que su objetivo en la vida era atrapar a tanto malos como personas había matado y ella a pesar de que en principio se burló decidió ayudarle, sino también porque la transformación de Brennan de un ser estrictamente racional a otro que acepta sus emociones y el dolor que conllevan, de una mujer solitaria en otra  amada con locura  por un hombre bueno y por sus hijos implica la redención de la niña  abandonada que se castigó a sí misma no permitiéndose amar a nadie.


Y en cuanto a Zack del que nadie podía creer que fuese el asesino en serie El Titiritero, después de diez años en el manicomio por cómplice en el asesinato del lobista ya había redimido su pena.

Y SUS PROMESAS


Dos fueron las promesas de los showrunners  en el Comic Con de San Diego. La primera que la temporada de despedida sería un paseo salvaje, que nos subiríamos en una montaña rusa de emociones. Y la segunda que traerían de vuelta en todos los episodios a alguien que no habíamos visto en mucho tiempo. Las dos han resultado contradictorias.

ROMPIENDO LA TEMPORADA DE DESPEDIDA

Decía un francés sabio y con peluca de rizos empolvados que “Prometemos según nuestras esperanzas, cumplimos según nuestros temores” y en mi opinión es lo que mejor define lo que les ha ocurrido a Collier y Peterson en esta temporada de despedida. Su intención de hacer una temporada excepcional que los fans de Bones nunca olvidarían se ha visto un tanto mediatizada por algo tan ajeno a la emoción de la historia como la logística. La agenda, la ausencia y/o presencia de ciertos actores invitados, ha sido un factor determinante de las historias.



También lo ha sido la inexperiencia en la sala de guionistas, fruto sin duda de la reducción de presupuesto. La sala de guionistas de Bones12 no ha sido la de temporadas anteriores, a la reducción de episodios le ha seguido una reducción de guionistas, y no sólo del número sino de la experiencia. Decía Hart Hanson, el creador de la serie, que en Bones sólo había una voz, la suya. Lo que significaba que todos los guionistas deberían escribir como él.  Y visto lo visto en algunos episodios de Bones12  los intereses de los guionistas se han visto reflejados en sus guiones.

LO QUE HEMOS VISTO…

THE HOPE IN THE HORROR (12.01)



Un episodio al decir de mi amiga Elizabeth Rettig anticlimático. Totalmente diferente al sinuoso, intrigante y emocional The Nightmare within de Nightmare, dirigido por David Boreanaz, un episodio en el que se aprecia el trabajo de un gran director, hacer más rico el guion.

Emily Deschanel que debutaba en la dirección de The Hope in the Horror (12.01) lo tenía difícil, ella no podía hacer más rico el guion, porque de por sí el guion ya estaba repleto de historias.

El problema The Hope in the Horror y que ha planeado sobre toda la trama de la reivindicación del doctor Zack Addy no es sólo que haya estado falto de continuidad sino falto de emoción. Al centrar la trama en Zack y no en Brennan la historia no ha progresado, después de que el deux es machina resolviese el caso de El Titiritero, la historia del siamés que adoptó la personalidad asesina de su siamés muerto es impagable, el interés se perdía. El autor del guion Michael Peterson.

THE BRAINT IN THE BOT (12.02)



En el viaje en la montaña rusa que nos dijeron que sería esta temporada The Braint in the Bot es una cima interesante porque implica un gran giro. La doctora Brennan organiza la fiesta de su cumpleaños para rendir un homenaje a dos mujeres que han colaborado con ella durante todos estos años, Angela a la que le consigue un prestigioso premio y Daisy a quien la propone para su primer trabajo como antropóloga forense, todo ello fingiendo hacer lo contrario. Una trama propia de una temporada final que trae aparejado un crecimiento personal de Brennan y además abre una nueva trama, Max Keenan, su padre, ha estado hospitalizado y se lo ha ocultado.

El caso interesante y original incluso en su resolución, la guionista fue Hillary Graham.

THE NEW TRICKS IN THE OLD DOGS (12.03)



Un episodio emocionante no solo por el respeto y ternura con el que Booth trata a los ancianos, homenaje en cierto modo a su abuelo desaparecido, sino también divertido por la decisión que Brennan toma unilateralmente de que Booth debe hacerse la vasectomía. Pero un episodio que en nada ayuda a las tramas centrales de la temporada, ni hace avanzar la historia ni hace crecer al personaje, tan sólo contribuirá al final de Bones si como se deduce de los spoilers la actividad sexual de Hodgins y Angela que provocó la rotura de la silla de ruedas se concreta en un nuevo embarazo. El guion fue escrito por Charles Peterson un debutante.

THE PRICE FOR THE PAST (12.04)



El comienzo del gran arco que terminará en The End in the End. La venganza del hijo de general serbio que en la guerra de Bosnia se dedicaba a asesinar civiles llevando a cabo una limpieza étnica, y al que Booth mató cuando era francotirador. Que la víctima del caso sea un personaje querido por los fans contribuye a hacer más real la amenaza, a que Brennan se vea más implicada en la misma.
Un buen episodio, en el que se echa de menos una mayor interacción entre la pareja separados por una mesa en la hora del desconsuelo. El guion del episodio lo firma Jonathan Collier y como en todos sus episodios hay una gran, gran explosión.

 THE TUTOR IN THE TUSSLE (12.05)




El peor episodio de la temporada. Totalmente ajeno a las tramas principales de la temporada. Su razón podría ser la despedida del doctor Fisher, pero con unas tramas fallidas e impropias de una temporada de despedida. Las críticas a las novelas de Brennan, su intención de convertirse en narradora de su propio audiolibro tienen poca gracia y escaso interés; lo mismo ocurre con el caso y con la tercera trama, el arresto del padre de Aubrey tal y como la han planteado  más les hubiera valido  dejarlo en Croacia.

THE FLAW IN THE SAW (12.06)




El equipo se divierte, titulé la reseña, y es así, a la caza del asesino de una leñadora vemos a Booth hacha en mano talando un árbol y al doctor Fuentes empuñando una motosierra. Divertido y sin pretensiones, porque la trama en la que el doctor Hodgins encuentra y manipula las pruebas para exonerar a Zack nos la cuentan, ni siquiera le vemos realizar un pequeño experimento. La por entonces posible enfermedad de Max o las repercusiones en Booth de la reaparición de su pasado exigiendo una deuda de sangre olvidada.

THE SCORE IN THE SCARE (12.07)



El gran episodio hasta ahora. La venganza del hijo del general contra Booth se cobra una víctima muy querida para Brennan, su padre. Una muerte redentora la de Max Kennan y una buena muerte, pues al fin y al cabo  murió haciendo lo que mejor sabía hacer, defender a su familia.

El episodio podía haber sido más emocionante si no hubiera sido porque a Booth lo mantuvieron sentado en el despacho cuando debería andar removiendo cielo y tierra para encontrar a su amigo que había caído en manos de su enemigo. Ni en broma se hubiera quedado quieto el Booth que conocemos, pero… fue lo que escribieron.

A Brennan la muerte de su padre la conmoverá en lo más profundo, el dolor por la pérdida la llevará a dudar de sí misma, la otra gran trama de la temporada.

THE GRIEF AND THE GIRL (12.08)




Literalmente según las declaraciones de Michael Peterson lo escribieron para estresar a las fans. En ese sentido fue un éxito. Pero también para manipularlos. Lo calificó de sentimental y lo era, podía haber sido emocionante porque empezó mostrando el duelo de Brennan, cómo la racional doctora se dejaba arrastrar por sus emociones, había perdido a su padre, era huérfana.

Traer al agente Sully, su ex amante de la segunda temporada, no tenía de por sí mayor importancia, pero intentar hacer creer que esa reaparición influiría en su matrimonio sí, lo que es una manipulación  de los fans, impropio de la temporada final de Bones.

Pero además hacer decir a Brennan que Sully fue importante para su aceptación del amor de Booth es un burdo intento de cambiar la mitología de Bones. ¡Sí en la temporada segunda Brennan no creía en el amor! Transcendental para esa aceptación, para su crecimiento personal fue Hannah Burley, su amor por Booth le abrió los ojos en aquel gran episodio que fue The Doctor in the Photo (6.09). Muy mal, Karine Rosenthal, el duelo de Brennan nunca se debió manipulador.

THE STEAL IN THE WHEELS (12.09)


Divertido en la trama del Derby de Demolición, en la reaparición del doctor Gordon Gordon Wyat, sin duda Stephen Fry es un gran actor que disfruta interviniendo en Bones. Que se haya dedicado a encontrar las pruebas de la inocencia de Zack, que haya unido su inteligencia al espíritu conspirativo de Hodgins es una divertida idea. 

Aunque al final hayan necesitado recurrir, una vez más al deux es machina, para encontrarlas. Lo del ataúd del asesino del lobista enterrado bajo una acacia venenosa y que guardaba un tesoro, una mancha de sangre de la víctima en el puño de su asesino, es… es… una brillante conspiración.


THE RADIOACTIVE PANTHERS IN THE PARTY (12.10)



Un gran, gran episodio enteramente dedicado a la trama de las dudas de Brennan. Porque Brennan dejándose arrastrar por el dolor tras la muerte de su padre ya no está tan segura de sí misma y de su racionalidad. Que haya vuelto a descubrir la pasión que siempre sintió por su trabajo con la ayuda de una mujer que estudia el comportamiento de los perros de las praderas es una genialidad, que sin duda la hará al final más fuerte, más segura de sí y de su amor por Booth.

Y EL VIAJE EN LA MONTAÑA RUSA FUE...


Hay una parte del fandom de Bones, sobre todo fans americanas y algunas asimiladas, que creen en la infalibilidad de los showrunners, y ante la mínima duda gritan “Hay que tener fe en ellos”; pero en este mundo, solo hay una persona infalible, el Papa de Roma y sólo en cuestiones de fe. Manifestar desacuerdo con lo que vemos no es ninguna ofensa por mucho que las, llamémoslas talibanas, se empeñen en hacérnoslo creer, fundamentando el amor a Bones en la acrítica aceptación de lo que vemos.

Es ingenuo creer que los showrunners no se equivocan nunca. Se equivocó en su día Hart Hanson y, Collier y Peterson lo han hecho en esta temporada de despedida, no aceptarlo puede resultar tan tóxico como decir que todo lo han hecho mal. Porque lo cierto es que ha habido de todo.



Es cierto, nos han ofrecido un viaje en una montaña rusa, pero no ha sido un viaje salvaje, a expensas del final, claro. La parte llana de la montaña rusa ha sido más larga de lo que debería haber sido si se quería una temporada excepcional.

Ha habido episodios de relleno lo  que para una fan debería ser imperdonable, sólo teníamos doce para disfrutar, exceso de tramas y manipulaciones torticeras impropias de la temporada final de Bones. Y por supuesto ha habido episodios buenos, divertidos y brillantes.



En cuanto a las tramas principales, la falta de continuidad les ha restado emoción, y aunque sigo echando de menos una conversación entre Booth y Brennan sobre los sentimientos que a ambos les ha provocado la muerte de Max Kennan y la venganza del hijo del general, aunque nos están obligando a creer que la venganza y la sangre de sus amigos derramada no ha hecho daño a Booth, puesto que en ningún momento se ha hablado de sus sentimientos, creo que los showrunners  han preparado adecuadamente la historia para que el final sea, además de épico, de crecimiento personal de la doctora Brennan y de redención para Booth.



¿Han cumplido los showrunners sus promesas? Lo han intentado y sólo espero que los dos episodios finales sean tan memorables y dignos como Bones se merece, como los que una adicción de doce temporadas se merece.